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4 Opinión LUNES 14 11 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil SE EXTIENDE LA PLAGA INCENDIARIA N ETA HACE NÚMEROS CON LA TREGUA A medida que pasa el tiempo se van perfilando las posibles condiciones de la tregua que ETA estaría dispuesta a anunciar para iniciar negociaciones directas con el Gobierno. Según la información que hoy publica ABC, los dos sectores de la banda terrorista, encabezados por José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera y por Garikoitz Aspiazu, Txeroki habrían convenido que antes de final de año comunicarían una tregua, limitada a un año de duración, aunque este plazo no apareciera mencionado expresamente en el anuncio. Hoy, precisamente, se cumple el primer aniversario de la Declaración de Anoeta, con la que Batasuna se comprometía a apoyar vías políticas para la resolución del conflicto vasco. Aquel pronunciamiento se consideró como un avance hacia la pacificación del País Vasco, aunque detrás de un lenguaje actualizado no se hallaran más que los mismos mensajes que ETA ha venido reiterando en las últimas décadas. De hecho, en estos doce meses, ETA no sólo ha seguido cometiendo atentados terroristas, sin muertos pero con heridos, sino que ha intensificado la violencia callejera y la coacción contra ediles populares y socialistas hasta niveles que se creían definitivamente superados. Si finalmente ETA decretase una tregua en las condiciones de las que hoy informa ABC, la conclusión inmediata sería que se trata de un alto el fuego aún mucho menos creíble y fiable que el de 1998, que fue acordado con carácter indefinido y en el marco de un proyecto pactado con dos partidos políticos democráticos, como fueron PNV y EA a través del Pacto de Lizarra. El optimismo del presidente del Gobierno y de los líderes del socialismo vasco no serán, en tal caso, suficientes para acallar el escepticismo ante una tregua en la que ETA daría muchas menos garantías que hace siete años. Más allá del alivio coyuntural que pudiera suponer, sería un pobre resultado en relación con las expectativas creadas por Rodríguez Zapatero. En todo caso, el debate entre los cabecillas etarras y su tactismo en el cálculo de rentabilidad de una tregua de mayor o menos entidad son datos demuestran que ETA ya no está tan preocupada por evitar su derrota policial cuanto de beneficiarse políticamente del cambio producido tras el 14- M. Motivos tienen para sentirse confiados porque, de hecho, en poco más de un año Batasuna ha recuperado el protagonismo político perdido y ha consolidado su posición de bisagra en el Parlamento vasco gracias a la inacción consciente del Gobierno y del fiscal general del Estado frente al Partido Comunista de las Tierras Vascas. Por si no fuera suficientemente expresivo este mensaje de condescendencia del Ejecutivo, el Secretario General de los socialistas vascos, Patxi López, despejó ayer en el diario Gara cualquier duda sobre su disposición futura. López se empleó más a fondo contra el Foro de Ermua que contra Batasuna; no habló de tregua sino de ausencia de violencia; garantizó que no habrá muros de contención insalvables al acuerdo de los vascos, quizá pensando en la Constitución de 1978; y, a pocos días del macro proceso contra dirigentes de la izquierda proetarra- -causado, por supuesto, porque con Aznar toda Euskadi estaba bajo sospecha -puso imprudentemente en precario a los jueces y fiscales de la Audiencia Nacional, al afirmar que, a su juicio, no son de ETA los acusados que se sentarán en el banquillo. Nueva muestra de que cada vez que el PSOE decide afrontar un supuesto final de ETA, por las buenas o por las malas, siempre parece olvidar en sus cálculos la acción de la Justicia. En definitiva, ETA hace números para que le cuadre el final dialogado que propone el Gobierno socialista, sin dejar de abastecerse de armas, explosivos, coches y objetivos, porque, para ETA, la tregua es un elemento más de su estrategia operativa, como lo ha demostrado en la docena larga de veces que la ha anunciado, para luego reanudar su actividad terrorista. O cesa en Francia, aunque sí merma su alcance, la rebelión vandálica en los suburbios de las grandes ciudades. El problema sigue vigente, pues, y en alza, si tenemos en cuenta que este fin de semana ha cundido por otros tres países de la UE el efecto contagio. Bélgica, Holanda y Grecia tuvieron sus noches de fuego y disturbios, lo que convierte en urgente que la Unión aborde cuanto antes el asunto y comience a pensar en posibles soluciones que cautericen un fenómeno en expansión. Aquí, como recogemos en páginas de Nacional, los expertos estiman que es cuestión de tiempo que ocurra lo mismo, una vez desaparezca el efecto sedante que aporta