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ABC JUEVES 17 11 2005 Cultura 59 Llega a los kioscos una nueva entrega de la colección Cine para leer Con su ejemplar del diario y, por tan solo 8,95 euros más, podrá conseguir la película de Milos Forman y la novela homónima de Ken Kesey Maneras de estar loco Cuando llega el pelirrojo McMurphy, una grieta comienza a abrirse en las paredes de hielo del manicomio. Sus carcajadas, sus canciones, sus permanentes provocaciones y desafíos, sus tatuajes y sus calzoncillos negros con ballenas blancas harán que la grieta aumente día tras día de tamaño y que por ella entre cada vez más y más luz en esa lóbrega cueva de los horrores. McMurphy representa la libertad, el individualismo, la amistad y la alegría de vivir que todo o casi todo lo puede, frente a la Gran Enfermera, que con su falsa y heladora sonrisa, su bloc de notas y su uniforme de soldado psiquiátrico, representa exactamente lo contrario. Bromden, el Jefe Escoba, el indio esquizofrénico, será el que se encargue de relatar, con su alucinada visión de las cosas, ese enfrentamiento en el límite entre lo trágico y lo cómico que concluirá, tras una fenomenal borrachera colectiva, con un suicidio, una lobotomía y una desbandada generalizada. Ken Kesey (La Junta, 1935- Oregón, 2001) el profeta lisérgico, se prestó en el año 1960 a hacer de cobaya en un experimento clínico realizado con sustancias psicoactivas, y de esa experiencia ciertamente paranormal nacería Alguien voló sobre el nido del cuco obra que tiene mucho de alegórica y que quizá por eso se convirtió de inmediato en un referente del movimiento beat del hippismo sesentero. Pero por debajo del polvo inevitable de la época, sigue latiendo con fuerza una gran novela, a la que seguramente la mantienen con vida todos sus locos, inolvidables personajes. Julio José Ordovás Mañana, con ABC, el filme y la novela Alguien voló sobre el nido del cuco JOSÉ MARÍA LATORRE Gracias a Milos Forman, la novela de Ken Kesey Alguien voló sobre el nido del cuco uno de los fetiches de la literatura norteamericana contracultural, pasó a ser también un icono del cine estadounidense de los años setenta y contribuyó a hacer de Jack Nicholson uno de sus rostros más populares. Forman adoptó un punto de vista distinto al de Kesey: mientras éste se centró en la figura del jefe indio Bromden, el cineasta se apoyó más sobre el personaje de Murphy (Nicholson) La película sigue las teorías antipsiquiátricas de la época y desdramatiza unos hechos muy duros a través de la vía del humor El enfrentamiento se lleva a cabo con las armas de la ironía, y reserva para el final su baza más densa que hace explícito el discurso. Es el segundo largometraje rodado por Forman en los Estados Unidos. El cineasta checo iría entregando desde allí, a pequeñas dosis, una obra caracterizada por su voluntad de desdramatizar los hechos por la vía del humor. Teorías antipsiquiátricas El filme sigue la línea de las teorías antipsiquiátricas de la época (en especial las de Norman Brown) para abundar en la necesidad de ejercer una terapia diferente en el tratamiento de los llamados enfermos mentales. Y lo hace tomando a los pacientes de una clínica para enfrentarlos a ésta como institución, representada por la figura represora de la enfermera jefe; de ahí que la riqueza emocional de Murphy tenga en todo momento el contrapunto de la dureza y sequedad de la enfermera: uno tiene un rico mundo propio, asfixiado por las circunstancias, y la otra sólo el frío y adusto rostro de la institución a la que sirve.