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6 Opinión VIERNES 18 11 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA MICHEL ROCARD EX PRIMER MINISTRO DE FRANCIA Y DIPUTADO SOCIALISTA DEL PARLAMENTO EUROPEO EL INTERÉS MÁS INTERESADO I desconfianza en las Cajas de Ahorros es tan ilimitada como poliédrica y, además, crece por momentos. No se sustenta en el perfil de sus directivos, que, muy posiblemente, serán todos honrados padres de familia y esforzados trabajadores, sino en su fantasmal situación: en el hecho de que no siendo instituciones públicas se sometan al derecho privado, pero sin accionistas ni propietario alguno. Una abstracción de esa naturaleza en un mundo tan palpable y concreto como es el mercantil convierte a las Cajas, a todas, en sospechosas. Más todavía cuando se observa, con más frecuencia de la que aconsejaría la prudencia, la relación cuasi obscena que M. MARTÍN las tales Cajas se traen FERRAND con el poder político propio de las circunscripciones en las que- -nominalmente, que todos son expansionistas- -operan y ofrecen sus servicios. Hubo un tiempo en que, con gran desparpajo y contra lo que afirma el encabezamiento de esta columna, las Cajas, en pandilla, se anunciaban para decirnos que eran el interés más desinteresado y tanto cuajó el eslogan que, en la actualidad y frente al resignado silencio de la Banca- -víctima de un caso flagrante de competencia desleal- suponen más de la mitad del sistema financiero español y, por lo que puede verse a través de sus descosidos, máquina de especial e indebida influencia en nuestro sistema político. Ahí tenemos el nada desinteresado interés de La Caixa. Tras saber lo que ya conocemos de su trato preferente, diferencial e irresponsable al PSC, incluida la cancelación de la deuda a quien tiene por misión la vigilancia de la entidad crediticia, salta ahora otro caso al que se podría calificar de vergonzoso si la palabra vergüenza tuviera algún significado vigente. Los rectores de La Caixa, ellos sabrán por qué, le condonaron también a ERC 2,7 millones de intereses pendientes de pago y consecuencia de un crédito concedido al partido de Carod- Rovira en 1977. Bastó su incorporación al tripartito que hoy gobierna Cataluña- -es un decir- -para que variaran drásticamente los criterios de exigencia de la primera entidad financiera del lugar. Las Cajas son, en su régimen actual, uno de los grandes mecanismos deformadores de nuestra convivencia colectiva en función de su trato concupiscente con el poder municipal y autonómico. De ello se derivan males mayores. Por ejemplo, según aflora con la información del idilio entre La Caixa y ERC, los intereses de demora que se le apuntaban, aunque fuera sin intención de cobro, al partido republicano ascendían al 23 por ciento. Y eso el año pasado, con el dinero a poco más del 2 por ciento. Desgraciadamente la usura ya no está tipificada como delito en nuestro ordenamiento penal; pero si lo estuviera, como sería deseable, habría que organizar una cuerda de presos para conducir ante un juez a los directivos de tan benéficas instituciones. M VIVIR SOBRE UN VOLCÁN Tras analizar los graves incidentes vividos en Francia en las últimas semanas, el autor cree que son debidos a que su sistema está resquebrajándose, pero sólo por los límites de su capacidad de absorción, no por sus principios fundamentales M IENTRAS escribo esto, en los suburbios de París y otras ciudades francesas hay violentos choques con la Policía desde hace dos semanas y se han incendiado automóviles al ritmo de casi mil cada noche. ¿Por qué está sucediendo eso? ¿Hasta cuándo puede durar? La existencia de miles de jóvenes desempleados, sin ingresos ni raíces, ociosos y capaces sólo de ejercer la violencia para expresar su búsqueda del reconocimiento, no es algo particularmente francés. Todo el mundo recuerda los disturbios de Watts, Newark y Detroit en los Estados Unidos en el decenio de 1960, y los que hubo en Liverpool, en el Reino Unido, a principios del decenio de 1980, como también en Bradford, Oldham y Burnley en años recientes. Asimismo, Francia presenció disturbios en Vaux- en- Velin, cerca de Lyón, hace veinte años. De modo que es importante distinguir lo que es común a muchos países desarrollados y lo que es específico de Francia. Todas las economías desarrolladas han experimentado cambios profundos en los treinta últimos años. Hemos pasado del capitalismo de los gerentes al de los accionistas, de economías con grandes dosis de dirección estatal a mercados mucho menos regulados, de las políticas sociales activas y expansivas de los decenios de 1960 y 1970 a un mundo en el que esa clase de gasto se reduce constantemente. Aunque la riqueza ha ido aumentando constantemente- -el PIB se ha más que duplicado en los cincuenta últimos años- -y millones de ricos se han vuelto más ricos, el porcentaje del total correspondiente a los salarios ha disminuido en un 10 por ciento. La consecuencia de ello en todas partes ha sido un empobrecimiento a gran escala de la parte menos favorecida de la población. En los países ricos, la pobreza en masa, que parecía haber sido eliminada en torno a 1980, ha reaparecido. El acceso a la buena educación y, más aún, al mercado laboral va quedando cada vez más restringido para muchos jóvenes, en particular los que proceden de familias pobres o con uno solo de los padres, o cuya lengua o religión son de una minoría étnica. Esas personas se sienten rechazadas y sin reconocimiento. Como quieren quebrarnos, quebraremos todo es el lema que mejor expresa su estado de ánimo. Hay reservas incalculables de violencia social en todas nuestras tierras. Pero sobre ese fondo compartido, Francia presenta algunos importantes rasgos distintivos. En primer lugar, la demografía: durante los cincuenta últimos años, Francia ha tenido unas tasas de fecundidad mayores que las del resto de Europa: 1,9 hijos por mujer, frente a la media europea de 1,6 y las tasas alemana y española de 1,3. En Alemania, cada generación que entra en el mercado laboral es menor que la que ya está en él. En cambio, en Francia entre 200.000 y 300.000 personas más entran en el mercado laboral que las que lo abandonan en cada generación... y en esas cifras no va incluida la inmigración, que, aunque recientemente se ha reducido, representa un gran número de buscadores de empleo. Como las tasas de crecimiento económico han disminuido, ha habido un aumento del desempleo. Además, está la -Dudo que mis dos hijas puedan, de mayores, culpar de su incultura a su padre, puesto que esta Ley de Educación no les ayudará a comprender quién las hizo ignorantes.