Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 15 11 2005 Opinión 5 MEDITACIONES LUJO ASIÁTICO N esfuerzo similar a saltar la Gran Muralla utilizando como pértiga la pajita de un refresco ha supuesto el convencer a la delegación china para que se alojara en El Pardo, residencia oficial que el Estado pone a disposición de sus ilustres invitados. Al parecer, preferían el lujo- -en este caso no asiático- -y las cinco estrellas de un céntrico hotel. Varias semanas de conversaciones y mucha mano izquierda hicieron falta para que se les fuera de la cabeza la idea. Los comunistas ya no son lo que eran. O quizá sí, pues, bien pensado, estos chinos de hoy se parecen bastante a aquellos agentes soviéticos (Buljanoff, Iranoff y Kopalski) de la película Ninotchka que se alojaban en la Cámara Real de un hotelazo de París y que se echaban a perder para la causa de los proletarios. Claro que aquello era una ficción y esto- -dicen- -es real. MARCO AURELIO U LEER Y PENSAR CONFIAR EN EL PASADO ENSAYOS DE COMPRENSIÓN. 1930- 1954 DE HANNAH ARENDT Caparrós Editores Madrid, 2005 554 páginas 35 euros E La necesidad de comprender Hay casos en los que la voluntad de comprender, que mueve a la filosofía, se enfrenta a la aporía que entraña querer comprender precisamente aquello que quiebra los marcos y las posibilidades de la comprensión. ¿Es posible comprender lo horroroso, lo absurdo, en suma, lo incomprensible? Al análisis del totalitarismo dedicó buena parte de su obra y uno de sus mejores libros la pensadora Hannah Arendt. Esta recopilación de textos dispersos, algunos inéditos, apareció en inglés en 1994. Su variedad temática, que incluye, entre otros asuntos, el nazismo y los campos de exterminio, el problema alemán, la emancipación de la mujer, el comunismo y la bomba atómica, junto a reseñas y comentarios de libros filosóficos y políticos, es un perdurable ensayo de comprensión del siglo pasado, dotado de inusual intensidad, genuina autenticidad y un inmenso e infrecuente amor a la libertad. Leídos medio siglo después de la redacción del último de ellos, cabe confirmar la vigencia de esta afirmación: Hoy la necesidad de comprender ha crecido hasta hacerse desesperada IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA N el pasado de las naciones europeas humean los hornos nazis de incineración, queda el surco de totalitarismos e intolerancias, pero también existe un pasado de sistemas institucionales evolutivos que han defendido derechos y deberes hasta llevarnos a lo mejor de lo que somos. Como descendientes y beneficiarios de ambas realidades, es un deber no olvidar el pasado intolerante y respetar siempre el pasado que nos hace ser libremente responsables. Arrecian los populismos, amenaza el islamismo radical, angustian las noches de Francia: en los tres casos, abruma el desconocimiento hostil de la realidad de ese pasado al que llegamos entre otras cosas por la vía de la civilización, sin perder el sentido de la continuidad, confiando en lo mejor de un pasado colectivo. Para quienes sean inmigrantes o hijos de inmigrantes, nunca es tarde para preguntarse si estarían mejor o peor en el país de oriVALENTÍ gen. La cuestión es cómo plantearles PUIG estas preguntas a quienes, antes de la violencia, sólo ven un presente de apartheid segregados y marginados. Ciertamente, el mejor método no es insistir en la falacia: Eres pobre porque otro es rico Una revuelta como la francesa acontece- -entre otros factores- -porque varias generaciones europeas ya no confían en el pasado, en las formas de autoridad legítima que existen en los parlamentos, en las iglesias, en las instituciones locales, y que debiera ser dado a conocer en las aulas. Es algo burdamente trágico: odiar lo que se desconoce, echarse a la calle por no saber. El descrédito de las instituciones tiene un límite. Más allá existe sólo la anomia, el desacato, la barbarie de las nuevas tribus, en Francia y donde sea. En Francia, el sindicalismo corporativista de la CGT obstruye en parte el acceso de los jóvenes al mercado de trabajo. De otro lado, no es paradójico que el sistema de subsidios sea en el fondo un obstáculo a la movilidad social y una causa bienintencionada de la permanencia obligada en el gueto. Pero también hay otra Francia en la que integrarse es una prerrogativa de mérito. Sería la Francia que confía en el pasado, en el quehacer paciente de las generaciones anteriores, en la madurez institucional, en el grado de abertura de su opinión pública. Por desgracia, para enseñar ese pasado los profesores carecen de autoridad, la Historia se fracciona en un rompecabezas multicultural y el vigor sedimentado de los equilibrios institucionales es visto como un sistema coactivo. Sin confianza y respeto a las instituciones, una sociedad abierta corre el riesgo de ir camuflando mecanismos y reacciones que serían más propias de lo que hoy estamos tipificando como democracias iliberales Para no caer en esa tipología histórico- política, hacen falta líderes que hablen con serenidad y de forma clara: sin embargo, lo que más abunda son los líderes que amagan la crudeza de los hechos, la gravedad de las consecuencias. Cuando más necesarios son los líderes, más se dan los partidarios de la anestesia: relajar al ciudadano evitándole la evidencia de sus propias contradicciones, darle vagamente la razón cuando pasa por las horas más confusas, adular la protesta. Esa política incurre en un error elemental porque los grandes problemas deben ser explicados por los gobernantes para que toda la sociedad- -con sus variables políticas- -tome decisiones y haga practicable una solución. Sin saber lo que pasa, una sociedad no sabe exactamente hacia adónde ir. Esa es una tesis que vale la pena sostener, aunque aparentemente estén triunfando las alternativas de la cloroformización, del apaño, del mirar para otro lado. Son métodos de hoy para mañana. La perspectiva del bien común requiere enseñar a confiar en el pasado a partir de la realidad. Ese pasado nos lega medidas institucionales, imperfectas sin duda, como lo es el toque de queda, pero protectoras del buen ciudadano y concebidas para quien delinque. vpuig abc. es