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ABC JUEVES 17 11 2005 Nacional 15 Por primera vez en la historia y con motivo del XXV aniversario del Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Supremo abrió ayer sus centenarias puertas para que los ciudadanos tengan la oportunidad de conocer de cerca cómo funciona el máximo órgano de la Justicia ¿A qué hora empezó a ser juez? TEXTO: NIEVES COLLI FOTO: SIGEFREDO MADRID. La semana de puertas abiertas del Tribunal Supremo comenzó ayer a las once de la mañana, hora a la que decenas de personas esperaban su turno para entrar en el Palacio de Justicia, un histórico y bellísimo edificio cuyos muros llevan en pie desde mediados del siglo XVIII, albergaron el Convento de las Salesas y, en 1812, se convirtieron en sede del alto Tribunal. Es la primera vez en sus casi dos siglos de vida que el máximo órgano jurisdiccional de España busca aproximarse de esta manera a los ciudadanos, y el interés suscitado por la iniciativa ha superado ya todas las expectativas. Sólo durante el primer día- -el Tribunal mantendrá abiertas sus puertas hasta el domingo- más de 700 personas visitaron el interior de un edificio en el que a diario imparten justicia más de ochenta magistrados. Especial protagonismo tuvieron los más jóvenes tanto por el número de visitas- -hasta seis colegios acudieron ayer a la cita con la Justicia, otros seis lo harán hoy y el mismo número de Un grupo de visitantes, en una de las salas de vistas del Tribunal Supremo centros ha programado la excursión para mañana- -como por el interés que entre los niños suscitó el funcionamiento del alto Tribunal. Las primeras visitas de la jornada inaugural tuvieron como guías al magistrado Gonzalo Moliner- -miembro de la Sala de Gobierno- al vocal portavoz del CGPJ, Enrique López, y a Milagros Calvo, magistrada de la Sala de lo Social y primera mujer que accedió al Supremo. Esta última fue sometida a un auténtico interrogatorio por los niños a los que sirvió de cicerone- -de entre 10 y 14 años de edad- -a los que trató de explicar el significado de este órgano, su funcionamiento e incluso los pormenores del edificio, una joya arquitectónica en cuyo interior hay cuadros y frescos de gran valor artístico. Muchas de las preguntas fueron personales- ¿cuántos años tenía cuando empezó a estudiar la carrera? ¿con qué edad terminó? ¿suspendió alguna asignatura? otras iban dirigidas a saber algo más sobre los acusados famosos que han pasado por el Supremo y las demás a conocer la utilidad de la toga, las puñetas o la campanilla de la que hace uso el presidente de la Sala durante las vistas. Milagros Calvo lo vivió como una experiencia curiosa y muy gratificante según ella misma declaró después a ABC, y se sintió como la anfitriona de una casa, la casa de la Justicia, que es la de toda la ciudadanía La magistrada contestó a todas y cada una de las preguntas que le hicieron los chavales, de los que le llamó la atención la rapidez con la que enlazaron el solemne edificio con la persona del juez y con su trabajo. Uno de ellos llegó a confesar que de mayor iba a ser magistrado. Pero la más llamativa fue la formulada por un niño que quiso saber a qué hora terminó la carrera y empezó a ser juez Milagros Calvo sació gustosa su curiosidad: A las cinco y media de la tarde de un día de 1979