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14 Nacional JUEVES 17 11 2005 ABC MONARQUÍA uchos creen que la reforma constitucional para eliminar la preferencia del varón sobre la mujer en la sucesión a la Corona es necesaria pero no urgente. Otros piensan que es necesaria y urgente. Algunos estimamos que no es ni urgente ni necesaria. Y no por razones de prudencia ni por temor a que se intente introducir otras reformas indeseables. No me adhiero a un constitucionalismo vergonzante y a la defensiva. Simplemente, no comparto esa concepción de una Monarquía ligera y acomodada a los tiempos. La solidez de la Institución y el apoyo de los ciudadanos parecen confirmados. Sin embargo, no sería prudente extraer de ese prestigio la conclusión de que su permanencia esté garantizada. En las democracias, no hay prestigios imperecederos si no IGNACIO SÁNCHEZ se ganan cada día. CÁMARA No tengo nada en contra de la primogenitura en la sucesión con independencia del sexo. Ni tampoco en contra del mantenimiento de la regulación actual. Tengo algo en contra de las razones aducidas para el cambio y, en especial, contra la principal de ellas: evitar la discriminación por razón de sexo. Según esto, habría que actualizar la Monarquía, democratizarla acomodarla al espíritu igualitario de los tiempos. Ese es un camino perfecto para llegar a su extinción. Pues la Corona es, de suyo, no igualitaria. Entregar la Jefatura del Estado al primogénito de una familia es excluir a todos los demás. Preferir al hijo de más edad es preterir a los de menos. Ni siquiera me parece un argumento concluyente a su favor, aunque sí estimable, aducir que se trata de una Magistratura imparcial, no partidista, ajena a las luchas políticas. Eso puede lograrse, por ejemplo, mediante sorteo. ¿Cabe algo más igualitario y democrático Si cualquiera puede llegar a ser presidente del Gobierno (y no lo digo por el actual) ¿por qué no podría cualquiera ser Rey? Tampoco entiendo ese afán, un poco demagogo y cortesano, de que la Familia real sea una familia más, como otra cualquiera. La legitimidad de la Monarquía parlamentaria y su subsistencia dependen exclusivamente de la soberanía nacional. Su legitimidad no es tradicional ni carismática, sino democrática. Pero si la Nación considera que es la mejor forma de Estado debe asumirla sin desnaturalizarla. Lo decisivo es estatuir un Poder supremo moderador y representativo, no ejecutivo ni legislativo, dotado de autoridad moral, que encarne la continuidad y la tradición de la Nación, y que se encomiende a una persona y a una familia educadas para esa función y obligadas no a ser como cualquiera, sino a ser ejemplares, a tener más cargas y obligaciones. Nobleza obliga. Si un príncipe puede llevar una vida como cualquiera, no veo la razón para que cualquiera no pueda ser príncipe. La Corona, en su funcionamiento interno, no puede ser democrática. Como no lo es la familia, ni la escuela, ni otras muchas instituciones. Lo democrático es que sean queridas por los ciudadanos, no que funcionen democráticamente. No corre peligro la Monarquía por alterar el orden sucesorio, pero sí por democratizarla Porque acaso la más perfecta democratización de la Monarquía sea la República. M Camps, Maragall y Touriño flanquean a la secretaria de Estado de Administraciones Públicas Ana Isabel Leiva Las lenguas autonómicas entran en la Unión Europea por la puerta pequeña Maragall fue el primero en usar catalán en el Comité de las Regiones de Cataluña, Valencia, Galicia y un representante vasco intervinieron ayer por primera vez en sus respectivas lenguas locales ENRIQUE SERBETO, CORRESPONSAL BRUSELAS. De histórico calificaron todos el hecho de que por primera vez se pudiese hablar en el hemiciclo del Parlamento Europeo utilizando lenguas autonómicas españolas. Ayer se escucharon por primera vez a Pasqual Maragall, Francisco Camps, Emilio Touriño y al comisionado del Gobierno vasco, José María Muñoa utilizando lenguas cooficiales españolas distintas del castellano. El matiz es que no era el Parlamento Europeo, sino el Comité de las Regiones, cuyo presidente, el alemán Peter Strau, se encargó de recordar que no se trata de un estatuto de lenguas oficiales y el resto de los representantes asistieron a esta parte de la sesión ignorando las sutilezas que encerraban los mensajes de Camps, defendiendo a España como nación y al valenciano como la lengua que estaba representando, comparado con el de Maragall que sorprendió a todos empezando su discurso en castellano y celebrando que las lenguas cooficiales españolas tienen un estatuto reconocido en Europa. El Comité de las Regiones ha sido la primera institución en la que se ha puesto en marcha uno de los acuerdos administrativos que siguen a la decisión tomada por el Consejo Europeo de admitir el uso de las lenguas cooficiales, tal como pedía el Gobierno español. No ha b Los presidentes llegado a haber un acuerdo entre el número de lenguas a las que se refiere, porque para Valencia se impone el hecho legal de que el estatuto de autonomía reconoce el valenciano, mientras que para Cataluña se trata de una lengua común. El gallego había sido asimilado al portugués de forma amistosa en las instituciones y ahora se ha constatado la separación entre ambas lenguas, mientras que el vascuence se escuchaba por primera vez y en solitario como una lengua europea vieja de dos mil años Maragall, Touriño y Muñoa agradecieron expresamente la determinación del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en hacer realidad el reconocimiento europeo de estas lenguas, que el ministro Mi- guel Angel Moratinos y el secretario de estado Alberto Navarro han logrado ciertamente en un tiempo récord. Lo que no se sabe es cuáles serán las contrapartidas que habrá que ceder a cambio de que se haya tomado esta decisión que abre la puerta a que se multiplique en el futuro hasta el infinito el número de lenguas que se usan en las instituciones comunitarias. Todos los gastos que corresponden a la traducción de las tres cuatro lenguas cooficiales corren a cargo de España, que de hecho se encargará de todo lo necesario para que los representantes autonómicos que no quiera usar el español puedan hacerlo en otra legua autonómica. La cabina de traducción española estaba ayer a rebosar, Fraga cree que el juicio histórico al franquismo será positivo ABC MADRID. Manuel Fraga, ex presidente de la Xunta de Galicia y presidente fundador del PP, aseguró ayer en una entrevista que publica el diario italiano Corriere della Sera que al final el juicio sobre Franco será positivo Cuando se van a cumplir 30 años de la muerte de Franco, Fraga aseguró que su régimen no era fascista, sólo autoritario por lo que se mostró convencido de que se entenderá mejor dentro de 30 años. El régimen no era fascista ni totalitario, sino sólo autoritario. Franco gobernó con los militares, como había hecho Primo de Rivera. A su lado estaban hombres mucho más conservadores que él y otros, como Muñoz Grandes, que era republicano explicó un Fraga convencido de que hay que tener presente que del franquismo nació la democracia A su juicio, el propio Franco era consciente de esa evolución No por casualidad no pensó en ningún sucesor que no fuera Juan Carlos. En el fondo, Franco sabía que con él moría el franquismo añadió Fraga, quien lamentó que ahora Zapatero no esté respetando el pacto del olvido que supuso la Transición.