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ABC DOMINGO 13 11 2005 Cultura 73 Tomelloso fue ayer el escenario del estreno de la ópera Don Chisciotte de Manuel García. Un evento en el que no faltaron las anécdotas, como la entrega de octavillas dando la bienvenida a Sonsoles Espinosa, que participaba en el coro, y pidiendo el paso del AVE por la localidad manchega DANZA Ángel Corella Ángel Corella y Stars of American Ballet. Coreografías: Caught Work within work Who cares? After the rain Suite de Don Quijote Intérpretes: Ángel Corella, Herman Cornejo, Xiomara Reyes, Carmen Corella, Erica Cornejo, David Hallberg, Isaac Stappas, Kristi Boone, Laura Hidalgo, María Ricetto. Lugar: Teatro de la Zarzuela, Madrid Don Chisciotte un estreno reivindicativo y muy lugareño TEXTO: A. G. LAPUENTE S. G. TOMELLOSO (CIUDAD REAL) MADRID. Ambiente lugareño es lo que se respiró anoche en el estreno de la ópera Don Chisciotte de Manuel García. Una partitura escrita a principios del siglo XIX pero olvidada durante casi dos siglos. Recuperada tras dos años de investigación por Juan de Udaeta, y que representaba uno de los eventos musicales estrella de los actos de celebración del IV Centenario de la Publicación del Quijote. Pero su relevancia era aún mayor y por otro motivo que ha trascendido hace tan sólo unos días, convirtiendo este estreno en el centro de muchas miradas: la participación de Sonsoles Espinosa, esposa de José Luis Rodríguez Zapatero, en el coro de esta ópera. A pesar de su intervención, ayer no se apreciaron grandes medidas de seguridad, pues no se esperaba la visita del presidente del Gobierno, posiblemente ocupado en otros temas de mayor calado nacional- -como la manifestación en contra de la LOE- Tampoco se dejó caer por allí representante alguno de Cultura, a excepción, claro está, de José García Velasco, presidente de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) responsable, junto a la Junta de Castilla- La Mancha, de poner en escena esta ópera inspirada en el ilustre hidalgo. Producción que ha contado con la dirección musical del propio Udaeta, la dirección escénica de Gustavo Tambascio, y el asesoramiento artístico de Teresa Berganza, que también aparece al inicio de la representación a través de la proyección de un vídeo. EL ANSIA DE ÁNGEL CORELLA JULIO BRAVO R Sonsoles Espinosa (a la izquierda) durante el ensayo general del viernes mensaje semejante, destinado a su marido) Tampoco faltaron los comentarios jocosos de algunas señoras que se acercaron al Teatro para disfrutar de esta partitura: Las mujeres en la ópera y los maridos viendo el fútbol comentaban. Y es que García no disfrutó del protagonismo que merecía la ocasión. Aunque no había Liga, tuvo que competir con el partido entre España y Eslovaquia, un encuentro, eso sí, decisivo para clasificarse para el Mundial de Alemania. Pero las anécdotas no quedan ahí. Tampoco llegaron los críticos nacionales, que acudían en un autocar fletado por la organización. Un minuto antes EFE Recuerde a su marido... Si bien no hubo tiros largos, lo que no faltaron fueron anécdotas. La primera de ellas acechaba a las puertas del Teatro de Tomelloso- -escenario elegido para el estreno mundial- que cuenta con 750 localidades. En los accesos de la sala se repartían octavillas, firmadas por la Plataforma ciudadana por la comarca de Tomelloso, con un mensaje claro y reivindicativo: reclamar el paso del AVE por la localidad manchega. El texto rezaba así: Sonsoles Espinosa le damos la bienvenida a Tomelloso y le agradecemos que esté con nosotros. Le rogamos recuerde a su marido que cumpla su promesa: la completa inserción de Tomelloso y Argamasilla de Alba en la línea Madrid- Jaén Quizá resida en actos como éste, la principal motivación para que la esposa del presidente del Gobierno rodee cada una de sus actividades musicales de una discrección casi absoluta, intentado evitar así los efectos colaterales de su posición (el día anterior también le hicieron entrega de otro escrito, con Casi toda la crítica nacional llegó tarde- -el autocar que la trasladaba al teatro se perdió en algún lugar de la Mancha -y el comienzo de la ópera se retrasó veinte minutos de subir el telón, las mejores plumas musicales se encontraban perdidas en algún lugar de la Mancha lo que provocó que el comienzo de la representación se retrasara veinte minutos. Ya con el aforo completo, la escena la abría precisamente el coro en el que se encontraba Sonsoles Espinosa, quien desarrolló sus dotes canoras durante dos minutos. Un acto, y dos horas, tuvieron que transcurrir hasta llegar al descanso. A pesar de la duración- -prácticamente no se ha cortado nada del original- el público recibió la partitura con gran entusiasmo. El segundo acto, y final, comenzó sin ninguna deserción en la sala- -al menos apreciable- teniendo en cuenta el acto precente. Hora y media duró el segundo, en el que la mujer del presidente, junto con el coro, volvió a tener una aparición corta. A punto de alcanzar la una y media de la madrugada, esto es cuatro horas y media después de que el público- -con muchos jóvenes entre sus filas- -se acomodara en sus butacas, el telón caía por primera vez sobre esta ópera de Manuel García, que fue recibida entre aplausos y con la sensación de haber presenciado un hecho histórico. esulta verdaderamente curioso y sorprendente, teniendo en cuenta el erial que suele ser la cartelera madrileña en lo tocante a danza clásica, que coincidan el mismo día, y a pocas calles de distancia, dos de los bailarines españoles más destacados: Tamara Rojo, primera bailarina del Royal Ballet de Londres, y Ángel Corella, primer bailarín del American Ballet Theatre. Corella dejó Madrid hace diez años; había ganado el Concurso de París y se encontraba asfixiado dentro de la compañía de Víctor Ullate. Llamó a las puertas del American Ballet Theatre y su director, Kevin McKenzie, se las abrió de par en par. En su primera temporada se convirtió en la sensación de la compañía, con el mérito añadido de que en ella estaban varios de los más importantes bailarines del mundo. Hoy es una estrella en Nueva York, pero en España hemos tenido que ver su arte con cuentagotas. Su última actuación en Madrid fue hace seis años, con el mismo conjunto, Stars of American Ballet, con el que ha vuelto ahora. Corella es un bailarín luminoso, radiante. Posee un salto prodigioso y sus giros parecen inalcanzables para el resto de los mortales. Sobre estas cualidades, fundamentalmente, ha basado su éxito, y son los pilares que sostuvieron su actuación en la Zarzuela. Asombró en Caught una impactante coreografía de David Parsons donde las luces estreboscópicas- -no demasiado bien usadas- -juegan un papel fundamental, y maravilló en su Don Quijote juvenil y brioso. Da la sensación, sin embargo, que está ansioso por gustar y eso le confiere a su baile un punto de aceleración que no siempre le beneficia. Junto a él, actúa un más que notable conjunto de bailarines, donde destacan María Riccetto y Herman Cornejo, especialmente en esa joya de Balanchine que es Who cares? Lo que no merecen ni Corella ni sus compañeros es una puesta en escena tan pobre como la vista en la Zarzuela, con un telón de fondo absolutamente impresentable (tenía más arrugas que un anciano centenario) y unas luces que nunca estuvieron a la altura.