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ABC LUNES 14 11 2005 Opinión 7 no tomar partido en Irak. El pasado agosto, los terroristas islámicos subrayaron este hecho al lanzar ataques con cohetes contra el puerto jordano de Aqaba, matando e hiriendo a más de 30 personas. Los terroristas islamistas, conocidos por el término general de Al Qaida, basan su ideología en la afirmación de que poseen la versión única y definitiva de la Verdad, a la que todos los demás deben someterse o morir. No quieren aliados sino esclavos, y no tienen tiempo para la clase de doble juego que los líderes jordanos llevan manteniendo desde 2003. Éstos deben considerar los atentados de Ammán como una señal de alarma. Su negativa a tomar partido en Irak no los va a proteger contra los atentados terroristas islámicos. La única forma de que Jordania pueda garantizar su seguridad a largo plazo es ayudar a derrotar a los islamistas cuyo principal objetivo hoy es derrotar la democracia en Irak. LA ESPUMA DE LOS DÍAS EL DUEÑO DE LAS PALABRAS UIS Ignacio Parada lo recordaba hace pocos días en las páginas de este periódico al citar textos de los libros de Alicia, precursores de Kakfa y carísimos a gentes como Bertrand Russell y Henry Miller, entre millones de lectores. Como si nos moviéramos en el territorio mágico del brillante matemático que se escondió bajo el pseudónimo de Lewis Carroll, la cuestión no está sólo en saber quién o quiénes mandan aquí y ahora, sino quién es- -además y sobre todo, por mandar- -el dueño de las palabras, el que hace que una palabra signifique en cada momento lo que él quiere que signifique y ninguna otra coJ. J. ARMAS sa más, aunque signifiMARCELO que de verdad otra cosa muy distinta. En un régimen político de poder absoluto, donde toda la información y la documentación derivan y se elaboran desde ese mismo poder absoluto, el Tentetieso hace truco en cada una de las palabras de su repetitivo discurso. Tan suya es la realidad y la vida que, en su máxima arbitrariedad exegética, el dictador puede cambiar la semántica de las palabras y conseguir, sin que nadie se atreva a llevarle la contraria, que una palabra cualquiera, la que él quiera en cada momento, signifique mágicamente- -a la vez o en cada momento de su capricho- -una cosa y su contrario. En ese caso aberrante, el dictador es él mismo la nación, el pueblo, el discurso, el Gobierno y la oposición, el sólo yo solo y el único señor de las palabras: Fidel Castro, sin ir más lejos. Por el contrario, en una democracia avanzada y culta, se hace necesario que, a pesar de la apariencia y la realidad de los sinónimos, no haya un único dueño de las palabras, y mucho menos lo sea quien manda aquí, sino que la semántica de cada una de ellas- -de las palabras- -tenga una interpretación clara y contundente, patrimonio de todos o, en su defecto, de una inmensa mayoría. La cuestión estriba entonces en saber si en una democracia que se precie de ser culta y madura sabemos todos lo que significa de verdad la inmensa mayoría y, además, somos capaces de atenernos- -también todos- -a que esa inmensa mayoría está capacitada para no permitir que se cambie a gusto de quienes mandan la semántica exacta de las palabras. De lo contrario, al jugar frívola y peligrosamente a los dados con la significación real de las palabras, como si fuéramos pícaros tahúres de andar por casa con un farol debajo del brazo, estamos corriendo el riesgo mayor de la metamorfosis kafkiana: un día podemos acostamos tan tranquilos con el pijama de Gregorio Samsa y a la mañana siguiente despertarnos, como si tal cosa y sin saber bien por qué, convertidos en escarabajos. L aislar a Irak dentro de la Liga Árabe. El año pasado, el vicepresidente jordano Maruan Muasher se enorgullecía de lo que él describía como el éxito de que Jordania no tomara partido en Irak. El relato oficial jordano de los atentados suicidas debía reflejar esa política del reino de no tomar partido Los medios estatales dijeron a los jordanos que la intención de los terroristas suicidas era matar estadounidenses y otros occidentales relacionados con proyectos en Irak. Pero ahora sabemos que las víctimas de los atentados, tan indiscriminados como otros similares organizados en Irak casi a diario, fueron musulmanes, la mayoría jordanos, que nada tenían que ver con Irak. Muchos de los muertos eran gente corriente de Ammán que celebraba una boda. Los dirigentes jordanos deberían saber que es imposible No hay pruebas de que la política hipócrita de Jordania goce de un respaldo significativo ni siquiera en el reino. De hecho, podría ser cierto lo