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ABC MIÉRCOLES 16 11 2005 Cultura 61 Santos Juliá gana el premio Nacional con su libro Historia de las dos Españas Para el autor hay que desacralizar la identidad, quitarle ese carácter de ser algo metahistórico b La obra ganadora analiza el pensamiento de varias generaciones de intelectuales españoles a través de sus actitudes políticas, su discurso público y su relato ABC MADRID. Catedrático de Historia Social y del Pensamiento Político de la UNED y autor, entre otras obras, de Historia económica y social, moderna y contemporánea de España Un siglo de España El aprendizaje de la libertad. Memoria de la Transición o Violencia política en la España del siglo XX Santos Juliá declaraba ayer, al saberse ganador del premio, que ha vertido en Historia de las dos Españas (Taurus) la destilación de lo que he venido pensando sobre los intelectuales españoles, desde la Revolución Liberal y la aparición de lo que se ha venido en llamar escritor público hasta la mitad del pasado siglo XX En esta ambiciosa obra, a la que ha dedicado varios años de estudio, el historiador analiza el pensamiento de varias generaciones de intelectuales a través de sus actitudes políticas, su discurso público y su relato Este análisis sustenta la espina dorsal del libro y traza, además, una tipología que contempla, entre otros caracteres, al intelectual de la protesta, como Unamuno; al educador y guía, como Ortega; al constructor del Estado, como Azaña; al confesional o católico, desde Balmes hasta Menéndez Pelayo o Laín; o al nacionalista, bien encarnado por Prat de la Riva A juicio del autor, desde Blanco White, Larra o Espronceda hasta ayer mismo los intelectuales representaron nuestra historia como la escisión entre dos Españas Ésta es una escisión que va más allá de la mera figura retórica y que no habrá de superarse hasta la generación del 56, la de Ferlosio, Barral, Castellet, Comín y tantos otros, en la medida en que todos ellos ya se presentan como hijos de vencedores y vencidos, liquidando ese relato y manifestando su interés, ya no por la identidad nacional, sino por la democracia En coincidencia con los debates esta- Santos Juliá se alzó ayer con el premio Nacional de Historia EFE Si uno define todo lo que es por una identidad colectiva, se definirá a sí mismo en contra de otros El yo no soy vale tanto como el yo soy o el yo afirmo ser y eso siempre provoca conflicto tutarios, Juliá considera que su libro advierte sobre el peligro de las identidades entendidas en términos esencialistas, pues tener una identidad colectiva no define todo el ser, pues en él son posibles las mezclas de diferentes identidades Y es que si alguien define todo lo que es por una identidad colectiva que, además, tiene caracteres esencialistas, se definirá a sí mismo en contra de otros. El yo no soy vale tanto como el yo soy o el yo afirmo ser y eso- -en su opinión- -siempre provoca conflicto Para conjurar ese conflicto deberíamos desacralizar la identidad, quitarle ese carácter de eternidad, de trascendencia, de ser algo metahistórico pues reducir el debate al monólogo de las identidades colectivas nos está impidiendo pronfundizar en valores más importantes, como son la democracia, la libertad o el Estado de derecho En cualquier caso, a Juliá no le quita el sueño la aprobación del Estatut, de la que ayer se mostraba partidario, porque la identidad española no va a desaparecer por ello Una exposición homenajea a los bibliotecarios de la Guerra Civil S. GAVIÑA MADRID. Bajo el nombre Biblioteca en guerra la Biblioteca Nacional acoge hasta el 19 de febrero un extraordinario homenaje a quienes en un periodo difícil, 1936- 39, actuaron con inteligencia, valentía y rigor para mantener intactos los tesoros de uno de los lugares de la de defensa de nuestro idioma Con estas palabras, la ministra de Cultura, Carmen Calvo, presentó ayer esta exposición que, comisariada por Blanca Calvo y Ramón Salaberría, ha conseguido reunir- -tras un año de investigaciones- -piezas procedentes de 30 instituciones. Si bien el encargo que asumían los comisarios se circunscribía a los años de la Guerra Civil, Calvo y Salaberría optaron por ampliar este periodo. Preferimos tomar carrerilla y nos remontamos al año 31 para que se pudiera entender mejor lo que vino después Por eso mismo, tampoco se han limitado a Una de las fotos de la exposición los grandes núcleos como Madrid, Barcelona o Valencia (ciudad donde fueron enviados numerosos volúmenes) extendiéndose a bibliotecas muncipales; los bibliobuses que suministraban libros y periódicos en el frente; o las Bibliotecas proletarias, las Bibliotecas de las Misiones Pedagógicas. Todas ellas se presentan en Bibliotecas para una República uno de los cinco apartados en los que se divide esta muestra. Siendo el más importante el que rinde un homenaje a cinco bibliotecarios, protagonistas fundamentales sobre los que se articula esta muestra: Tomás Navarro Tomás, director de la Biblioteca Nacional durante la Guerra Civil; Juan Viçens, Teresa Andrés, Jordi Rubió y María Moliner. Todos víctimas del exilio y que tuvieron un sólo compromiso defender los fondos de las bibliotecas frente a las bombas (en la Biblioteca Nacional cayeron 32) Fotografías, carteles, libros- -algunos visiblemente dañados- paneles informativos y varios vídeos realizan un recorrido por una labor poco conocida. Los otros dos apartados son Epílogo: fin y exilio y Conjugaciones una reflexión sobre lugares en guerra como Bagdad, Sarajevo o Palestina, que atraviesan en la actualidad una situación semejante. Tras la presentación, Calvo descubrió una placa en homenaje al entonces director de la Biblioteca Nacional, Tomás Navarro Tomás, y a todos los bibliotecarios que en tan difíciles circunstancias dieron lo mejor de sí mismos por los libros y la cultura En el acto estuvieron presentes algunos familiares de los homenajeados.