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14 Nacional EL NUEVO ESTATUTO DE CATALUÑA DEBATE INTERNO EN EL PSOE LUNES 14 11 2005 ABC Los presidentes de todas las comunidades autónomas, durante el debate celebrado la semana pasada en el Senado El presidente del Gobierno ha infundido más tranquilidad al PSOE, pero los dirigentes territoriales temen que sea demasiado complaciente con Cataluña y albergan dudas de que el Estatuto catalán no les acarree un fuerte deterioro electoral El referéndum de Zapatero GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. Si hay algo federal en España, además de la descentralización del gasto público, es el funcionamiento del PSOE. Sus dirigentes territoriales, aunque cierran filas en torno al liderazgo de José Luis Rodríguez Zapatero, porque nos la jugamos todos y todos dependemos de su éxito recelan de que el presidente del Gobierno sea demasiado complaciente con las pretensiones del Parlamento de Cataluña, que tocan cuestiones extremadamente sensibles para sus electorados- -la financiación y la definición como nación, básicamente- con el consiguiente temor a que su apuesta de alto riesgo por la reforma de los estatutos de autonomía, y singularmente por el de Cataluña, les pase factura a ellos en las elecciones de 2007. Zapatero se enfrenta así- -salvadas las diferencias- -a una tesitura similar a la que afrontó Felipe González en 1986, cuando arrastró a su partido- -con jirones- -a apoyar el ingreso en la OTAN en contra de lo que había defendido tradicionalmente. Como González entonces, Zapatero rema a contracorriente. El PSOE tiene una fuerte veta jacobina o centralista y, como alegó Pasqual Maragall en el Parlamento catalán y admiten muchos dirigentes, el partido no estaba preparado para este salto adelante en la redistribución del poder. Como le pasó a Felipe, se la está jugando a una carta, y si pierde será un fiasco para todos, pero si le sale bien habrá Zapatero para muchos años señala un dirigente territorial que asiente al paralelismo. También como entonces le ocurrió a González- -en cuyo espejo se ha mirado durante mucho tiempo- sus propios correligionarios, ante la confianza y seguridad en sí mismo que transmite, dudan de si su audacia es la de alguien capaz de ver más allá que los demás o la de un insensato El presidente del Gobierno está convencido de que es el momento de afron- tar la culminación del desarrollo autonómico para los próximos 25 o 30 años y de que el sistema de financiación- -el meollo de la propuesta del Estatuto catalán- -exige un cambio drástico que, a priori, se produciría básicamente a través del IRPF. En su intervención en el debate sobre el Estado de las Autonomías defendió que cualquier cambio tiene como frontera infranqueable la igualdad en la prestación de servicios básicos, pero asumió la tesis catalana de que hay que evitar penalizar a las comunidades que realicen un mayor esfuerzo fiscal Aquí se encienden las alarmas, pues algunos dirigentes territoriales temen que se haya entregado a la tesis de que Cataluña está siendo esquilmada cuando, como subrayó el andaluz Manuel Chaves, la clave está en cómo se entiende esfuerzo fiscal si realizado por ciudadanos o por territorios. ocupaciones de Zapatero en estos momentos es la cohesión del discurso de los socialistas, razón por la que encomendó a María Teresa Fernández de la Vega y José Blanco que reunieran a los presidentes autonómicos antes del debate en el Senado. A Zapatero le preocupa más esa cohesión que la ventaja en intención de voto que las encuestas electorales atribuyen ya al PP, porque ya lo había descontado y tiene en la recámara aún varias de sus principales iniciativas programáticas. Sabíamos que el debate del Estatuto catalán nos iba a desgastar, pero estamos convencidos de que cuando se apruebe y se compruebe que no se rompe España ni pasa nada, remontaremos de nuevo asegura un miembro del Gobierno. Sin embargo, a los dirigentes territoriales les inquieta que este debate haya sepultado ante la opinión pública no ya el impacto de la retirada de las tropas de Irak, sino incluso buena parte de su programa social o la buena marcha de la economía. Nuestro modelo no es Cataluña Los dirigentes territoriales del PSOE recelan, pero cierran filas con Zapatero porque nos la jugamos todos Como a Felipe con la OTAN, si sale mal será un fiasco para todos, pero si sale bien habrá presidente muchos años Las encuestas y la cohesión interna Consciente de que las respuestas territoriales en el PSOE no son miméticas de las consignas que puedan impartirse desde Ferraz, o incluso desde La Moncloa, una de las principales pre- El Estatuto reabre la brecha entre PSOE y PSC El debate del Estatuto ha reabierto la brecha entre el PSOE y el PSC, cuyas relaciones ya pasaron por una fase de máxima tensión cuando ABC reveló que Carod- Rovira, entonces primer consejero del Gobierno catalán, se había reunido en secreto con cabecillas de ETA. Los reproches en privado son muy duros según admiten dirigentes de diversos territorios, y aunque la mayor parte son para Maragall, alcanzan también a Montilla, Miquel Iceta o Manuela de Madre. Uno de esos dirigentes opina que Maragall ha sido uno de los elementos más nocivos porque juega a ser más nacionalista que los nacionalistas Otro apuntó que yo firmaría todo lo que dijo en el Senado, pero se ha saltado a la torera el acuerdo de Santillana del Mar Un tercero sólo habló de sus majaderías Los más conciliadores tercian que hacer anticatalanismo es muy fácil y rentable y recuerdan la complejidad del mapa político catalán. El PSC no se queda atrás en las críticas a algunos dirigentes del PSOE. A pesar de estos recelos e inquietudes, los dirigentes territoriales se muestran unánimes en que el debate sobre el Estado de las Autonomías ha dado más confianza y seguridad sin que por ello haya desaparecido la preocupación, convencidos en gran medida de que la discusión se volverá a dramatizar cuando la propuesta de reforma llegue a la Comisión Constitucional del Congreso, algo que Zapatero quiere evitar pactando previamente con el cuatripartito catalán los asuntos más espinosos- -proceso que ya ha empezado y se prolongará, de forma discreta o secreta, hasta las navidades- El Gobierno cree que el debate en el Senado ha permitido enmarcar la reforma del Estatuto catalán dentro de un proceso más amplio de reformas en la medida en que la mayoría de los presidentes- -también los del PP- -quieren introducir modificaciones en los estatutos de sus comunidades, y que también ha contribuido a clarificar que nuestro modelo territorial no es Cataluña, sino que Cataluña se inscribe en nuestro modelo territorial Este modelo, según la doctrina que ha venido elaborando el ministro Jordi Sevilla durante el último año y medio, y que Zapatero ha hecho suya, es pasar del quién- -comunidades o Estado- -hace qué, a cómo gestionamos las competencias compartidas introdu-