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ABC DOMINGO 13 11 2005 71 Cultura y espectáculos En 1975, Bruce publicó Born to run uno de los discos más importantes de la historia del rock and roll por devolverle la fe, la rabia, la rebeldía y la poesía de lo cotidiano. Una edición excepcional nos lo devuelve en toda su intensidad, emoción y pasión Springsteen y la partida de su vida TEXTO: MANUEL DE LA FUENTE MADRID. De golpe, se cierra la puerta del jardín, la brisa acaricia el vestido de Mary, como una princesa de ensueño ella baila en el porche, mientras en la radio Roy Orbison canta para los solitarios Con estos románticos versos empieza Thunder road, la extraordinaria canción que abre Born to run, uno de los discos más importantes de la historia del rock and roll, el disco con el que Bruce Springsteen se la jugó (a la tercera fue la vencida) y, hace ahora treinta años, puso sobre el tapete de la música popular su baraja repleta de ases. Con tal motivo se lanza (a la venta desde el martes 15) una edición de lujo de ese título legendario que incluye el propio álbum remasterizado, un DVD con el impresionante concierto que ofreció en el Hammersmit Odeon londinense, un cuadernillo con fotografías desconocidas, prologado por el propio Bruce, y un DVD de gran calidad sobre la grabación (tormentosa e intensísima) de aquel disco. Invierno del 75. Habían pasado ya varios meses desde que el entonces crítico musical Jon Landau (manager y mano derecha del Boss desde entonces) pronunciara aquella frase tras una actuación del killer de Nueva Jersey: Esta noche he visto al futuro del rock and roll y su nombre es Bruce Springsteen Habían pasado seis meses desde que Bruce y los chicos de la E. Street Band se pusieran manos a la obra la Obra para Bruce) y tan sólo habían conseguido terminar una canción, la propia Born to run. No era poco si se tenía en cuenta lo que el Jefe esperaba del disco: meter en el mismo vinilo a Dylan y a las Ronettes, a Woody Guthrie y a Phil Spector, a Elvis y a los Beach Boys, a Roy Orbison y a Buddy Holly, juntos y todo lo revueltos que fuera posible. Bruce fotografiado por Mary Alfieri. Era en un momento crucial de su carrera y su vida. Hizo tilt varias veces y al final, partida Tirar el disco a la basura Un disco que según su autor debería explotar en los hogares y las mentalidades de la gente y cambiaría la vida de las personas Tela. Tanta, que el propio artista comentaría: El álbum se convirtió en un monstruo. Era insaciable. Acabó por comerse la vida de todos Incluso, cuando ya se acercaba el ultimátum de la compañía (Columbia) Bruce Springsteen decidió que estaba hasta ahí mismo: Era la porquería más grande que había oído jamás. Nos fuimos de aquel estudio, y yo tenía ganas de matar a alguien La cosa iba a mayores. Bruce quería tirar el disco a la basura, directamente. De nuevo Landau se cruzó en su camino con otra frase antológica que recuerda Eric Alterman en su magnífica biografía (Bru- El Jefe apostó muy fuerte entonces, un órdago a la grande. Pero ganó. Llevaba los ases del rock bajo la manga ce Springsteen. Nacido para el rock, Ed. Robinbook) del rocker: Bruce, de verdad tú crees que Chuck Berry se sienta a escuchar Maybellene. Mira no se supone que te tiene que gustar Finalmente, el 20 de julio de 1975 Springsteen se rindió y entregó los acetatos. El 15 de agosto las primeras ciento setenta y cinco mil copias estaban en la calle. En dos meses ya se habían vendido setecientas cincuenta mil. Time y Newsweek le dedicaron portadas. De día, las pasamos putas por las calles de un sueño americano que se fue... Las chicas se peinan en los espejos retrovisores y los chicos intentan hacerse los duros... las autopistas están atascadas de héroes destrozados, todo el mundo ha huido esta noche, pero no hay sitio donde esconderse. Juntos, Wendy, podremos aguantar tanta tristeza, yo te amaré con toda la locura demi alma y algún día, nena, no sé cuándo, pero sé que llegaremos a ese lugar y pasearemos bajo el sol, pero hasta entonces, vagabundos como nosotros, nena, nacimos para correr Y es que sin un solo gramo de política, el Born cayó como un molotov rockero en medio de los cristales de una América hecha añicos, recién pasado el Watergate, recién acabado el apocalypse de Vietnam, con la inflación disparada, con el Dow Jones por los suelos, y con un paro que alcanzaba a mediados de ése 1975 su nivel más alto desde la Depresión. En ese estado de cosas, fue ún album repleto de himnos dedicados a la defensa de los propios sueños, al heroísmo de la vida cotidiana, la lealtad a uno mismo y a sus utopías. Quedaba sólo coger carretera y manta (aunque fuera metafóricamente) y salir por piernas, o por ruedas. La unica redención que puedo ofrecerte, chica, está debajo de este sucio capó. Tengo una guitarra y sé cómo hacerla hablar. Así pues, sube Mary. Esta es una ciudad llena de perdedores y yo me voy de aquí para vencer Dicho y hecho.