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ABC VIERNES 18 11 2005 Opinión 5 MEDITACIONES POSTALES (II) H ABLÁBAMOS el otro día del bombeo del buzón electrónico del PSOE recordando el Apoyaré cualquier Estatuto que salga del Parlamento de Cataluña de Zapatero. No será el único. Se avecina otro buzoneo, en este caso de correo convencional, promovido por el PP de Andalucía, que ya tiene en la imprenta un millón de postales con la imagen de Manuel Chaves abrazando a Pasqual Maragall y rodeado de banderas catalanas, que remitirá a los hogares andaluces. El Estatuto catalán lleva camino de convertirse en un gólgota para los socialistas, que, cautivos de sus palabras y sus pactos con el nacionalismo secesionista, tendrá difícil salir de este embrollo en el que les ha metido Zapatero. No hay duda: el cartero siempre llama dos veces. MARCO AURELIO LEER Y PENSAR BREVE HISTORIA DEL MITO DE KAREN ARMSTRONG Salamandra Barcelona, 2005 157 páginas 13,60 euros EL AVE POLÍTICAMENTE CORRECTO L AVE le han cortado un ala. Lo que comenzó siendo una original denominación de la Alta Velocidad- -la velocidad, en cualquier caso, no es alta, es elevada- -ha pasado a ser un adelanto de la España policromática y polisémica que nos espera a la vuelta de los días. Sabedores de lo que se avecinaba, los gestores de la cosa ferroviaria han decidido descomponer la marca en función de los diferentes trayectos que la red contempla. Así, el tren que une Madrid y Sevilla se llama AVE tal y como todos sabemos. El que esperan en Barcelona como agua de mayo- -han pasado trece años desde la inauguración del primer recorrido, suficiente como para que ya estuviera listo el segundo, tan importante- los políticos locales llevan años llamándolo TAV, o sea, Tren de Alta Velocidad, con tal de no incluir la palabra española en su denominación. Más de uno propusiCARLOS mos en su día que se cambiase el HERRERA nombre original por el de Alta Velocidad Estupenda pensando que de tal guisa no se ofendería la sensibilidad de cualquiera de los muchos avalistas o prestamistas que hacen negocio a diario en mi querida Cataluña. Cuando lo que llega ahora a Lérida llegue a La Sagrera- -o donde quieran poner la estación término- no sabemos cómo se llamará. Pero lo que parte como lanzadera hasta Puertollano, hasta Córdoba, hasta Toledo, no se llama AVE. Se llama AV. Sin la E. Qué casualidad. De las tres se cae la E de española Es cierto que el modelo de tren no es el mismo, tampoco los servicios, pero no deja de ser una línea de alta velocidad. Muy confortable, por cierto. Cuando se consigue una marca de tal prestigio como la de AVE, no se concibe que no se utilice en todos y cada uno de los recorridos que tengan que ver con las mismas vías: el AVE supuso recobrar la confian- A La filosofía perenne La británica Karen Armstrong se pregunta, mientras relee La tierra baldía de T. S. Eliot: ¿Cómo se podían echar raíces creativas en la pétrea basura de la modernidad, donde la gente había perdido el contacto con el soporte mítico de su cultura? Huérfanos desde que advino el partido único del Mito del Progreso, los occidentales quisimos desgajarnos del universo mítico; como previno Nietzsche, nos sumergimos en la deriva del nihilismo. Frente al descrédito en que ha caído el mito, asociado a una oscura premodernidad o al grosero Mito del siglo XX del nazi Rosenberg, Armstrong vindica su faceta complementaria y no excluyente de la razón, que permite afrontar la muerte como una transición a otros modos de vida Banalizado en los ídolos de la sociedad de masas y por los nacionalismos totalitarios, debe recuperar su papel de vector ético del comportamiento: El mito del héroe no pretendía proporcionarnos iconos que admirar, sino que se concibió para despertar la vena de heroísmo que hay dentro de nosotros Tarea heroica y antimoderna en una sociedad laicista que ha hecho de la crónica humana, y volvemos a Eliot, un montón de imágenes rotas SERGI DORIA za en nosotros mismos desde el mismo momento en el que demostramos que se podía crear un servicio prácticamente perfecto, puntual, atento, profesional e infalible. Que me digan cuántas veces ha llegado tarde. El AVE fue la prueba de fuego de la España moderna: Renfe, que arrastraba una pesada leyenda de irregularidad, se sacudió sus complejos poniendo su nombre en la vanguardia mundial gracias a un trabajo extraordinario que tanto tenía que ver con la Alta Velocidad como con la reestructuración del servicio de cercanías, hoy en día ejemplar en casi todo el país. Teniendo algo así, yo llamaría AVE hasta a la línea de autobuses sustitutoria. Sin embargo, a las líneas que cubren los trenes de la serie 104- -infinitamente más cómodos que los de la línea Madrid- Sevilla, en los que, como quieras reposar la cabeza para dormitar, acabas con un dolor de cuello que no te lo quita ni el sevillano Barroso, el mejor fisioterapeuta del mundo- -se les ha caído la E No pasa nada, evidentemente, pero se pregunta uno qué pasará cuando el tren llegue a tierras donde la palabra española les produce picores a unos cuantos: pues que empezaremos a llamarles de todas maneras menos de las que se tiene que llamar y que adaptaremos la marca a los gustos locales. Conociendo a este gobierno todo es posible. Y conociendo al anterior, también: recordemos que no se atrevió a poner en práctica la normativa europea de matrículas que suprimía la identificación provincial hasta entrada la legislatura de su mayoría absoluta. Y no sin polémica. La clientela, al fin, es la soberana. A ninguno de nosotros, cuando vayamos a tomar el tren a Toledo, o viceversa, se nos ocurrirá decir que vamos a tomar el AV. Diremos que nos sale el AVE en diez minutos. Y lo que cogeremos será el AVE, no la tontuna nominativa que se han inventado unos cuantos gestores políticamente correctos. www. carlosherrera. com