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ABC JUEVES 17 11 2005 Madrid 41 El cruce del paseo del Prado con Cibeles, récord de atropellos ABC MADRID. El cruce del paseo del Prado con la plaza de Cibeles es el más peligroso de Madrid para los peatones. Así lo indica un informe del Instituto Mapfre, de Seguridad Vial, que refleja el escalofriante dato de que en la capital se producen más de 1.700 atropellos al año. El estudio concluye que el atropello de peatones es la primera causa de muerte por accidente de tráfico en Madrid, e identifica los ocho puntos más peligrosos de la ciudad para los peatones. Por orden de peligrosidad, éstos son la intersección del paseo del Prado con Cibeles; la de la Gran Vía con San Bernardo; la salida de la puerta principal de la estación de Chamartín; la intersección de Serrano con Goya; el paso de peatones frente al número 40 del paseo de la Castellana- -bajo el puente de Eduardo Dato- la intersección de la calle Camino Vinateros con Arroyo de la Media Legua; la de General Ricardos con la calle Radio; y el paso de peatones frente al número 58 de la calle Fermín Caballero. El estudio apunta que la mayor parte de los atropellos se debe a imprudencias del peatón. La niebla obliga al aeropuerto de Barajas a desviar catorce vuelos a Zaragoza y Valencia El puente aéreo a Barcelona también sufrió retrasos de más de dos horas b Aunque la situación comenzó a mejorar durante la tarde, también se produjeron demoras de seis horas en vuelos hacia Melilla, Pamplona, Bilbao o Alicante ABC MADRID. La niebla que envolvió en la mañana de ayer las pistas del aeropuerto de Barajas obligó a desviar catorce vuelos a los aeródromos de Valencia y Zaragoza, según informaron fuentes de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) A primera hora de la mañana (6: 30 horas) el aeropuerto madrileño activó el procedimiento de baja visibilidad para los vuelos con destino Barajas, que se mantuvo hasta las 11.24 horas, según indicó un portavoz de AENA. El dispositivo especial puesto en marcha implica garantizar una mayor separación temporal y espacial de las operaciones. El organismo aeroportuario precisó que la mayoría de los vuelos que tuvieron que ser desviados durante la mañana de ayer correspondían a operaciones programadas por Air Nostrum, franquiciada de Iberia para vuelos regionales. Las malas condiciones climáticas afectaron también a centenares de pasajeros de Barcelona, la mayoría del puente aéreo, cuyos vuelos salieron con demoras de más de dos horas, según fuentes de Iberia. La reducción del número de vuelos que parten de Barcelona con destino a Madrid ocasionaron que centenares de pasajeros se agolparan frente a las oficinas de la compañía para conseguir una plaza en uno de los aviones que, a cuentagotas, iban despegando de la capital catalana para cubrir el puente aéreo. Según informaron a Efe fuentes de Iberia, los retrasos continuaron a lo largo del día, aunque la afectación fue disminuyendo a medida que avanzaba la jornada. Ya por la tarde la situación tendió a normalizarse. Normalidad... hasta las 9.00 horas La mayoría de los aviones que cubrieron el trayecto entre las dos capitales operaron con relativa normalidad hasta las 9.00 horas, cuando la escasa visibilidad obligó a reducir notablemente la capacidad del aeropuerto de Barajas en las operaciones de aterrizaje y despegue, lo que afectó especialmente al puente aéreo, que en hora punta suele partir cada quince minutos. El vuelo del puente aéreo de Iberia con destino a Barcelona que debía despegar a las 9.45 horas no pudo salir hasta las 11.20. A raíz de este retraso, el aeródromo madrileño no volvió a operar ningún otro vuelo hasta las 13.45 horas. Esta situación repercutió en las instalaciones de El Prat, donde los escasos aviones que llegaban, y que no podían despegar de nuevo hacia Madrid, fueron acumulando retrasos de hasta más de dos horas. La situación comenzó a mejorar con la llegada de la tarde. A pesar de todo, no pudieron evitarse las largas colas de personas en las oficinas de tránsito de las distintas compañías que intentaban resolver las pérdidas de conexiones, mientras que otros se agolpaban frente a las pantallas informativas para comprobar las horas de salida de sus vuelos demorados. Distintas fuentes señalaron que la media de retrasos osciló durante la jornada entre los 60 minutos y las dos horas, aunque se produjeron también demoras de más de seis horas en vuelos con destino a Melilla, Pamplona, Bilbao, Barcelona, Alicante o Valencia.