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54 Cultura IX PREMIO VOCENTO A LOS VALORES HUMANOS A LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA MIÉRCOLES 16 11 2005 ABC DISCURSO DE DON JUAN CARLOS SERVIR AL IDIOMA ES SERVIR AL BIEN COMÚN C Don Juan Carlos instó al diálogo constructivo y respeto mutuo de actos como el celebrado ayer (Viene de la página anterior) El acto lo abrió el presidente de Vocento, Santiago de Ybarra, subrayando tres circunstancias que otorgaban al premio Vocento un significado especial: el trigésimo aniversario de la proclamación de Don Juan Carlos como Rey de España, que abrió una etapa de libertad y prosperidad que aún perdura el feliz nacimiento de la Infanta Doña Leonor, primogénita de los Príncipes de Asturias, de tal manera que la institución monárquica cuenta con un nuevo miembro, una Infanta de España y el Alto Patronazgo que Su Majestad el Rey ejerce en la Real Academia Española. Santiago de Ybarra situó a la RAE como la institución mejor emplazada para propiciar que la magnífica dilatación del idioma no ponga en riesgo su coherencia interna Y señaló: Naturalmente, no es posible, ni deseable, encerrar una lengua prodigiosamente viva en la campana neumática del casticismo intolerante o el prejuicio doctrinario. El intento resultaría dañino, amén de estéril. La Academia, consciente de ello, ha abierto su Diccionario a voces de circulación asentada en América. La incorporación de voces técnicas o de palabras sancionadas por el uso común confirman la apuesta de la Real Academia por un español a la altura de los tiempos El presidente de Vocento sostuvo que el florecimiento del español es resultado de hechos en buena medida pretéritos: Dilapidar la herencia, en nombre de intereses improvisados y muchas veces impostados, constituiría una ligereza extrema impropia de una nación madura La comunicación- -concluyó- -es el lenguaje, el idioma, en todas sus formas. Cuidarlo y expandirlo se configura como un reto permanente A continuación habló el vicepresidente y consejero delegado de Vocento, José María Bergareche, quien rescató una cita de Miguel de Unamuno, de 1911, donde predijo que los entonces setenta millones de hablantes del español doblarán, triplicarán, multiplicarán En Europa- -dijo Bergareche- el español ha sustituido al francés como idioma más solicitado después del inglés y se extiende a ritmo acelerado en tierras de Asia Todo ello representa una gran responsabilidad para la Real Academia, guardián del idioma. No restemos, cuando es posible sumar. Nuestro objetivo, como grupo de comunicación, es, precisamente hacerlo. Siguiendo, además, el ejemplo de Vuestra Majestad en estos últimos treinta años que han sido, sin duda, uno de los períodos más brillantes, intensos y, sobre todo, libres y solidarios, de la historia de España terminó su discurso Bergareche. El director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, definió la palabra como el valor fundamental constituyente de nuestra Humanidad y agradeció el galardón: Vocento, con quien nuestra Casa ha vivido y vive, sobre todo a través de ABC, una larga historia de leal amistad, premia hoy a la Española por su constante afán en la promoción, a través de la lengua, del entendimiento entre los ciudadanos, sociedades y pueblos. Al agradecer de todo corazón el premio, la Real Academia Española quiere decir que lo acepta, más que como un reconocimiento, como un estímulo para cumplir mejor cada día su objetivo fundacional: Servir al bien público y a la honra de la Nación, sirviendo a la lengua castellana al español Real Academia Vocento quiere reconocer en la Real Academia Española los valores de la lengua española en el año del IV Centenario de El Quijote, su labor en la relación con las Academias de los otros países hispanohablantes y la elaboración de nuevos instrumentos para el fortalecimiento de la lengua, como el Diccionario del Estudiante y el Panhispánico de Dudas Asimismo se premia su constante afán en la promoción, a través de la lengua, del entendimiento entre los ciudadanos, sociedades y pueblos Premios Vocento 2003: 112 Madrid por su trabajo en los atentados del 11- M 2002: Valentín Fuster, cardiólogo 2001: Adolfo Suárez, ex