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ABC MIÉRCOLES 16 11 2005 Cultura IX PREMIO VOCENTO A LOS VALORES HUMANOS A LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 55 DISCURSO DE VÍCTOR GARCÍA DE LA CONCHA EL PREMIO ESTIMULA LA DEDICACIÓN DE LA RAE A LA LENGUA CASTELLANA S eñor: Muchas gracias por vuestra presencia en este acto en el que Vocento entrega su prestigioso Premio a los valores humanos a la Real Academia Española. Cuando, va ya para trescientos años, S. M. el Rey Felipe V firmó la Cédula de aprobación y protección real a favor de la Academia subrayaba de manera repetida que ésta se constituía con el objetivo de servir al bien público y a la honra de la Nación, sirviendo a la lengua castellana Así era en efecto. A diferencia de las academias literarias de los siglos de oro, espacios del culto de la palabra cerrados sobre sí mismos- -los miembros de la Academia Valenciana de los Nocturnos, por ejemplo, se bautizaban con nombres como sombra, secreto o silencio, y los Anhelantes de Zaragoza, con los del apasionado, el melancólico y el solitario- la Real Academia Española nacía promovida por un grupo de ilustrados novatores, renovadores, que pensaban en el pueblo y querían hacerlo todo para el pueblo y con el pueblo. Iba a demostrarlo muy pronto el portentoso Diccionario de Autoridades que lograron construir, trabajando sin descanso, en tan solo veintiséis años. Saliendo al encuentro de la voz del pueblo, la remansada en su rica tradición literaria y la que entonces bullía en los diversos pueblos del Reino, se la devolvieron al pueblo limpia de adherencias y fijada en norma. Y lo propio hicieron de inmediato con la gramática y la ortografía. Podrían parecer tareas menores. No lo creían ellos ni nosotros lo creemos así. En el libro XIII de los Anales, Tzu- Lu preguntaba a Confucio: Si el Duque de Wei te llamase para administrar su país, ¿cuál sería tu primera medida? El Maestro dijo: La reforma del lenguaje Lo recuerda Octavio Paz antes de afirmar que la palabra es el hombre mismo. Estamos hechos de palabras Dicho de otro modo: la palabra es el valor fundamental constituyente de nuestra humanidad. a afirmación confuciana tiene, al mismo tiempo, una dimensión social política. No hace muchos días, en la presentación de nuestro Diccionario del estudiante, recordaba la glosa del gran escritor mexicano: No sabemos en dónde empieza el mal, si en las palabras o en las cosas, pero cuando las palabras se corrompen y los significados se vuelven inciertos, el sentido de nuestros actos y de nuestras obras también es inseguro Porque el poder de la palabra es, para bien y para mal, formidable. En su Defensa del lenguaje recordaba Pedro Salinas que cuando los revolucionarios franceses lanzaron desde lo alto de las ruinas de la Bastilla al mundo entero su lema trino, libertad, igualdad, fraternidad, estos tres vocablos provocaron, no en París, no en Francia, no en Europa, sino en el mundo entero, una L El Rey es artífice y referente de la concordia no solo entre los españoles sino entre todos los pueblos hispanos deflagración tal en las capas del aire de la historia que desde entonces millones de hombres vivieron y murieron por ellos o contra ellos, y ellos siguen haciendo vivir o morir hoy día Es así, porque la palabra puede dar vida o matar. El propio Salinas escribía en el mismo ensayo: La palabra es luz, sí. Luz que alguien en el aire oscuro lleva ¿Adónde? Adonde quiera la voluntad del hombre que empuña el farol Plural en su composición corporativa, la Real Academia Española se ha esforzado siempre en conducir la luz de la palabra por caminos de convergencia y concordia, haciendo de ésta la base estable de su propio vivir y de su quehacer. La palabra concordia evoca en la etimología la unión de corazones. Pero desde la latinidad misma se le añadió el significado simbólico de la armonía musical que pueden producir cuerdas distintas bien pulsadas: cum chordis A lo largo de su historia tres veces centenaria ha servido la Academia Española a ese gran objetivo de armonía. Lo hizo en momentos cruciales. Por ejemplo, cuando se produjo la independencia de las provincias ultramarinas del Reino. No faltaron