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ABC MIÉRCOLES 16 11 2005 Opinión 5 MEDITACIONES TRISTE Y SOLA E N el PSC no somos tan tontos como a veces pueda parecer afirmó ayer Manuela de Madre. Es un alivio saberlo. La dirigente socialista catalana se sinceró ayer en un desayuno periodístico y lanzó una crítica elíptica a los intelectuales y progresistas españoles (la conjunción copulativa amplía el campo del reproche) porque han dejado tirado al PSC en la defensa del Estatuto. Nos hemos sentido muy solos aseguró De Madre. ¿Qué esperaba? ¿Camisetas con el lema Los intelectuales, con Pasqual o Maragall for ever Sobre todo cuando incluso en Cataluña les ha salido una corriente crítica de pensamiento. Tampoco los intelectuales y los progresistas españoles son tan ingenuos como a veces pueda parecer MARCO AURELIO LEER Y PENSAR PERDER ACEITE EL LIBRO NEGRO DEL COLONIALISMO DE MARC FERRO Esfera de los Libros Madrid, 2005 1051 páginas 39 euros El rostro de lo inhumano Con lo que está cayendo, más vale que nos pongamos a estudiar cómo llegaron a Europa los emigrantes cuyos nietos andan ahora en la dulce Francia pegándole fuego a los coches de sus familiares (no importa, paga el seguro) Si hablamos de movimientos masivos, procede recordar que ochenta millones de europeos cambiaron de continente entre 1880 y 1930. Además, todo lo que ocurre está vinculado, de un modo u otro, al colonialismo europeo y la manera en que fueron gestionadas o impuestas las posteriores independencias africanas y asiáticas. El prestigioso historiador francés Marc Ferro, con la colaboración de 22 autores y la voluntad moral y ecuménica habituales en la historiografía gala, presenta este libro negro que coloca el colonialismo en paridad criminal con el nazismo y el comunismo y lo contrapone a la colonización, un fenómeno no totalitario y civilizador Aunque resulten abusivos algunos de sus argumentos, como los que atañen a los imperios anteriores a la revolución industrial, tan limitados en su capacidad de coerción, tras su provechosa lectura lo único que procede es afirmar que Joseph Conrad no hizo en el Corazón de las tinieblas novela, sino crónica. MANUEL LUCENA GIRALDO OS que escribimos artículos somos en cierto modo defensores de oficio de causas perdidas, pasantes de abogados que deberían actuar y sin embargo callan. Tenemos una cierta sensación de soledad, de náufragos enviando mensajes embotellados. Deberíamos fundar el Club Los de Tudela, de lo solos que nos dejan a los que defendemos unas ideas por vergüenza torera, mientras que quienes deberían servirlas ponen la mano para cobrar las subvenciones, y te lo justifican encima con la socorrida coartada empresarial: -Yo no tengo más remedio que transigir, ten en cuenta que en mi empresa doy de comer a trescientas familias. Pero tú que no tienes empleados sí que debes darles fuerte. ¡Más fuerte todavía! Como si nuestras familias se alimentaran del aire, como los camaleones, estos camaleones del posibilisANTONIO mo saben que continuaremos erre BURGOS que erre defendiendo... Creen ellos que un partido político, una clase empresarial. A los pobres, claro, como sólo tienen dinero, les falta finura para distinguir que no defendemos un partido, sino unas ideas. Las nuestras. Sabedores de que no nos darán ni las gracias los que en ellas tienen su pesebre. Quienes encima dicen que estamos estropeándoles su pasodoble de la equidistancia, alias de la cobardía. A pesar de todo, persisto en la defensa de causas perdidas. Hoy, por ejemplo, voy a defender a una tuneladora. Debo defender a una pobre tuneladora, porque no hay derecho. Es una tuneladora periférica, de provincias. No es una tuneladora del Madrid en obras. Es la tuneladora del Metro de Sevilla. Muy cervantina. Podrían llamarla La española inglesa pues antes trabajó en el túnel del Canal de la Mancha. En Sevilla le han puesto de nombre Giralda Y, o bien han dudado muy seriamente de su L hombría, o bien la han adscrito del tirón a esta moda de los matrimonios raritos y de las plumas sin tinta. La tuneladora se ha estropeado. Otra vez, que antes ya se escacharró. Y en su información sobre el lance, qué perversas explicaciones no habrá dado la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía, que las gacetas hispalenses traían ayer un ofensivo titular, con unas letras así de gordas, que decía: La tuneladora pierde aceite ¡Vaya por Dios! ¿Pero no hemos quedado que perder aceite es un derecho constitucional, que cada cual puede perder el aceite que tenga por conveniente, ora de oliva, ora de girasol, ora de Cepsa, ora de Repsol? ¿Y no existe en la Junta una Consejería que se llama de Igualdad? ¿No tiene Igualdad nada que corregir a Obras Públicas, cuando de una manera infamantemente homófoba acusa a la tuneladora de perder aceite? Sí, la tuneladora pierde aceite, ¿y qué? ¿Pasa algo? ¡Homófobos, que son ustedes unos homófobos! ¿Qué va a ocurrir cuando se entere Zerolo? Hombre, que los del PP dijeran que la tuneladora pierde aceite, como están los muy homófobos por esa antigualla del matrimonio canónico y de la sociedad machista, podría explicarse. ¿Pero el mismísimo PSOE que ha logrado la imprescindible conquista social del matrimonio homosexual viene acusando ahora a una tuneladora indefensa de perder aceite? Espero que de un momento a otro el Defensor del Pueblo Andaluz salga fiador de la tuneladora. Y que si la tuneladora quiere casarse con el Ave MadridToledo, que se case, que Gallardón oficiará la ceremonia gustosamente. Porque, además, aunque si lo perdiera no es ningún desdoro, la tuneladora no pierde aceite en absoluto. Fui ayer a las obras donde está la pobre parada, esperando, como todos, la pieza que ha de mandar el tripartito desde Barcelona, y pude comprobar que para horadar el subsuelo patrio tiene un aquello que dijimos que, vamos, ni Dinio...