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100 MIÉRCOLES 16 11 2005 ABC Gente La princesa Sayako, sin privilegios tras su matrimonio En una discreta e íntima ceremonia alejada de toda pompa y a la que sólo acudieron treinta personas, la hija del Emperador Akihito y Yoshiki Kuroda se convirtieron ayer en marido y mujer intercambiando sus copas de sake TEXTO: PABLO M. DÍEZ, CORRESPONSAL FOTOS: AFP Y EFE Chenoa, más natural en su nuevo álbum. Chenoa da un giro a su trayectoria musical con Nada es igual un álbum grabado en Milán, que incluye cinco temas compuestos por ella misma y en el que, según dice, trata de mostrarse más natural La cantante ha prescindido en este trabajo de duetos o canciones en inglés. contrario de lo que ocurre en los cuentos de hadas, la boda de la princesa Sayako de Japón no acabó ayer en un lujoso palacio con cientos de invitados de sangre azul brindando con champán y bailando un vals detrás de otro, sino en un modesto apartamento del centro de Tokio. A partir de ahora, ahí es donde vivirá la única hija del Emperador Akihito, quien ha renunciado a los privilegios propios de su milenario linaje y, tal y como imponen las leyes japonesas, se ha convertido en una plebeya más tras casarse con Yoshiki Kuroda, un funcionario del Departamento de Urbanismo de la capital nipona, antiguo compañero de colegio del príncipe Akishino. Vistiendo un sencillo vestido blanco y un collar de perlas en lugar del tradicional kimono de 12 capas juni hitoe la princesa Nori, como es popularmente conocida en el país, salió por última vez del Palacio Imperial de Tokio a bordo de una limusina negra. Tras un pequeño paseo por las calles de la ciudad, abarrotadas de súbditos que vitoreaban a la princesa y portaban banderas del Sol Naciente, Sayako llegó al hotel Imperial, donde se celebró una discreta e íntima ceremonia sintoísta, la religión originaria de Japón, que ni siquiera fue retransmitida en directo por televi- Al sión y a la que sólo acudieron unas treinta personas. Bajo la atenta mirada del Emperador Akihito y de su esposa, la Emperatriz Michiko, Sayako, de 36 años, y Yoshiki Kuroda, de 40, se convirtieron en marido y mujer tras intercambiar sus copas de sake en el tradicional rito del sansankudo Quien tampoco se perdió el enlace fue la princesa Masako, que poco a poco se va recuperando de la depresión sufrida por no poder darle hijos varones al Heredero al Trono del Crisantemo, el Príncipe Naruhito. Una vez concluida la boda, la novia, convertida ya en la señora Kuroda, aseguró que se disponía a afrontar una nueva vida llevando en mi mente los recuerdos de los días con mi familia Clases de conducir y de cocina Alejada del pomposo boato de la corte, Sayako aspira ahora a convertirse en una modélica ama de casa, por lo que ha dejado su trabajo a tiempo parcial como ornitóloga y ha recibido clases de conducir, de cocina y hasta de hacer la compra en el supermercado. No obstante, y a modo de regalo nupcial, la pareja ha obtenido del Gobierno japonés más de un millón de euros para comprar un nuevo apartamento y ayudarles a que sean felices y coman perdices... O sushi, porque los cuentos, en Japón, terminan de otra manera. Sayako y Yoshiki Kuroda (arriba) se dirigen a una conferencia de prensa, tras su boda, en el hotel Imperial. Sobre estas líneas, el Emperador Akihito aplaude en presencia de su esposa, la Emperatriz Michiko, a los recién casados mientras éstos se dirigen a la mesa nupcial