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62 Los domingos DOMINGO 13 11 2005 ABC ADIÓS A MEDIO SIGLO DE TRADICIÓN Durante medio siglo ha sido uno de los máximos símbolos de Londres, pero el Routemaster el autobús de dos pisos con plataforma trasera abierta y media cabina delantera, tiene los días contados Un diseño innovador Los prototipos Routemaster se crearon en 1954 y en 1956 entraron en servicio regular las primeras unidades. Su diseño, totalmente británico, supuso una gran innovación. Debido a un peso menor que el de autobuses precedentes, fue posible acomodar 64 asientos para pasajeros (28 en la parte inferior, 36 en el piso superior) una capacidad que aumentaría a lo largo de las siete principales variantes que el modelo ha tenido con el tiempo. Se ideó con un reforzado cuerpo que no necesitaba de un chasis para repartir la tensión, y otras novedades introducidas fueron una suspensión delantera independiente, una caja de cambios totalmente automática y frenos hidráulicos, como detallan los folletos distribuidos por la Asociación Routemaster, entidad constituida para cultivar la memoria del clásico autobús. Construcción y diseño británico. El diseño es soberbio, mire el tiempo que ha perdurado señala el presidente de esa asociación, Andrew Morgan. El aspecto más triste- -añade- -es que las lecciones aprendidas en los cincuenta años de desarrollo del Routemaster van a perderse. Deberían conservarse sus elementos de mejor accesibilidad, suelos planos, fácil mantenimiento y cuerpo ligero pero fuerte, e introducir las mejoras que requieren los nuevos tiempos, pero el desarrollo necesario para nuevos modelos requiere una inversión que Transporte de Londres ya no está dispuesto a hacer Línea 159, el último Routemaster TEXTO: EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL EN LONDRES ás gente de la habitual espera el autobús número 159 en el comienzo de su trayecto, en Marble Arch. En esta parada situada en la esquina nororiental de Hyde Park, donde arranca Oxford Street, varios de los congregados se acaban de cerciorar de que la 159 es la última línea regular que están cubriendo los míticos Routemaster Desde hace un año, el Ayuntamiento de Londres ha ido sustituyendo escalonadamente los trescientos viejos autobuses que aún estaban en servicio por otros nuevos, igualmente rojos y de dos pisos, pero sin el encanto del modelo de los años cincuenta. Finalmente sólo queda la ruta que va de Marble Arch hasta Streatham, al sur de la ciudad, por la que los Routemaster dejarán de circular el 9 de diciembre. Quienes visiten Londres seguirán teniendo la oportunidad de subirse a uno de esos ejemplares, pues este mes de noviembre se han puesto en marcha dos itinerarios turísticos cubiertos por el viejo autobús, que siguen parcialmente los recorridos de las líneas 9 (Royal Albert Hall- Aldwych) y 15 (Trafalgar Square- Tower Hill) Pero pasan sólo cada quince minutos y a las 6.30 de la tarde terminan su servicio. M Décadas de eficaces remiendos Para los londinenses, el 159 es el verdadero último Routemaster y con él termina toda una leyenda. Entre 1954 y 1968 se construyeron un total de 2.876 unidades, cuyo destino fue principalmente Londres, donde sustituían a la flota de trolebuses. Fue diseñado para una vida de diecisiete años, pero mediante reparaciones y renovación de los tapizados ha permanecido durante medio siglo en las calles de la capital británica, de manera que se había convertido en uno de los símbolos de Londres, tanto como las rojas cabinas telefónicas o los gorros de la guardia de Buckingham Palace. Mire las guías de Londres; muchas de ellas tienen un Routemaster en su portada. Mire todas las postales que se venden a los turistas y verá en cuántas aparece invita Ben Brook, responsable de una de las campañas organizadas para pedir al al- Los viejos modelos se cotizan ahora para usos bien distintos: fiestas, viajes pintorescos, y hasta como vivienda AP calde de la capital, Ken Livingstone, la permanencia del viejo autobús, introduciendo en él las modificaciones necesarias. Pero la municipalidad ha estimado demasiado costosa la operación y se ampara en el hecho de que en los viejos modelos no tienen espacio para carritos de coche ni para minusválidos con sillas de ruedas. El 159 llega puntual al comienzo de la línea en Marble Arch. En poco tiempo se demuestra la utilidad de su plataforma posterior abierta, pues aprovechando las detenciones del autobús debidas al tráfico o a la señal de los semáforos hay personas que suben o bajan sin necesidad de esperar a la siguiente parada. ¿Lo ve? Esto es lo mejor del Routemaster comenta un joven que nada más subirse al autobús en marcha se ha puesto a criticar la decisión del Ayuntamiento. Supongo que el alcalde tiene buenas intenciones, pero el dinero para comprar nuevos autobuses debería emplearse en modernizar estos viejos le comenta a la revisora. Sandra, una mujer de color de mediana edad, expresa su acuerdo, pero se encoge de hombros. ¿Qué le vamos a hacer? Echaré de menos este trabajo. Me gusta estar aquí de pie en la plataforma y pasar de vez en cuando entre los viajeros para cobrar o comprobar que tienen el billete afirma. Supongo que al final- -añade- -es una cuestión de dinero, pues los nuevos autobuses ahorran un sueldo, porque hay un solo empleado: el conductor conduce y cobra comenta. De todas formas, todavía le queda vida al viejo bus. Qué mejor que un Routemaster debidamente acondicionado, para echarse a la carretera en unas vacaciones. O para tener una fiesta de cumpleaños. O para hacer publicidad de alguna marca por el centro de una ciudad. Desde que Londres anunció la renovación total de su flota de autobuses, se han disparado las ventas del viejo modelo. Su precio en el mercado de segunda mano oscila entre los 9.000 y los 14.000 euros, dependiendo de su antigüedad, estado y kilometraje. Y es que los habitantes de Londres guardan con el Routemaster una particular historia de amor. Así lo capta perfectamente el título de uno de los libros que acaban de ser publicados con motivo de la desaparición del emblemático vehículo: El bus que amamos. El affaire de Londres con el RM