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54 JUEVES 17 11 2005 ABC Cultura y espectáculos El Círculo de Bellas Artes propone un apasionante recorrido por casi dos siglos de nuestro pasado a través de más de 400 fotografías, la mitad de ellas inéditas, expuestas en la muestra Historia de la fotografía en España Retrato cierto de España TEXTO: JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. La cámara es el ojo que ha visto tres siglos. Fue registrando el pasado en frágiles emulsiones y ahora nos lo devuelve ordenado. La exposición Historia de la fotografía en España que desde ayer invade cuatro salas del Círculo de Bellas Artes con más de 400 obras, muchas inéditas, se presenta como un verdadero y emocionante viaje al interior de nuestro corazón. Es el retrato cierto de esta España nuestra y un paseo por el tiempo, desde un lejano 1839 hasta el doloroso y reciente 11 de marzo en el que trenes y llantos estallaron al amanecer. Visitar esta muestra es como plantarse frente a un antiguo armario de luna y ver pasar los álbumes familiares por el espejo de bordes oxidados. Los rostros, las miradas, la alegría, los afanes y el dolor de estas personas no nos son ajenos, nos conmueven y a la vez nos interrogan. El Círculo y la editorial Lunwerg, que publica un precioso catálogo, lo han hecho posible. Pero quien en realidad ha puesto en pie esta historia maravillosa es Publio López Mondéjar, el comisario de la muestra, que lleva más de treinta años, toda la vida, persiguiendo las imágenes que amarilleaban en desvanes, que atesoraban los descendientes de grandes y pequeños fotógrafos, que habían acabado en colecciones particulares o institucionales. Un hombre que también lleva buscando en cientos de archivos las fotos que aparecieron en antiguas publicaciones y ahora se han perdido tal vez para siempre. Pero éstas no, muchas ya están salvadas. Un retablo moderno es para López Mondéjar la imagen de la Agrupación Socialista de Villagordo del Júcar, de Escobar. A la izquierda, la ternura y sensibilidad de Castro Prieto en este Retrato del Lázaro Galdiano men, con la gallardía, con la diligencia, con el miedo y, a veces, con algunas preguntas que han quedado como ascuas encendidas en sus ojos y que hoy nos toca responder, porque nos miran. Lo que España sea, hoy tan en boca de todos, queda aquí retratado con claridad meridiana, su historia y sus pueblos, sus tipos y sus héroes, sus luces y sombras. La miseria y los desastres de la guerra, y también la esperanza. Reyes, soldados, enfermeras, presos, bailarinas, futbolistas o toreros afrontan codo con codo la vida y la muerte entre cientos de seres anónimos que se estaban ganando la vida el día que una cámara se resistió a olvidarlos. Españoles de tres siglos Lo que parecía un imposible, construir una historia de la fotografía, es hoy ya una realidad. Pocos países cuentan con tanta suerte, la de saber catalogadas en su conjunto las mejores imágenes del pasado común. Y la fotografía tiene algo de milagro, porque nos detiene, nos congela, en medio de un baile o de un velorio, para siempre. Tan solo el cartón nos sobrevive... Los españoles de tres siglos aparecen aquí a cuestas con el pan, a cuestas con la tristeza, a cuestas con unos pocos enseres para emigrar, para escapar de una guerra; a cuestas con la muerte, a cuestas con el olvido, con la política y con las construcciones públicas, con la sed y el hambre en el rostro, con el cri- Cajas de dulce de membrillo Pero esta aventura tiene un comienzo sencillo, en las cajas de dulce de membrillo atiborradas de recuerdos, en las que López Mondéjar rebuscaba fotos familiares y recuerdos que, casi siempre, llevaban una firma, que decía Escobar Años después, la idea de localizar al fotógrafo Escobar se convirtió en una aventura feliz. Apareció, después de revisar las guías de teléfono, un hijo del retratista, que conservaba gran parte del archivo: dos mil placas de cristal negativo. La condición humana en el cariñoso retrato de la parte más desventurada de su generación es lo que aparece en esta Los irreductibles de García Alix