la regulación masiva de inmigrantes emprendida por el Gobierno. Por eso es imprescindible trabajar desde ya en la prevención. María Antonia Trujillo JAIME GARCÍA AGENCIA PIN Y PON A Sociedad Pública de Alquileres (SPA) -puesta en marcha por el Ministerio que dirige María Antonia Trujillo con el aparente objetivo de arreglar el problema de la vivienda- -arrendó sólo dos casas en sus primeros veinte días operativos. A este frenético ritmo necesitaría 55 años para alquilar las 2.000 viviendas que hasta el momento tiene en cartera. Además, esta solución habitacional corre el riesgo de pasar de simple ocurrencia a despropósito, pues con estas cifras cada casa que se alquile le puede salir al Estado por 10.000 euros. Hasta el momento, la puesta en marcha de este ministerio se salda con un espectacular fracaso. El conformismo con el que Zapatero acepta tan minúsculos resultados pudiera indicar que el problema ha desaparecido. No es así, pero sí se ha desvanecido la idea que manejó el PSOE en la campaña electoral. Ahora, para el Gobierno, la vivienda puede esperar. L OÍDO EL CLAMOR, AHORA A RECTIFICAR E L indiscutible éxito de participación de la manifestación contra la LOE ha llevado al presidente del Gobierno a mostrar su disposición para reunirse en los próximos días con los organizadores de la marcha. El clamor contra el Ejecutivo no hacía posible otra reacción por parte de Rodríguez Zapatero, que ve cómo en apenas un año ha perdido la calle y visto cómo aumenta exponencialmente el rechazo a su gobernación, marcada por una desorientación propia de quien se encontró con el poder sin esperarlo. Ya son demasiadas las manifestaciones multitudinarias que ponen en cuestión diversos aspectos de su política en asuntos sustanciales. Ante lo abrumador de las cifras, es lógico que se avenga a conocer los puntos de discrepancias, por el momento insalvables, que le separan del enorme cuerpo social que se opone a su modelo educativo. Porque mal haría el jefe del Ejecutivo en perseverar en la táctica del desenfoque de la protesta, santo y seña de la estrategia socialista en este apartado. El asunto de la asignatura de Religión no es, ni con mucho, el principal motivo que ha llevado a buena parte de la sociedad a tomar la calle para corregir la deriva emprendida por el Gobierno en esta materia. Ayer mismo, el secretario de Organización socialista, José Blanco, volvía de nuevo a insistir en la monserga de la maniobra de la Iglesia como ya han hecho todos otros dirigentes del partido desde que se planteó la manifestación, aferrándose así a la solución mágica del tópico tradicional del inveterado anticlericalismo de algunas ca- pas de la sociedad española. El reduccionismo que plantea el Gobierno al circunscribir el frente de oposición a la LOE a los obispos y el PP resulta infantil y sólo conseguirá engañar a los ingenuos. Y si así fuera- -que no lo es- -tampoco podría mostrarse demasiado satisfecho, pues indicaría el amplísimo respaldo que conservan la institución eclesiástica y el principal partido de la oposición entre la ciudadanía. Los convocantes de la protesta del sábado valoraron la decisión del presidente del Gobierno de recibirles en La Moncloa, pero advirtieron que no quieren un encuentro cordial pero vacío, sino con contenidos Hacen bien. Porque la sociedad no entendería que Zapatero despachase la cita con la única intención de ajustarse al guión de la teoría general del talante y no ordenase la apertura de una negociación con la comunidad educativa. Ni tampoco que las protestas pacíficas no consigan, al menos, los mismos réditos que otras también legítimas (pescadores, transportistas, mineros) sustentadas en la fuerza. La rectificación parece esencial. Si no fuera así, el calado de la fractura social que provocaría (unido al abierto con desquiciante política territorial) traería nefastas consecuencias no sólo para él, que ha comenzado a emprender la cuesta abajo en las encuestas, sino para un país que no puede ser gobernado a espaldas de la ciudadanía y haciendo oídos sordos al clamor incontenible de la calle. Insonorizar La Moncloa no es el camino. VISITA DE DOBLE CARA A visita de Estado a España del presidente de la República Popular China, Hu Jintao, ha de coadyuvar a la mejora de las relaciones bilaterales con el gigante asiático. Sobre todo desde la esfera económica, habida cuenta de la emergencia incontenible, y de dimensiones planetarias, que de unos años a esta parte demuestra China. No está de más, sin embargo, que el Gobierno aproveche la visita para insistir ante su invitado- -que es considerado como la cara amable del régimen -en la necesidad de que las libertades y los derechos humanos caminen de una vez por todas en su país hacia el terreno de la realidad tangible. L