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28 Internacional VIOLENCIA URBANA EN FRANCIA MIÉRCOLES 16 11 2005 ABC La Asamblea francesa aprueba la ampliación del toque de queda La mayoría de los detenidos son delincuentes habituales, según el Gobierno b Tras dos semanas de violencia, se han realizado 2.700 detenciones, 600 jóvenes han sido encarcelados y más de un centenar han pasado a disposición de los jueces JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Dominique de Villepin, primer ministro, y Nicolas Sarkozy, ministro del Interior, defendieron ayer en la Asamblea Nacional la prolongación del toque de queda nacional, durante tres meses, con una cierta oposición puramente verbal de la oposición socialista ante la afirmación oficial de que el 75 o el 80 por ciento de los 2.700 detenidos, durante dos semanas de disturbios nocturnos, estaban fichados como delincuentes habituales u ocasionales. Villepin defendió las medidas de excepción policial en nombre de la prudencia imprescindible para defender la seguridad de las personas y el orden ciudadano Sarkozy anunció una aplicación con discernimiento, a la altura de las amenazas potenciales del toque de queda policial. La extrema izquierda critica con severidad brutal el estado de excepción. El PCF critica con dureza. El PS critica con severidad a geometría variable. Hay diputados socialistas que hacen críticas virulentas, mientras que François Hollande, primer secretario del PS, hace críticas mucho más razonables. Jean- Marie Le Pen, líder de la extrema derecha, deja decir y se regocija de un espectáculo nacional que él desearía capitalizar, si hubiese elecciones a corto o medio plazo. Desgraciadamente para él, y afortunadamente para Francia, las próximas elecciones presidenciales no se celebrarán hasta el mes de mayo del 2007. Mientras tanto, Nicolas Sarkozy ocupa el terreno político, policial y sociocultural. En el terreno policial, Sarkozy anuncia la lenta extinción de las llamas nocturnas en los suburbios. Tras dos semanas largas de incendios y violencia, se han consumado 2.700 detenciones, 600 jóvenes han sido encarcelados y más de un centenar de menores han sido puestos a disposición de jueces especiales. Los primeros balances aproximados son pavorosos: 8.500 vehículos incendiados; un centenar de escuelas, gimnasios, polideportivos y edificios públicos destruidos total o parcialmente; 150 policías heridos; 300 ciudades grandes y pequeñas afectadas por los disturbios. En el momento álgido de la crisis, llegaron a quemarse hasta 1.400 automóviles en una sola jornada. La noche del lunes al martes solo ardieron 215. En el terreno político, Sarkozy se sabe cercado por enemigos de todo el ar- co iris ideológico nacional, de la extrema izquierda a la extrema derecha, pasando por el centro, la oposición socialista y comunista, hasta en la presidencia de la República. Pero, en ese terreno, no menos inflamable, el ministro del Interior se limita a interpretar con estilo muy personal una partitura que le viene impuesta por su propio gobierno: restaurar el orden, manejar con discernimiento el recurso expeditivo a la fuerza policial. Años de fracaso En el terreno sociocultural, Sarkozy hace un análisis muy duro de la crisis, que, a su juicio, ha dejado al descubierto 30 años de fracasos de urbanismo social, políticas de integración, que han terminado por estallar de trágica manera, poniendo de manifiesto una realidad brutal: un urbanismo favorable a la criminalidad; una desintegración trágica de las familias francesas de origen africano o de los territorios de ultramar; un hundimiento espectacular de la escuela pública. Cuando él mismo comenzó por pedir la expulsión inmediata de extranjeros, instalados en Francia de manera legal o ilegal, Sarkozy reorientó ayer su visión profunda de la demografía de la crisis. El ministro del Interior afirma ahora que, en verdad, muchos suburbios franceses se han convertido en bolsas insalubres propicias a todo tipo de prácticas criminales: comercios fraudulentos, extorsiones, contrabandos, tráfico de estupefacientes, etc. A su modo de ver, el 75 o el 80 por ciento de los detenidos en los disturbios ya estaban fichados como delincuentes. La crisis no ha concluido. Una veintena de compañías de CRS (Compañías Republicanas de Seguridad, antidisturbios) estarán movilizadas día y noche, en puntos estratégicos. La restauración definitiva del orden público es la prioridad nacional absoluta. La crisis todavía tiene muchos flecos imprevisibles. Las centrales sindicales tienen convocadas numerosas manifestaciones de protesta puramente corporativa. Cuando se extingan las llamas de la crisis suburbana, la protesta social tomará el relevo de la crisis nacional. Nicolas Sarkozy a su llegada ayer al palacio de Matignon para tratar la crisis AFP El Gobierno belga asegura que los disturbios disminuyen ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL BRUSELAS. El Centro de Coordinación de Crisis encargado de hacer frente a los incidentes en las calles de las ciudades belgas emitió ayer por primera vez un comunicado en el que asegura que la pasada noche del lunes al martes fue tranquila El recuento de los incidentes que podrían estar relacionados con la ola de protestas en Francia sigue siendo relativamente importante, pero las autoridades belgas se esfuerzan por restar importancia a los hechos aislados que siguen produciéndose por la noche. Por ejemplo, durante esta noche tranquila el centro de crisis reconocía que se quemaron dos coches en Anderlecht y Molenbeek- Saint Jean. En Gante hubo otro coche incendiado, pero no está claro si fue a causa de esta ola de gamberrismo. Otros dos coches empezaron a arder, pero los bomberos lograron salvarlos, uno en Anderlecht y otro en Chatelineau. En Roulers, otros dos intentos de incendiar coches fueron abortados. En Boussu se ha quemado un polideportivo, pero las autoridades no son capaces de precisar si se debe o no a una acción relacionada con los disturbios que empezaron en Francia. Según el Centro de Crisis, los actos vandálicos son cada vez menos numerosos y en esto también parecen estar siguiendo la tendencia decreciente que se ha constatado en la vecina Francia. Estos hechos constituyen cada vez más actos aislados que no se acompañan de concentraciones de personas y que han sido resueltos de forma adecuada por los servicios de policía y de bomberos asegura el Centro de Crisis en su último comunicado. Las autoridades belgas han gestionado de forma diferente a las francesas los escasos incidentes que se han producido en su territorio, en parte porque en este país no existe el tipo de barrio que ha incubado las protestas de adolescentes descontrolados y también porque los alcaldes disponen de una mayor capacidad de decisión en materia de gestión de la policía. En Bélgica son los burgomaestres quienes dirigen directamente a las unidades de policía que se encuentran en su territorio.