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ABC DOMINGO 13 11 2005 Los domingos 55 PERSPECTIVAS LABORALES Una empresa de Estados Unidos aspira a reconvertir un gran crucero turístico en una especie de factoría flotante para albergar a cientos de programadores informáticos indios- -más baratos- -frente a las costas de California Informáticos al abordaje TEXTO: PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL EN WASHINGTON re los montajes empresariales facilitados por la globalización- -donde subcontratar trabajo y deslocalizar empresas se encuentra a la orden del día- -el proyecto planteado por dos espabilados empresarios de Estados Unidos no ha dejado de llamar la atención, aunque su puesta en marcha no vaya a tener lugar hasta el año que viene. A David Cook y Roger Green se les ha ocurrido plantear una intrigante alternativa dentro de las extensas prácticas de outsourcing que en materia de programación informática dependen sobre todo de la excelente y barata ayuda de técnicos con base en la India: ¿Por qué no organizar una especie de factoría flotante frente a las costas de California y traer a esos técnicos justo hasta las aguas territoriales del gigante americano? El proyecto de Cook y Green, para el que ya han formado la compañía SeaCode con base en San Diego, incluye la adquisición de un usado barco de cruceros turísticos y transformarlo en una especie de taller informático a destajo, operando dentro de una especie de favorable limbo legal en términos de competitividad. Su plan pasa por el anclaje de la embarcación justo unos metros más allá del límite jurisdiccional marítimo de las tres millas de Estados Unidos, a cinco kilómetros de las playas de El Segundo en las cercanías de Los Ángeles. Ent Las aguas de San Diego- -donde hay una importante base militar- -acogerán a los informáticos flotantes y sus turnos continuosREUTERS La oficina de San Diego SAN DIEGO La marina te llama Para que su idea flote, SeaCode aspira a clasificar a sus empleados como personal de marinería lo cual implica que estarán amparados por la legislación internacional pero no sujetos a las laberínticas y ralentizadas regulaciones sobre inmigración de Estados Unidos. Documentados como marineros en Bahamas, donde el barco será probablemente registrado, los técnicos de la India volarán al aeropuerto internacional de Los Ángeles para acceder a su puesto de trabajo flotante. Trasiego que también permite evadir pagos a las arcas de la Seguridad Social estadounidense y demás inconveniencias regulatorias. David Cook, ex capitán de superpetroleros, tiene previsto atracar una vez al mes en Long Beach para cargar suministros y retirar basura. A tenor de su experiencia marinera, Cook quisiera ofrecer a cada técnico informático- -con- Lugar donde se situará el barco de los informáticos Los técnicos trabajarán a tres millas, en turnos de 24 horas toda la semana, muy cerca de la costa de Estados Unidos, pero fuera de su jurisdicción Océano Pacífico NEVADA vo informático, no tiene reparos en comparar su aventura con la estación espacial internacional Algunos especialistas en derecho marítimo han reconocido que el plan podría ser legalmente viable, empezando porque un marinero se puede definir ampliamente como cualquier persona que trabaja en un barco, y no precisamente fregando la cubierta. Idea llamativa MÉXICO Infografía ABC Los Ángeles San Diego tratado en lugares como la India, Rusia o Israel- -su propio camarote y organizar turnos de trabajo de hasta doce horas, tanto de noche como de día. Con comida, distracciones, asistencia médica y lavandería, el plan contempla cuatro meses de faena y dos de vacaciones. Más billetes de avión y un sueldo mensual de 1.800 dólares (500 puede ganar un experimentado ingeniero en la India) Ante las recriminaciones de que este oceánico atajo de la globalización pueda degenerar en un abuso laboral sin fronteras, Cook insiste en que su proyecto no es montar un barco de esclavos Y su socio Roger Green, ex ejecuti- Como ventajas comparativas en el outsourcing de la industria informática que cada año mueve miles de millones de dólares, SeaCode se compromete a ofrecer los mismos precios de la India pero liberando a sus clientes de la penosa obligación de enviar supervisores a lugares remotos. SeaCode insiste en un mayor nivel de seguridad, el amparo de las leyes de protección de propiedad intelectual de Estados Unidos y un ritmo de producción acelerado con turnos de 24 horas y 7 días a la semana. En estos momentos, aprovechando toda la curiosidad internacional generada por su propuesta, Cook y Green se dedican a reunir el dinero necesario para comprar un barco de entre diez y treinta millones de dólares. Una de las op- ciones que barajan incluye presentar una oferta por un buque turístico de 34 años, llamado irónicamente el Carrusel que en estos momentos estaría dando vueltas por las islas Canarias. Pero su gran amenaza es que el Congreso de Estados Unidos, que en el pasado por motivos menores ha adoptado medidas proteccionistas, se decida en algún momento a cerrar los agujeros legales que harían posible este proyecto. Con todo, esta singladura no va precisamente contra corriente. Estimaciones de la propia Asociación Americana de Tecnología de la Información apuntan a que estos casi inevitables trasiegos de trabajo pueden suponer a las empresas de Estados Unidos ahorros o beneficios de más de 20.000 millones de dólares durante los próximos tres años. Y de hecho, el gobierno federal agotó en un solo día la cuota del 2005 de visados H- 1 B para importar talento técnico del extranjero. Animados por todas estas cifras, e inmunes a las críticas sobre la exportación de buenos puestos de trabajo al Tercer Mundo, David Cook y Roger Green sueñan con tener algún día toda una flota de estos barcos y llegar hasta Europa. CA LIF OR A NI