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58 Sociedad VIERNES 18 11 2005 ABC Cambios en emisiones en países desarrollados (1990- 2003) sin reforestación) 45 Emisiones de gases de efecto invernadero en España (Datos en 50 Reparto de emisiones por sectores (En España. Año 2003) Procesos industriales 7,9 Uso de disolventes y otros productos 0,4 41,7 40 35 30 30 45,3 Sin reforestación 41,7 31,8 27,2 37,8 36,7 40 Con reforestación CO 2 25,8 25,6 25 20 Otros gases 24,2 23,3 22,5 Transporte 24,4 21,5 16,5 20 15 10 10 0 5 0- 10 Agricultura 11,0 Residuos 2,9 Energía (sin transporte) 53,4 Infografía ABC España Portugal Irlanda Australia Finlandia Mónaco Grecia Canadá N. Zelanda Austria 1990 1991 1993 1995 1997 1998 2001 2003 1992 1994 1996 1998 2000 2002 España es el país desarrollado que más ha aumentado sus emisiones de CO 2 Los 39 países con límites en Kioto han reducido los gases un 5,9 desde 1990 b Dentro de la UE de los Quince, sólo Francia, Reino Unido y Suecia cumplen ya con su objetivo marcado en el protocolo de Kioto contra el cambio climático ARACELI ACOSTA MADRID. A sólo diez días de que comience la undécima Cumbre del Clima en Montreal- -la primera desde la entrada en vigor del protocolo de Kioto el pasado febrero- la Secretaría de Cambio Climático de la ONU hizo ayer públicos en Bonn los datos de emisiones de gases de efecto invernadero de 161 países. Entre éstos, los más relevantes son los de los 39 países desarrollados, aquellos que forman parte del Anexo I de la Convención sobre Cambio Climático. Se supone que estos países son los que tienen compromiso de reducción en el protocolo de Kioto, pero hay algunos, como Estados Unidos o Australia, que no lo han ratificado. España sí lo ratificó, pero los datos demuestran que es el país que más ha aumentado sus emisiones desde 1990, en concreto un 41,7 Si contamos las actividades de reforestación y uso de la tierra que permiten aumentar la capacidad para absorber dióxido de carbono de la atmósfera, este aumento es menor (31,8 pero aún sería el quinto país peor situado. En conjunto, los países desarrollados han disminuido sus emisiones desde 1990 un 5,9 pasando de 18.400 millones de toneladas de CO 2 en 1990 a 17.300 millones de toneladas en 2003. No es un mal resultado, teniendo en cuenta que en este tiempo el PIB aumentó un 27,9 y la población lo hizo en un 5,1 Sin embargo, esto es una media de todos los países, por lo que la situación varía mucho cuando se analizan uno a uno. Así, la Unión Europea (los Quince) ha reducido sus emisiones en este tiempo en sólo un 1,4 siendo su objetivo de Kioto una reducción del 8 por ciento para el período 2008- 2012. De los Quince, sólo Francia, Reino Unido y Suecia cumplen en la actualidad su objetivo. Para el primero, era mantenerse en el mismo nivel de 1990, pero ha reducido sus emisiones un 1,9 mientras que el segundo tenía que reducir un 12,5 y ya lo ha hecho un 13 Suecia podía aumentarlas hasta un 4 y ya las ha reducido un 2,3 Alemania, por su parte, está a menos de tres puntos de su objetivo de reducción de un 21 mientras que nuestro país, que podía aumentar sus emisiones en un 15 para 2008- 2012, ya está 26 puntos por encima de ese límite. Proyecciones para 2010 Y las proyecciones para 2010 no son mucho mejores. En el caso de España, con las medidas actualmente puestas en marcha, las emisiones estarían en 2010 un 47,1 por encima del nivel de 1990, y si se ponen en marcha medidas adicionales seguiríamos estando un 27 por encima. Para la Unión Europea de los Quince las medidas ya imple- mentadas le permitirían reducir sus emisiones en un 3,5 en 2010, por lo que no cumpliría su objetivo, pero si tomara medidas adicionales la reducción para ese año sería del 10 En este escenario, es decir, con nuevas políticas y medidas, no cumplirían su objetivo de Kioto en 2010, además de España, Austria, Bélgica, Grecia, Irlanda, Portugal e Italia. Sí lo cumplirían Francia, Reino Unido, Suecia (éste sin la necesidad de implantar medidas adicionales) y Finlandia, mientras que para el resto (Dinamarca, Alemania, Luxemburgo y Países Bajos) no hay datos disponibles en este escenario. Considerando los países que tienen objetivo de reducción en su conjunto y suponiendo que éstos hubieran adoptado medidas adicionales a las que tienen ahora, las emisiones serían en 2010 un 7,7 superiores a las de 1990, y esto gracias a que las economías en transición reducirán las suyas en casi un 19 El objetivo global de Kioto es una reducción del 5,2 por ciento para 2008- 2012. Muy lejos aún. El Europarlamento suaviza los requisitos de la industria para el registro de sustancias químicas LAURA VILLENA. SERVICIOESPECIAL BRUSELAS. El Parlamento Europeo dio luz verde ayer a la polémica iniciativa REACH (registro, evaluación y autorización de sustancias químicas, en sus siglas en inglés) que desde hace meses enfrenta a la industria química y a las organizaciones de consumidores. Lo que pretende esta iniciativa es, de aquí a once años vista, crear un sistema de registro de 30.000 sustancias químicas que son producidas o importadas a la Unión Europea, en cantidades que sobrepasan la tonelada por año. Las sustancias más peligrosas deberán ser sustituidas por alternativas más seguras, según reza el texto. Sin embargo, éste no establece la necesidad de incluir las sustancias minerales en el registro y deja en manos de las industrias la responsabilidad de vigilar los efectos de los productos con los que trata. Bastará con un informe de la industria química a las empresas sobre la seguridad de sus productos, sin que las autoridades públicas tengan mayor intervención en el asunto. Consumidores y ONG condenan la debilidad del texto, que no permite identificar los riesgos ni refuerza la confianza de los consumidores afirmaba ayer el director de la Organiza- ción Europea de Consumidores, Jim Murray, profundamente decepcionado por la decisión del Parlamento. Adena, Greenpeace, Ecologistas en Acción y otras organizaciones en contra de la iniciativa REACH han puesto sus expectativas en el Consejo de Ministros de la UE, de quien depende ahora el refuerzo de la legislación y la garantía de que las sustancias peligrosas serán identificadas y sustituidas, al margen de intereses particulares Las investigaciones y test que requeriría este nuevo sistema de registro, podrían costar a la industria química aproximadamente 2,3 millones de euros, aunque a la larga supondría un ahorro de 50.000 millones en gastos de salud por la reducción de casos de cáncer, de enfermedades de piel y de males respiratorios. Actualmente, uno de cada dos casos de cáncer se produce por el contacto con sustancias químicas.