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30 Internacional ATENTADO DE AL QAIDA EN AMMÁN LUNES 14 11 2005 ABC Imágenes de la terrorista con su cinturón de explosivos, mostradas ayer por la Televisión estatal jordana AFP Mi marido lo logró... Yo lo intenté, pero fallé La frustrada terrorista suicida iraquí, detenida en Jordania, se confiesa ante las cámaras b Entró en el hotel Radisson junto a su esposo. Él detonó su cinturón de explosivos en medio de una boda. Ella no supo cómo hacerlo y huyó a la carrera entre el caos JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Tres escasos minutos que se hacen eternos si se recuerdan los nombres de los muertos, de sus familiares, de los novios de la boda más triste de la historia de Jordania. Tres minutos huérfanos de emoción, de sentimiento, de arrepentimiento. Tres minutos cargados de odio, de sinrazón, de terror. En sus gestos, en sus palabras, en su mirada nada perdida. Tres minutos duró ayer la confesión televisada de Sajida al- Rishawi, mujer iraquí de 35 años de edad, que intentó volarse en mil pedazos en la noche del miércoles en el hotel Radisson SAS de Ammán, pero por suerte no supo cómo hacerlo. Dejemos que hable ella. Sus palabras la condenan mejor que cualquier juez ahíto de pruebas incriminatorias: Me llamo Sajida Mubarak al- Riwashi. Entré en Jordania el 5 de noviembre, cuatro días antes de los ataques, junto a mi marido, con pasaportes iraquíes falsos. Allí nos esperaba un coche, con dos hombres, que nos condujo a un apartamento en Ammán dice sin emoción, ni sentimiento de pena o arrepentimiento, sin corazón en sus ojos, ni en su pecho. Lo dice poco después de haber abierto su abrigo negro, de haber enseñado, vuelta a vuelta sobre sí misma, un cinturón de explosivos colocado alrededor de su cuerpo y de haber demostrado el mecanismo para hacerlo detonar, el mismo que a ella le falló. Tocada con un hiyab -pañuelo de cabeza- -blanco en torno a su rostro, cuenta cómo llegamos al hotel en un taxi. Mi marido se fue hacia una esquina; yo hacia la otra. Había una boda y noté la presencia de muchas mujeres y niños. Mi marido logró su objetivo. Yo lo intenté pero fallé. La gente comenzó Soldados israelíes rematan en el suelo a un miliciano herido J. CIERCO JERUSALÉN. Nadie se fía de nadie en Oriente Próximo. Ni de treguas, ni de calmas, ni de buenas palabras o malas intenciones. No lo hacen los políticos. Ni los mandos militares. Mucho menos los soldados que patrullan sobre el terreno minado de Cisjordania. Otra prueba, en Yenín, en la noche del sábado. Soldados israelíes descubren a tres palestinos armados que se dirigen hacia un control militar hebreo. Abren fuego contra los tres. Hieren a dos. Uno de ellos escapa. El otro, Shojua Bilawi, miliciano de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, muy dañado, logra reptar hasta un jardín próximo y esconderse. Los restos de sangre y un fusil kalasnikov allí mismo abandonado le delatan. Los soldados israelíes no se fían. Creen que puede tener más armas y envían a un perro rastreador para localizarle. Cosa que consigue minutos después. Bilawi está herido, tirado en el suelo, grita y se retuerce de dolor. Pero los militares temen que tenga más armas y le disparan hasta matarle. Oriente Próximo. Donde nadie se fía de nadie. Donde casi nadie cree en nadie. Como para creer y fiarse de una paz imposible. Marcha por la paz, ayer junto al hotel Hyatt, blanco de uno de los atentados a correr y huir tras la explosión. Yo corrí y huí mezclada entre ellos dice consciente de que ya nunca volverá a salir de la cárcel. REUTERS Hermana del lugarteniente Hermana de Samir Mubarak al- Rishawi, uno de los más destacados lugartenientes de Abu Musab al- Zarqaui en Irak, Sajida no muestra tampoco sentimiento alguno hacia su marido muerto (Ali Husein al- Shammari, de 35 años de edad) ni menciona a los otros dos iraquíes, de origen suní como el matrimonio, autores de la carnicería coordinada en los tres hoteles de lujo de la capital jordana. Eso sí, habla con tono tranquilo, hasta reposado, sin parpadear demasiado, ni esquivar la cámara, ni esconder la mirada. Al otro lado de esa pantalla de televisión ayer maldita, muchos familiares y amigos de las víctimas tampoco pueden quitarle el ojo de encima, tampoco quieren rehuir su mirada. Lo mismo que muchas de sus potenciales víctimas que, a la postre, salvaron la vida por un error Se repiten, a sí mismos, en voz alta, también sólo para sus adentros, la frase macabra una y otra vez: Había una boda y noté la presencia de muchas mujeres y niños. Mi marido logró su objetivo. Yo lo intenté pero fallé Da más detalles, después de que lo hicieran de modo muy superficial el Rey Abdalá II y el viceprimer ministro, Maruán al- Muasher, quien explica que los cuatro terroristas alquilaron un apartamento en un barrio de clase media en Ammán y utilizaron en sus ataques cinturones de entre 5 y 10 kilogramos de explosivos. La detención de la suicida iraquí supone un notable avance en las investigaciones de los servicios de Inteligencia jordanos, de tan probada capacidad que incluso la CIA, según publicaba el sábado Los Angeles Times, los ha elegido como nexo de unión preferente con Oriente Próximo por delante incluso del prestigioso Mosad israelí. Investigaciones que seguirán su curso y darán más frutos en el futuro. En el pasado quedan los 57 muertos de los hoteles de Ammán. En el presente, la cara de la muerte con su pañuelo blanco y sus palabras negras de ira, rojas se sangre: Mi marido logró su objetivo. Yo lo intenté pero fallé Los terroristas que atentaron en los hoteles usaron cinturones que contenían entre 5 y 10 kilos de explosivos