presidente del Gobierno 2000: Nicole Fontaine, presidenta del Parlamento Europeo 1999: Aitana Sánchez- Gijón, actriz 1998: Margarita Salas y Eladio Viñuela, bioquímicos 1997: Arturo Pérez- Reverte, escritor 1996: Carmen Iglesias, historiadora on profunda satisfacción vengo a presidir la entrega del Premio Vocento a los Valores Humanos. La Corona prestó su apoyo desde el primer momento a la institución de este Premio, por ser una expresión elocuente de patrocinio a las cualidades y valores que dan sentido a nuestra convivencia. Reitero mi felicitación al Grupo Vocento por su iniciativa, de profunda significación social, así como por la continuidad y creciente prestigio de este galardón. Los valores humanos ocupan un lugar eminente en nuestra civilización; nos proporcionan los criterios clave para nuestra participación en las tareas de interés común. De ahí el acierto del Consejo de Administración de Vocento al conceder este año el Premio a los Valores Humanos a una corporación de tanta solera, y al mismo tiempo profundamente innovadora, como la Real Academia Española. Una Corporación que presenta un extraordinario balance de logros e iniciativas en curso, todas ellas de un hondo calado. Valga como ejemplo su realización más reciente, el Diccionario Panhispánico de Dudas, una magna obra presentada hace escasos días, que contribuirá a preservar la unidad de nuestra lengua. Los anteriores y actuales responsables de la Real Academia han tenido el gran acierto de impulsar dichas iniciativas conjuntamente con las veintidós Academias de las Naciones de la comunidad hispano- hablante. Como afirmara Octavio Paz, al recibir el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 1993, la cultura hispana reúne a pueblos distintos en una lengua común y un conjunto de valores y costumbres La lengua española constituye, en efecto, un factor de identidad de una comunidad de hombres y mujeres asentada en distintas latitudes del mundo. Es un factor de universalidad que rompe fronteras, que aglutina propósitos, que establece fortísimos lazos de fraternidad y solidaridad, y que crea un circuito inmaterial por el que discurren valores y aspiraciones compartidos. Mi felicitación a la Real Academia Española por este merecido galardón, que deseo referir a la persona de su Director, Don Víctor García de la Concha, y con él a todos los Académicos. Quiero que mis pala- bras sean también de aliento para continuar por la senda emprendida de modernización, adaptación y capacidad de innovación de la lengua española. El propio Don Miguel de Cervantes, en el prólogo de la primera parte de su inmortal obra- -cuyo Cuarto Centenario celebramos este año- -hacía ya este alegato a favor de la lengua, dirigido a todos nosotros, que somos sus portadores. Afirmaba: ...procurar que a la llana, con palabras significantes, honestas y bien co- Este acto nos invita a perseverar en la defensa de los valores fundamentales de nuestro sistema de libertades locadas, salga vuestra oración y período sonoro y festivo... El cultivo y la expansión de nuestra lengua en el mundo- -objetivo al que también concurren como protagonistas los medios de comunicación- -deben seguir centrando nuestros esfuerzos comunes e ilusiones colectivas. E n España, la convivencia de lenguas en algunas de nuestras Comunidades Autónomas constituye una riqueza extraordinaria, no sólo de quienes las utilizan, sino del conjunto de la Nación española. El acto que hoy celebramos nos invita a todos a perseverar en la defensa de los valores fundamentales de nuestro sistema de libertades, que sustenta una convivencia sólida, constructiva y en paz. Y también invita a fomentar el respeto mutuo y el diálogo constructivo, capaz de estrechar los lazos que fortalecen la concordia y la cohesión nacional. La Real Academia Española, premiada hoy en este Acto por Vocento- -que con sus muchos medios de comunicación en distintos soportes sirve también al idioma- merece, por su alta misión y por su dilatada trayectoria, el aliento general y nuestro profundo y sincero reconocimiento. Y, por ello, todos debemos igualmente felicitarnos. Porque servir al idioma es servir al bien común y los más altos valores que dan sentido a nuestra convivencia.