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40 Madrid MARTES 15 11 2005 ABC La Guardia Civil aún maneja todas las hipótesis en el caso del ciclista de Tres Cantos Al cumplirse dos meses del crimen, no existen indicios sobre una doble vida de la víctima continúan con las pesquisas sobre este caso, en el que son cuatro las posibles vías para dar una explicación a un crimen que conmocionó al país CARLOS HIDALGO MADRID. Dos meses se cumplen hoy de la desaparición de Francisco José Quintana Calvo, el vecino de 38 años de Tres Cantos que la tarde del 15 de septiembre salió a pasear con su bicicleta y, cuatro días después, apareció salvajemente asesinado en el paraje de Rascambres, en el término municipal de El Molar. Dos meses, sesenta días, en los que la Policía Judicial de la Guardia Civil no ha cejado en su empeño de saber quién terminó con la vida de este ciudadano normal, pero tampoco en desmenuzar, paso a paso, qué ocurrió esa tarde de jueves y por qué. Desde entonces, según ha podido saber ABC, el móvil personal ha sido el más calibrado. Sin embargo, la falta de indicios que corroboren esta tesis ha hecho que, en las últimas semanas, las pesquisas hayan virado, de nuevo, hacia todas las hipótesis posibles. Eso sí, algunas con mucha más fuerza que otras. b Los investigadores consultadas. Parece ser que con la última persona que habló por teléfono fue con su mujer, Míriam, para comunicarle que había salido y que volvería para cenar. Conspiración laboral Sin ninguna tarea secreta entre manos Desde un primer momento, los investigadores tomaron ésta como una segunda hipótesis. Los compañeros de trabajo de Francisco en una empresa informática de Las Rozas fueron interrogados; pero sin ningún resultado. No tenía entre manos tarea alguna de especial importancia en cuanto a una proyección internacional o que pudiera causar recelos sobre algún grupo de poder. Su ordenador fue intervenido, al igual que el correo electrónico. Ni rastro de mancha alguna en su expediente. Guardaba fotos de su hija Alejandra y poemas para su esposa. De nuevo, una persona intachable. Los ciclistas, grandes conocedores de la zona, apoyaron las labores de búsqueda llas fechas, aún había luz natural a esa hora. ¿Por qué nadie vio nada? ¿Pasó realmente por allí? ¿Cogió otro camino? ¿O, simplemente, no llegó a salir del casco urbano de Tres Cantos? Los únicos restos inorgánicos hallados, parte de la visera de un ciclista, aparecieron cerca del Castillo de Viñuelas, muy frecuentado por estos deportistas. ¿Significa eso algo concluyente? Venganza ¿Vio algo que no debía? Ante la falta de indicios sobre una doble vida del ciclista tricantino, la Guardia Civil ha manejado la suposición de que Francisco, aquella tarde de septiembre, fuera testigo involuntario de algún asunto turbio, como un ajuste de cuentas o algo relacionado con el tráfico de drogas. Esto explicaría que a alguien le interesara acabar con la vida de un ciudadano normal y de bien. Sin embargo, si esto fue así, ¿por qué no hay rastro alguno de sus pertenencias? Además, la ruta que solía realizar en bici es muy frecuentada por otros ciclistas; así que no parece el lugar más adecuado para, por ejemplo, vender droga a terceros. ¿Por qué no hubo testigos? ¿Alguien presenció el crimen y se calla por miedo a represalias? Todo ello, teniendo en cuenta que Francisco Quintana paseara por Soto de Viñuelas, como había hecho con anterioridad. Apenas hacía dos semanas que le regalaron la bicicleta y el equipamiento deportivo correspondiente. La compra se realizó, por motivo de su cumpleaños, en un centro comercial de El Corte Inglés. Francisco, pese a su complexión atlética, no era un deportista nato. En realidad, ni siquiera puede certificarse al cien por cien que recorriera el itinerario de la zona residencial