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24 JUEVES 17 11 2005 ABC Internacional La oposición en EE. UU. a la guerra de Irak crece a cifras similares a las de Vietnam El descontento arrastra la popularidad del presidente que toca fondo con un 37 por ciento b Kofi Annan expresó su preocupa- ción por las supuestas torturas en una cárcel secreta iraquí, último de los escándalos que están hundiendo la reputación de Bush MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL NUEVA YORK. La primera vez que alguien comparó la invasión de Irak con la guerra de Vietnam todo el mundo se llevó las manos a la cabeza, pero hoy hasta el presidente Bush lo hace en sus discursos, aunque sea para parafrasear a los terroristas. Lo que hasta ahora no se había medido de forma comparativa eran los niveles de desgaste en la opinión pública, que según una encuesta de Gallup se acercan mucho a los últimos años del conflicto que marcó una era. Según el análisis del diario USA Today y la cadena CNN, que encargaron la encuesta, en 1970 el 56 por ciento de los estadounidenses opinaba que enviar tropas a Vietnam fue un error. Hoy, el 54 por ciento opina lo mismo sobre Irak, y el 60 por ciento considera que no valió la pena. Este desgaste arrastra a Bush, que bate su récord de popularidad a la baja. Dos puntos menos que el mes pasado, lo que le sitúa en un 37 por ciento de aprobación, la cifra más baja que obtuvo nunca Clinton en los primeros años de su mandato. A Bush, sin embargo, todavía le quedan tres años en la Casa Blanca, aunque al menos no tiene que preocuparse de ser reelegido porque la Constitución no permite más de tres mandatos consecutivos. El presidente que prometió devolver el honor a la Casa Blanca también ha alcanzado a lo más bajo de su predecesor en términos de sinceridad, tras constatarse la ausencia de armas de destrucción masiva en Irak y la forma en que los informes fueron manipulados. El 48 por ciento confía en él menos que en Clinton, un presidente que pasó a la historia por mentir bajo juramento sobre sus relaciones con una becaria, y tuvo que someterse por ello a un impeachment En privado, influyentes demócratas han dicho que si su partido contase con la mayoría en al menos una de las Cámaras intentarían hacer pasar a Bush por el mismo proceso. Esa situación no es imposible, ya que el Congreso y dos terceras partes del Senado tendrán que refrendar su puesto en las urnas en noviembre del año que viene. Animados por la caída de popularidad del presidente, y recientes victorias a gobernador en New Jersey y Virginia, demócratas como Bill Richardson, gobernador de Nueva México, están convencidos de que este momentum permitirá a su partido recuperar las Cámaras legislativas. Preocupación de los republicanos Su optimismo parece preocupar también al partido republicano, donde ya han surgido voces públicas culpando al presidente de arrastrar a otros hasta la derrota. El caso más claro es el de Virginia, estado bastión de los republicanos cuyo gobierno ha caído en manos del demócrata Tim Kaine. Precisamente el único candidato de las pasadas elecciones que contó con la presencia del presidente en su campaña. Pero el que ha hablado más alto ha sido el millonario conservador Douglas Forrester, que perdió ese mismo cargo en New Jersey. Si los números de Bush hubieran sido los de hace un año, o al menos los de hace seis meses, habríamos ganado dijo resentido la se- Policías iraquíes muestran las magulladuras causadas por presuntas torturas Tras la inquietud republicana subyace la preocupación por lo que le espera a los posibles candidatos a presidente mana pasada. La encuesta de Gallup le da la razón. El 56 por ciento de los votantes registrados dijeron que probablemente votarían en contra de un candidato que fuera apoyado por el presidente Bush. Tras la preocupación de cada uno por salvar su propio cuello subyace también la de quién sucederá a Bush Washington defiende el uso del fósforo blanco en Faluya WASHINGTON. Estados Unidos defendió ayer el uso que hizo el año pasado de municiones con fósforo blanco contra insurgentes en Irak, pero desmintió que tal armamento fuese utilizado contra civiles. El agente fue usado durante lo que un periódico del Ejército estadounidense llamó misiones instantáneas contra insurgentes en la batalla de Faluya del año pasado. Lo usamos (el fósforo blanco) como cualquier otra arma convencional dijo el portavoz del Pentágono Bryan Whitman, quien agregó que no tenía conocimiento de ninguna víctima civil de los ataques con fósforo blanco. Sugerir que las fuerzas norteamericanas ataquen civiles con armas sería un error... Hacemos lo posible para prevenir bajas civiles y daños colaterales explicó. El fósforo blanco entra en combustión espontánea al entrar en contacto con el oxígeno, emitiendo un denso humo blanco que puede causar profundas y dolorosas quemaduras, informa GlobalSecurity. org, una organización de Washington que divulga información militar. No obstante, el portavoz del Pentágono afirmó que el fósforo blanco no es un arma prohibida. Como otras armas convencionales, el fósforo blanco no es un arma química. Nuestras fuerzas armadas lo utilizan sobre todo para crear pantallas de humo insistió. Un documental del canal de televisión italiano RAI afirma que el fósforo blanco fue usado contra civiles e insurgentes en el asalto a Faluya. en la Casa Blanca. La estrategia elaborada por Karl Rove, asesor presidencial ahora caído en desgracia por el escándalo de la CIA, era para mantenerse en el poder durante tres décadas con el apoyo de la base evangélica. Algo que hoy parece distante El gobernador de Florida Jeb Bush, hermano menor del presidente al que muchos veían como la continuación de la dinastía, declaró la semana pasada a un periódico alemán que no se presentará a las presidenciales de 2008, aunque no descarta hacerlo en otro momento. Algo que hace pensar en que él tampoco ve el legado de su hermano como caldo propicio para la victoria. El candidato natural a suceder a cualquier presidente de EE. UU. es quien ocupe el cargo de vicepresidente. A sus 64 años Dick Cheney no sólo no tiene interés en ocupar ese puesto tan visible sino que su popularidad está todavía más baja que la de su jefe. Con ello la única figura republicana que aún goza del favor del público es la secretaria de Estado Condoleezza Rice. Sin embargo, su condición femenina se lo pone difícil, aunque la prensa sueña con un duelo entre ella y Hillary Clinton. Y un nuevo escándalo se añade en estos días a los varios que han hundido la popularidad de la Casa Blanca: el de las supuestas torturas en una cárcel secreta del ministerio del Interior iraquí. El propio secretario general de la