Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
60 Cultura MARTES 15 11 2005 ABC Hoy se cumplen sesenta años de la concesión del Premio Nobel de Literatura a Gabriela Mistral, la única escritora en lengua española que lo posee. Una biografía novelada recupera ahora su memoria, la de una mujer que no fue nada convencional para su época Gabriela Mistral, una humanista aguerrida TEXTO: TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO Antes de empezar la cuesta abajo quise publicar este libro en honor a los lectores dice Gala b El escritor presentó El poema de Tobías desangelado una especie de testamento en el que a modo de viaje retrata la historia de toda mi vida amorosa, lo que he sufrido, compartido... MADRID. Sesenta años ya, hoy, de aquel día en el que Gabriela Mistral, de nombre real Lucila Godoy (1889- 1957) debió sentirse más que satisfecha: el 15 de noviembre de 1945 le fue concedido el Nobel de Literatura, el galardón por excelencia. Mucho tiempo ha pasado, pero desde entonces ninguna otra mujer de lengua española ha ingresado en ese mundo de los elegidos. Gabriela Mistral o retrato de una peregrina (Tabla Rasa) es el libro que Sergio Macías, chileno como ella y actual asesor de Cultura en la Embajada de su país en Madrid, entrega a los lectores. Se trata de una biografía novelada en la que todo, no obstante, se ajusta a la realidad. Lo condujo hasta esta obra no el hecho de rescatar a una escritora del olvido, sino la escasa difusión de su obra- -algo que advirtió en profesores y alumnos en varios colegios españoles que visitó- y que no haya gozado de la fuerza volcánica de un Vicente Huidobro, de Neruda, de Pedro Prado, todos chilenos. Prado, incluso, le dedicó un poema a Gabriela, uno de cuyos versos dice: La reconoceréis por la nobleza que despierta En cuanto a Neruda, nacido en 1904, a sus dieciséis años tenía más que de sobra definida su vocación. Mistral era tan buena como poeta como el autor de Residencia en la tierra afirma Macías. El caso es que Gabriela conoció a aquel chico de dieciséis años que se acercó a visitarla cuando ella era, en Temuco, directora del Liceo de niños. Neruda le muestra sus poemas, y ella, nunca egoísta, ni como persona ni como creadora, le prestó libros que lo orientaran en su camino. Curiosamente, Gabriela, que fue cónsul de Chile en España de 1933 a 1935- -muy mal pagada, por cierto- salió con el mismo car- Gabriela Mistral, en una imagen de archivo go hacia Lisboa en el último año citado. Fue sustituida por Pablo, de quien se llegó a decir que intrigó para ocupar el puesto. No vivió ella, por tanto, la guerra civil española, pero, siempre generosa y preocupada por los desvalidos, cedió los derechos de Tala a los niños vascos que sufrían el conflicto. En realidad, en aquella mujer de presencia severa- -incluso en su modo de vestir: largas faldas negras, zapatones- había un alma que no cedía a la injusticia. Fue una humanista aguerrida declara Macías. Como ejemplo, su defensa de Sandino frente a Estados Unidos. ABC Costumbres rígidas Mistral, en una época de costumbres muy rígidas- -para la mujer, sobre todo- fumaba incluso por la calle, volviéndose los caballeros a su paso porque era cosa de prostitutas. También rompió moldes en lo que se refiere a la enamorada increíble que fue, según su biógrafo. Así, a Manuel Magallanes le escribe, algo impensable en la época: Manuel, quiero ser tuya Amó, también, a un hacendado y a un empleado de ferrocarriles: Romelio Ureta, que se suicidó. En su chaqueta encontraron una foto de la autora de Desolación Así pues, la vida de Gabriela, que también fue objeto de envidias, puede tildarse de viacrucis. El suicidio de seres queridos la gol- peó en exceso, como el de Stefan Zweig y su mujer y del muchacho- -17 años- -que fue su hijo. Sobre Gabriela como madre planean sombras. De una mujer que huía del hombre amado cuando llegaba el momento de la entrega total (fue violada con nueve años) se comentó que el niño era de padre italiano, algo que no combina muy bien con su actitud habitual. Otros la tacharon de madre soltera. También se habló de que su hijo era, en realidad, de un hermanastro. Ella le llamó cariñosamente Yin- Yin (Juan Miguel Godoy) y hablaba de él como de mi hijito Él la llamó mamá. Por penas de amor, el chico se suicidó, aunque la escritora siempre dijo que lo había envenenado una banda de jóvenes. Murió en sus brazos. Nada extraño que una de sus obras se llame Ternura porque la derrochó, quizás porque su padre abandonó a la familia cuando tenía tres años. Macías cree que aquella gran mujer y escritora fue aplastada por el sistema imperante Como cristiana, casi mística se interesó por los problemas sociales, y de modo especial por los que atañían a la mujer y a los niños. Era tan religiosa que se pasó rezando el día en que podía obtener el Nobel. La autora de Lagar fue muy amada por el pueblo. A sus funerales acudieron más de medio millón de personas. S. GAVIÑA MADRID. Antonio Gala asegura que se encuentra ya en el límite y que se tiene que apear de este autobús porque tiene más años de los que ustedes se imaginan Quizá por ello no contaba ver publicado en vida el libro presentado ayer por Planeta, con la complicidad de dos de sus grandes amigos, Pere Gimferrer y Ana María Matute. Casi como un testamento aparece ahora este volumen, El poema de Tobías desangelado que yo hubiera preferido que fuera póstumo por la sinceridad y porque es la historia de todo una vida amorosa- -lo que he sufrido, compartido, lo que me ha entristecido... Y un libro, que antes de comenzar la cuesta abajo quise publicar en honor a los lectores Gimferrer lo definió como una narración en verso, con comienzo, desarrollo y fin, y construido a modo de mosaico. Un viaje enamorado en el que aparecen dos temas principales: el amor y el lenguaje Un poema compuesto por piezas, en el que el lector se puede reconocer en cada una de ellas o en el conjunto Ana María Matute no quiso añadir mucho más, y tras lamentar su incapacidad para escribir poesía- creo que debo de ser la única en España calificó a Gala como un ángel que quiere confundirnos usando un bastón bromeó. Con el subtítulo de Un viaje iniciático por el amor y la pérdida sus más de 300 páginas- -hilvanadas a lo largo de casi una década- -abarcan los distintos viajes realizados por el autor, personificado aquí en la figura de Tobías. Antes de morir quise que los lectores supieran lo que había vivido Un viaje que va desde Nueva York a Cartagena de Indias, pasando por Japón, China o Marruecos- me falta Oceanía Y es que la vida la define el movimiento. Ir de un lugar a otro; del amor al desamor... afirma. Es éste precisamente el que más le ha enseñado al autor de El manuscrito carmesí de cuya publicación se cumplen ahora 15 años, por lo que la Universidad Complutense rendirá un homenaje a hoy y mañana al escritor. Eterno juglar de los sentimientos, Gala está convencido de que el amor, si se busca, no se halla, no está, no ha llegado. Es una coincidencia misteriosa. Lo encuentras porque pasabas por allí. Es algo casual, el azar nos conduce... y éste es un viaje azaroso