entonces voces que propusieran una paralela independencia lingüística americana. Es verdad que próceres como Andrés Bello salieron al paso recordando que el grito de independencia se pronunciaba también en español. Pero, al tiempo, nuestra Academia promovió el nacimiento de una Academia correspondiente de la Española en cada una de las jóvenes repúblicas. Y, gracias a eso- -hubo momentos en que ella fue el único puente de contacto entre nuestros país y algunos de los nuevos estados- gracias a eso se aseguró la unidad de una lengua que es el elemento vertebrador de la actual comunidad de naciones hispánicas: lo que don Ramón Menéndez Pidal calificó como uno de los hechos más sobresalientes de la historia universal de la cultura. neroso impulsor de la política lingüística panhispánica de la Academia y de las Academias. Me atreví a añadir entonces que nuestro Rey no ejercía solo el alto patronazgo constitucional de nuestra Academia sino también el de la Asociación. Al día siguiente, en una reunión de trabajo celebrada en nuestra Casa de Felipe IV, el representante de Colombia pidió la palabra para presentar una moción que todos aprobaron con entusiasmo: la de felicitar a Su Majestad en el trigésimo aniversario de su reinado por ser- -son palabras textuales- -artífice y referente continuo de la concordia no sólo entre los españoles sino entre todos los pueblos de habla hispana Recordé entonces la insistencia con que el Rey nos ha encarecido siempre cuidar al máximo la relación con las otras lenguas de España, en las que destacan como creadores o estudiosos académicos de la Española y con cuyas academias mantenemos, en efecto, una relación sinceramente fraterna. En la misma línea, en los Congresos Internacionales de la Lengua Española ha repetido Su Majestad idéntica exhortación respecto de las lenguas indígenas de América. En su estudio y promoción se afanan, como especialistas primeros, varios de nuestros colegas de las Academias hermanas. Se hace así el español en nuestro propósito vehículo común de comunicación y de entendimiento allí y aquí. ocento, con quien nuestra Casa ha vivido y vive, sobre todo a través de ABC, una larga historia de leal amistad, premia hoy a la Española por su constante afán en la promoción, a través de la lengua, del entendimiento entre los ciudadanos, sociedades y pueblos Lo hace en el año en que conmemoramos el IV Centenario de la publicación de la Primera parte del Quijote, esa gran obra en que Cervantes, quien, según decía Blas de Otero, escribe como los ángeles y responde como los hombres logró el milagro de hacer que todos cuantos la leen, por distintas y hasta opuestas que sean sus ideas, se encuentren en un espacio sentido como común: el espacio familiar de la Lengua. Al agradecer de todo corazón el Premio, la Real Academia Española quiere decir que lo acepta, más que como un reconocimiento, como un estímulo para cumplir mejor cada día su objetivo fundacional: servir al bien público y a la honra de la Nación, sirviendo a la lengua castellana al español. H Su Majestad el Rey, junto a Santiago de Ybarra, Víctor García de la Concha y José María Bergareche, antes de comenzar el acto de entrega del premio Vocento a los Valores Humanos ace muy pocos días, en compañía de los directores de las veintiuna Academias que con nosotros forman la Asociación de Academias de la Lengua Española, hemos presentado el Diccionario panhispánico de dudas, una obra consensuada paso a paso, en pie de igualdad, desde la conciencia de que la norma del español es policéntrica y que es deber de las Academias abrir los oídos a la pluralidad de las voces y la inteligencia y el corazón al propósito de robustecimiento de la unidad del idioma. Más de treinta directivos o altos representantes de los grandes grupos de comunicación de América y de España- -entre ellos, Vocento- -fueron testigos de lo que a muchos parecía un sueño utópico. Cuando por la tarde, cumpliendo el rito de una tradición secular, fuimos al Palacio de la Zarzuela a entregar al Rey el primer ejemplar simbólico, pude decir en nombre de las Academias: Señor, primera etapa de la misión, cumplida Porque Su Majestad ha sido y es el inspirador y ge- V