contrario. A las pocas horas de cometerse los atentados suicidas, cientos de ciudadanos se habían reunido en el escenario de la carnicería para expresar su horror por lo ocurrido y para condenar a los perpetradores. El jueves por la mañana, las multitudes habían aumentado hasta convertirse en decenas de miles de personas de todos los estratos sociales, gritando lemas que los dirigentes jordanos, empezando por el rey Abdalá II, harían mal en pasar por alto. Entre ellos se incluían declaraciones tan inequívocas como Muerte a Zarqaui en referencia al cerebro terrorista jordano- palestino Abu Musab Al Zarqaui, que ha reivindicado su responsabilidad en las recientes atrocidades de Ammán. Gritos de Zarqaui, arderás en el infierno reverberaban en el centro de Ammán. Los oradores tacharon a Zarqaui y a otras figuras terroristas islámicas, incluidos los fugitivos Osama bin Laden y Aiman al Zauahiri, de traidores y falsos creyentes y pidieron su detención y castigo. Las manifestaciones, organizadas por los sindicatos, atrajeron a parte de la población más pobre de Ammán. Fue un mensaje claro: el islamismo y el baazismo tal vez tengan apoyos entre las elites jordanas, pero el pueblo los rechaza. Hasta hace poco, se suponía que Palestina era la causa que justificaba cualquier crimen abominable. Ahora se usa a Irak con el mismo fin. Pero hay algo claro: al jordano de a pie no le parece bien que se mate a personas inocentes en nombre de ninguna causa. Es hora de que los dirigentes jordanos capten el mensaje de su pueblo y se unan a los nuevos líderes elegidos de Irak en la lucha contra el enemigo común, los terroristas. PALABRAS CRUZADAS ¿Vuelve la selección española a ser favorita para ganar el Mundial de fútbol? SÍ, YA SÓLO FALTA SABER QUIÉN EN LAS COMEDIAS, LO DIFÍCIL ES EL OTRO FINALISTA ES ACABAR O hay cosa más cómica que el galopillo tardío del que quiere alcanzar a los altos y compensar un primer retraso. Eso decía el Séneca, que era sabio. Y eso fue el sábado el Combinado Autonómico de Fútbol. Curiosamente, en el día de la mayor protesta nacional contra la Educación, otro sabio de España (a estas alturas, Hortaleza debe de ser lo único que queda de España) le metió lo que se dice una mano a Eslovaquia, y de la mano de un catalán de nombre Luis García que, en vez de catalán, habla inglés. Todo niño, al nacer, viene con una boba de pan bajo el brazo, pero este García vino concinco bobas de golque el periodismo afecto al saber en seguida atribuyó a la sabiduría de Luis Aragonés y Tal. ¿Sabiduría? Si quieIGNACIO R. res llegar a viejo- -dicen en Morata de TajuQUINTANO ña- come el pan del tío Conejo. Eso. Denme pan y llámenme tonto, estará pensando nuestro sabio del Tal y Tal, que anda como aquel personaje que el Séneca recordaba de su juventud: don Eustaquio, un secretario judicial que escribía dramas y comedias, como el Combinado Autonómico con Zapatones, y que daba grandes paseos por las afueras del pueblo, hablando solo y comiendo higos chumbos. El padre del Séneca, cuando se cruzaban por los caminos con don Eustaquio, que ni los veía ni los saludaba, solía decirle a su hijo por lo bajo: Mira don Eustaquio: está buscando un final. Porque su padre conocía que lo difícil en las comedias es saber el modo de acabar. H AY que quitarse el sombrero, o la boina, o lo que sea, ante el sistema táctico que ha inventado Luis Aragonés y que inaugura un nuevo horizonte en nuestra selección de fútbol. Sin duda, podrá hablarse de un antes y un después de este partido contra Eslovaquia: el equipo ahora tiene espíritu, tiene fuerza, tiene fe en la victoria, tiene dominio técnico y seguridad en sí mismo y en el contrario: ¡si hasta fueron capaces de meter el penalti! Visto desde fuera y sin finura de análisis, se dirá: pues si sólo ha cambiado a uno que se llama Joaquín por otro que se llama Luis García, pero, evidentemente, eso sólo ha sido el pellizco en la yesca... Y aquello ardió como una OTI R. zarza sagrada. Naturalmente, estamos MARCHANTE ya en el bombo de los favoritos para ganar el próximo Campeonato del Mundo, y sin grandes secretos: Luis Aragonés, el Sabio de Hortaleza ha dado con la fórmula mágica reversible: luego cambiará a Luis García por Joaquín, y esa máquina perfectamente engrasada funcionará con la obstinación de un gen. Ese dominio, esa nueva fe, esa seguridad se ven claramente en un detalle de autoridad babilónica: ya sólo hay un próximo partido de la selección española de fútbol, y no sabremos contra quién hasta que no se desvele el otro finalista de la Copa del Mundo. N ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate