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ABC JUEVES 17 11 2005 Sociedad 53 Comunicación JÉRÔME CLÉMENT Presidente de la cadena Arte Buscamos en España un socio para lanzar un canal cultural de TDT Pese a ser uno de los canales más prestigiosos de mundo, la única ventana de Arte en nuestro país se limita a La noche temática de La 2. Su presidente ha venido a nuestro país para poner remedio a esta realidad TEXTO: SARA CAMPELO FOTO: IGNACIO GIL MARCAS Y POLÍTICOS ÁNGEL RIESGO E -Reuniones, conferencias, acuerdos y un ciclo documental en el Círculo de Bellas Artes. La suya es una visita de lo más aprovechada. -Nuestras relaciones comerciales estaban en punto muerto (en etapas anteriores, en estado de glaciación) y el momento actual era el idóneo para retomar las negociaciones con TVE y otras cadenas. Estoy aquí para, además de presentar nuestras producciones, mostrar nuestra disponibilidad para trabajar en grandes proyectos con los interlocutores que compartan nuestro concepto de TV. ¿Algún candidato además del Ente público? -Sogecable, a petición de ellos, y la Forta, con la que ya mantuvimos conversaciones hace años, en particular con la catalana TV 3. ¿Se marcha a casa con algo en firme? -En principio, un acuerdo de reactivación de nuestra colaboración con TVE para La noche temática que aumentará la presencia española en nuestro canal. Pero más allá de eso, nuestra intención es colaborar con la pública en la creación de un canal cultural para la futura Televisión Digital Terrestre (TDT) Para ello, nos hemos reunido con el Gobierno y con el director de TVE, Manuel Pérez Estremera. -Arte es una cadena pública francoalemana. ¿Acaso está buscando nuevos socios? -Ya tenemos un proyecto en Bélgica, y respecto a España creemos que es el momento debido a la efervescencia creativa que se está viviendo aquí; lógicamente, este país tiene unas peculiaridades culturales y de horario que lo hacen distinto al resto de Europa, por lo que el diseño tendría que ser único. -Una vez salvados los problemas técnicos y financieros, ¿cuándo podría estar listo este canal? -Me es imposible responder a esa pregunta. Mi primera visita para hablar de este canal en España data de hace diez años. Sólo puedo decir que, con voluntad política y las posibilidades técnicas de la TDT, no tendría por qué retrasarse demasiado. Hay que actuar rápido o nos exponemos a una degradación del paisaje audiovisual total. ¿TV de calidad y rentabilidad si- guen siendo términos antagónicos? -Depende a qué rentabilidad se refiera. Si es a la económica, como supongo, tengo que decir que la mercantilización de la televisión está alienando a la baja los productos y convirtiendo al medio en un instrumento peligroso. Nosotros no tenemos la audiencia de un canal comercial, lógicamente, pero somos considerados como el canal con más credibilidad de Francia. Sinceramente, no buscamos audiencias millonarias, pero la ciudadanía se merece alternativas a la televisión de masas. Jérôme Clément, de visita en España l trabajo de los políticos en su esfuerzo por persuadir de que unos colores, una enseña, hasta una bandera, se identifiquen con cada uno de nosotros es un ejercicio que no se aleja demasiado del que hace el responsable de una marca con su agencia. Su objetivo es que un ciudadano (un consumidor) elija esa opción y no otra de la competencia. Aparte, hay una diferencia notable, y es que la publicidad es claramente publicidad; a ninguno nos engaña que aquél es un mensaje comercial, y en cambio, los políticos hablan en nombre de la libertad, o de una bandera o de una nación, existente o inexistente. Hay, por tanto, en estos dos ejercicios de persuasión una diferencia ética. Ambos buscan un beneficio para su marca, pero el publicitario la ofrece vinculándola a circunstancias más o menos apetecibles o cercanas al consumidor, sin perder nunca el mensaje de que se trata de un producto, de que se trata de vender; y el político, sin embargo, trata de convencer de sus intenciones, también partidistas, enmascarándolas en los principios más básicos del ser humano: libertad, patria, instituciones, nación... Este ejercicio me lleva a dos recuerdos recibidos en mi infancia o en mi juventud y nunca entendidos del todo: uno es aquel mandamiento de no tomar el nombre de Dios en vano Si no el de Dios, los políticos toman muchos sustantivos muy importantes en vano. El principal, el más manoseado y emponzoñado, es por supuesto la palabra libertad El segundo de esos mensajes era aquella canción de Georges Brassens cantada por Paco Ibáñez que decía que la música militar nunca le había sabido levantar. Los políticos intentan levantarnos con músicas diversas, sin el menor pudor, acuden a los principios para conseguir sus objetivos. Fundamentalmente, esos objetivos son dos: tener más presupuesto que administrar y tener más votos para administrar un presupuesto. Eso es el poder, sólo eso. Por ello, cuando cualquiera invoca al pasado, a la nación, a la libertad o a los derechos históricos, suele estar pidiendo dinero o votos, sólo con un objetivo: tener más poder. Los intereses de los ciudadanos suelen ser ajenos a estos esfuerzos. Los políticos, y sus músicos en los que a veces se convierten los medios, utilizan simplemente las mismas técnicas de la publicidad, pero de una manera mucho más tosca e impúdica. ¿Podemos ayudarles?