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6 Opinión JUEVES 17 11 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA ANDRÉS DE LA OLIVA CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE CABALGATA FIN DE SEMANA M AÑANA se cumplen cien años desde que Bobby Deglané naciera en Chile. Lo sé porque acabo de leer de un tirón la apasionante biografía que, con el rigor de la historia y la pasión del homenaje, le ha dedicado Miguel Ángel Nieto, veterano radiofonista que hoy regala su experiencia a los alumnos de la Universidad San Pablo CEU. El libro- Bobby Deglané, el arquitecto de la radio española -parece una trepidante novela de aventuras, pero es el bien documentado relato de la peripecia vital de un personaje que, después de ser oficial de carabineros en Chile y pobre en Nueva York, llegó a España en 1934 y tras los vivaqueos de la GueM. MARTÍN rra Civil, primero en RaFERRAND dio Madrid y después en las demás, sentó las bases de una manera de hacer radio que, un poco más descuidada en las formas, sigue viva. Cabalgata fin de semana el primer gran programa de Deglané, presentado por la Sociedad Española de Radiodifusión y su gran cadena de emisoras propias y asociadas fue, de hecho y con los seriales de Guillermo Sautier Casaseca, Rafael Barón, Luis Alberca, José Mallorquí... la banda sonora que nos acompañó a los españoles con cartilla de racionamiento y, lo que es peor, de racionamiento sin cartilla. No será fácil de entender para las nuevas generaciones lo que eran aquellos sábados en que con la fantasía del espectáculo, sazonada con unos pocos gramos- -los posibles- -de pimienta periodística, Deglané nos llevaba a una nueva realidad. Es posible que, a pesar de su éxito pasado y presente, todos nos tomemos la radio como un medio menor: Una televisión sin imágenes y una prensa sin constancia como dijo uno de sus detractores y, quizás por ello, profesor de la especialidad. Nada más falso. El calor y la inmediatez de la radio superan la emoción de cualquier otro medio conocido, un poco por su propia naturaleza, que fuerza a la construcción de imágenes en el cerebro, y un mucho por las aportaciones expresivas que personajes como Deglané en el espectáculo, Antonio Calderón en la realización y el guión dramático y Raúl Matas en lo musical le hicieron al medio para convertirlo en, como Baura dijo cuando nació el transistor, el único animal de compañía, faldero, capaz de seguirnos sin cansancio al fin del mundo y de hablar todos los idiomas del camino. Creo que de no ser por Miguel Ángel Nieto este redondo aniversario de Bobby Deglané se nos hubiera pasado por alto, que aquí el agradecimiento no es frecuente y el recuerdo, cuando es para bien, tiende a resultar impertinente; pero Deglané se lo merece. No caben en la radio minutos de silencio para expresar un dolor o un respeto, que la radio es voz y sonido; pero sería de justicia que mañana, en su recuerdo, todas las emisoras españolas le guardaran un suspiro agradecido. Un minuto de palabras. ¿PUEDE ESPAÑA SEGUIR SIENDO UNA NACIÓN? El autor repasa el texto del proyecto del nuevo Estatuto de Cataluña y analiza la presencia y el significado de los términos España y nación para advertir el esbozo de un cambio constitucional en el modelo de Estado L proyecto de Estatut de Cataluña plantea dos cuestiones generales distintas (estrechamente relacionadas, pero distintas) Una, de la que se habla mucho, si Cataluña es o debe ser una nación Otra, apenas tratada, si la Nación española tiene que de dejar de existir o, lo que es igual, si ha de desaparecer España como Nación. Aquí nos ocuparemos de este segundo interrogante. Enseguida se verá que no hay error al afirmar que el proyectado Estatut cuestiona la existencia de España como Nación. Antes, sin embargo, es conveniente recordar algunos datos históricos, vitales para nuestro futuro, que se gestan desde la historia y en ella, no en Utopía. Una consulta a la recopilación de E. Tierno Galván, Leyes Políticas Españolas Fundamentales (1808- 1936) revela que todos las constituciones entre esas fechas se refieren a España como la Nación o, más frecuentemente, como la Nación española Así, tanto el Estatuto de Bayona (1808) como la Constitución de Cádiz (1812) como las posteriores, de 1837 y 1845, la no promulgada de 1856, la de 1869 y la de 1876. En los períodos republicanos, la nonnata constitución de la I República (1873) y la de la II República (1931) también consideran a España como Nación. Concretamente, en el Proyecto de Constitución Federal de la República Española, el título I se rotula De la Nación española y se abre con un artículo del siguiente tenor: Componen la Nación española los Estados de Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña... Por su parte, que la Constitución E de la República española, de 1931, concibe a España como una República democrática de trabajadores de toda clase pero sin que esta idea excluya la de Nación, de modo que, por ejemplo, el artículo 67, sobre el presidente de la República, dispone que personifica a la Nación Y en los artículos 76, d) y 117 aparecen, respectivamente, la seguridad de la Nación y el crédito de la Nación Sentado lo anterior, aceptemos hipotéticamente que lo que un nuevo Estatuto catalán diga de Cataluña es cosa de las personas que posean la condición política de catalanes como dice el proyecto de nuevo Estatut Supongamos, pues, que los españoles que no poseen esa condición política nada tienen que decir sobre Cataluña. En cambio, no se negará que sí les incumbe e interesa lo que un nuevo Estatut catalán pretende que es España. ¿Dice algo sobre España el proyecto de nuevo Estatut de Cataluña? Rastreado su texto, que, título incluido, consta de 43.814 palabras, resulta que la palabra España aparece 7 veces: -Dos en la expresión Banco de España -Dos en tratados y convenios internacionales ratificados por España -Otras dos, al hablar de pueblos de España Van seis. -La mención que queda se encuentra en el preámbulo del proyecto: Cataluña considera que España es un Estado plurinacional Así, pues, según el Estatut Cataluña no considera que España sea una Nación y, al contrario, viene a negar que lo