Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 16 11 2005 Opinión 3 LA TERCERA DE ABC LANGUE DE BOIS POR ÁLVARO DELGADO- GAL ESCRITOR Y PERIODISTA Se añadirá que la democracia, bien entendida, no guarda una relación inteligible con las expectativas vitales de millones de votantes. Cuando los problemas estallan, nos volvemos de madera. Estupenda manera de contener un incendio... na silogística es grave. Es gravísimo desde consideraciones asépticamente constitucionales. Una mayoría parlamentaria en Barcelona o Vitoria no significa, obviamente, que los partidos mayoritarios en esas regiones estén habilitados para entender en cuestiones cuya resolución reserva la Carta Magna a mayorías mucho más capaces. No reconocerlo, o amenazar con calamidades sin cuento si no se acepta una implícita soberanía catalana o vasca, supone ya desbaratar de un manotazo las reglas de juego en que se basa el sistema. Pero el caso es más grave, si se me apura, cuando se adopta una perspectiva puramente moral. Puesto que no es cierto que el nacionalista se esté acogiendo a la democracia, incluso a la democracia de formato pequeño en la que se siente más fuerte. Su valor supremo, y también su invocación última, es la nación. La nación como un bien que ha de ser promovido por encima de las voluntades particulares. La nación como origen y como destino. La nación como algo que no se puede discutir racionalmente porque es odioso, intolerable, mezquino, entrometerse en la esfera de los sentimientos. L OS grandes sucesos franceses, la manifestación gigante contra la LOE, las encuestas respondonas y las cuitas de Montilla han teñido de un sepia casi retro la sesión parlamentaria del 2 de noviembre. No conviene, sin embargo, perderla de vista, porque ella o sus efectos nos saldrán de nuevo al camino de aquí a pocos días. Intentaré, por tanto, un ejercicio de recordación... en clave poética. Entiendo por poética no la afición evidente a la lírica de que dieron muestra sus señorías, sino lo que el D. R. A. E. declara en la cuarta acepción que va adjunta al vocablo: Conjunto de principios o de reglas, explícitos o no, que observan un género literario, una escuela o un autor Según pensamos, así hablamos. Y también al revés: de la elocución, de la retórica, del modo, en fin, en que se extravasa una persona por medio de palabras, cabe deducir qué piensa o siente. Pues bien, la mayor parte de los diputados me produjeron una impresión rara, terminal. Su estilo se ajustó a lo que los franceses, tomando prestada la expresión a los críticos del comunismo en su fase decadente, llaman langue de bois, lengua de madera El lenguaje adquiere consistencia de madera cuando deja de servir a su objetivo natural, y se convierte en una máquina de no decir nada, o de decir lo contrario de lo que parece que se está diciendo. Las ideas no encajan, y porque no encajan, no expresan un argumento sino un conflicto. Lo último se apreció clarísimamente en la segunda intervención de Mas. Mas dijo que llevaba en el corazón- -y señaló con la mano su costado izquierdo- -una patria. Y admitió que otro podía llevar otra patria. Ello nos devuelve a los fenómenos naturales de hace un momento. El corazón de Mas es el relicario del fenómeno natural X. Y el corazón de, qué sé yo, Rajoy, el relicario del fenómeno natural Z. Y se acabó. Artur Mas afirmó que estos dos fenómenos naturales pueden coexistir, o arder, en dos o varios corazones sin que se venga el mundo abajo. Pero hay razones para temer que no ¿Qué conflicto ha devastado no sólo el discurso del miércoles 2, sino el dominante en España desde que se aprobó la Constitución? No es preciso partir los pelos por cuatro para atinar con la respuesta. Lo que nos tiene atenazados, turulatos, es el conflicto nacionalista. Bastó oír a Esquerra, a CiU, al PNV, a Eusko Alkartasuna, al PSC, para comprobar, con contundencia dramática, que se ha complicado una ecuación intratable. La ecuación se puede resumir en poco espacio. Punto número uno: los nacionalistas perciben la nación, o mejor dicho, su nación, como un fenómeno natural. En Cataluña, por ejemplo, existe un fenómeno natural, extrahistórico o suprahistórico, cuya manifestación canónica es la lengua catalana. No importa cuántos catalanes hablen catalán en casa y menos aún importa que la hegemonía del catalán pueda beneficiar o no a los ciudadanos catalanes a medio y largo plazo. El catalán es la lengua propia de Cataluña, del mismo modo que cierto tipo de flora o fauna es propio de tal o cual isla del Pacífico. Punto número dos: es misión insoslayable del nacionalismo asentar y acrecer este fenómeno natural dotándose de los instrumentos políticos oportunos. Tres: se remata la exposición con invocaciones a la democracia. Una mayoría parlamentaria nacionalista en una CA justifica y exige que se acelere el proceso de construcción nacional en esa CA. Se mire como se mire, el desenlace de esta cade- es del todo sincero. ¿Por qué? Porque el patriotismo de Mas no es sólo una efusión sentimental: se traduce en proyectos- -fiscales, judiciales, competenciales- -que entran en conflicto frontal con el statu quo. A la postre, la resistencia de Mas a matizar sus emociones patrióticas implica también que se resiste a matizar las consecuencias políticas y materiales de dichas emociones. Implica, qué le vamos a hacer, un principio, o una insinuación, de violencia. No se trata de una conjetura, sino de un hecho. Cito al propio Mas, en el trance de interpelar a los populares: Si no se vota sí a la toma en consideración del Estatuto, ¿cómo quieren que lo hagamos la próxima vez? Trasladado a román paladino: la próxima vez no nos atendremos al procedimiento, al rito de los controles parlamentarios, a la aprobación por mayorías espurias. La próxima vez no les concederemos la oportunidad de hacer lo único que admitimos que hagan. Que es decir sí Esto es lo que se ha oído. Y como lo que se ha oído es explosivo, la langue de bois se ha empleado con inusitada energía en embozar, confundir, ocultar la realidad. Se ha sostenido que poner en cuestión una dilatación del autogobierno catalán es de derechas- ¿cuál es el nexo? ¿qué tiene que ver el tocino con la velocidad? se ha aseverado, igualmente, que se trataría de una actitud antidemocrática- ¿con respecto a qué colectivo humano, esto es, a qué electorado? ¿Al de las cuatro provincias? ¿Al de siete, si añadimos Baleares y las tres valencianas? ¿Al de toda España? y el PSOE, ¡ay! se ha deslizado por la pista trazando un vals aturdido, errático. Rubalcaba llegó a afirmar que era imposible, por definición, que un texto inconstitucional superase el filtro de la comisión parlamentaria. Ello plantea varias preguntas. Si la constitucionalidad final está garantizada, ¿por qué no se ha tomado en consideración el plan Ibarretxe? Aparte de esto, ¿piensa alguien, seriamente, que el TC estará en situación de derribar técnicamente un texto consagrado en el Congreso y votado en Cataluña? Y si lo que importa es sólo la implicación política del Congreso, ¿por qué no se va por lo derecho a una reforma constitucional, cuyas garantías democráticas- -no digo jurídicas- -son, a fortiori, mayores? La langue de bois fulminará como sectarias, retrógradas, interesadas, todas las críticas que acierten a levantarse contra la desafortunada situación en que nos hemos puesto. Se asegurará que Cataluña seguirá siendo solidaria aunque sus aportaciones se dividan por la mitad o los inspectores de Hacienda sólo obedezcan a instancias regionales. Y se añadirá que la democracia, bien entendida, no guarda una relación inteligible con las expectativas vitales de millones de votantes. Cuando los problemas estallan, nos volvemos de madera. Estupenda manera de contener un incendio.