de Soto de Viñuelas. Él, al llamar por última vez a su mujer, no lo especificó, pero era por donde había salido apenas tres días antes. Por aque- Atropello La hipótesis con menos fuerza No se ha descartado completamente, pero, por las características tan especiales del caso, es bastante improbable que la muerte de Francisco Quintana responda a un mero accidente que acabó en atropello mortal. El propio modus operandi echa por tierra la hipótesis. Casi en la totalidad de atropellos a ciclistas, cuando el autor pretende eludir responsabilidades, lo primero que hace es poner pies en polvorosa y alejarse del lugar del suceso lo más rápido posible. Entonces, ¿por qué tomarse la molestia (y el riesgo) de recoger el cuerpo, meterlo en el maletero del coche, trasladarlo a más de 20 kilómetros de distancia y, una tarde en que llovió, prenderle fuego, nada menos, que en un coto privado de caza? Pero también es verdad que el cuerpo de Francisco presentaba golpes a la altura del abdomen, una zona demasiado alta para ser embestido por un turismo, pero no tanto si fue un todoterreno. No presentaba heridas de arma de ningún tipo, por lo que su agonía fue provocada por estrangulamiento o a golpes. Antes de ser quemado. De nuevo, demasiado macabro para un mero accidente. Aun así, la Guardia Civil rastreó las estaciones de servicio de la zona, para comprobar si alguien sospechoso compró 2 litros- -la cantidad que se vertió- -de gasolina, así como las cámaras de seguridad. También se puso en alerta a los talleres de reparación y se extrajo, según el molde de las huellas de vehículos encontradas en Rascambres, los po- Francisco José Quintana Calvo ABC Crimen pasional El móvil que cobró más fuerza se desinfla Las características de la muerte- -cadáver desnudo, semicarbonizado y con quemaduras de cigarros o de chinos en la espalda- -apuntan a que este ensañamiento es típico en un asesinato con celos de por medio. De cualquier manera, si esta tesis se pudiera comprobar, la muerte habría devenido de un arrebato pasional, y no de un plan previamente estudiado al milímetro. Es más, Francisco Quintana aún respiraba cuando le prendieron fuego, tal y como indican los restos de carbono hallado en sus pulmones durante la autopsia. Hay otro dato relevante: no han aparecido las ropas ni la bicicleta del joven tricantino. Una línea de investigación se decanta por que le dieran muerte en el interior de una vivienda, y no al aire libre, lo que explicaría que no se hayan encontrado ninguna de sus pertenencias. De cualquier manera, la Guardia Civil ha investigado la agenda personal del fallecido, el contenido de los discos duros de sus ordenadores, las últimas llamadas realizadas y recibidas... Y no se ha encontrado nada concluyente dicen las fuentes Otros casos sin esclarecer 1 de marzo. El cadáver de Mario Venturelli aparece, con varios disparos en la cabeza, en un paraje del municipio de San Martín de la Vega, a la altura del acceso a La Marañosa. Todo apunta a un ajuste de cuentas. 3 de marzo. Encuentran el tronco de un hombre en el vertedero de Valdemingómez. Luego se hallan sus manos y el pie derecho. El ajuste de cuentas, de nuevo, parece ser el móvil. 1 de agosto. El cuerpo del empresario de La Moraleja Santiago Fidel aparece carbonizado en un camino de Alcobendas, cerca del cementerio de La Paz. El caso parece que no tiene ninguna relación con el de Francisco Quintana, y apunta a un robo. 3 de septiembre. Un hombre de 50 años, Iancu Mihai, es hallado muerto por golpes en la cabeza en la avenida del Planetario (Arganzuela) 30 de septiembre. Y sin identificar sigue el cadáver carbonizado que apareció en el maletero de un coche en las cercanías de El Salobral. 27 de octubre. Sigue la investigación por el tiroteo mortal al abogado Rafael Gutiérrez Cobeño.