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54 Los domingos DOMINGO 13 11 2005 ABC UNA CRISIS DE AMPLIO ALCANCE sin que, en contrapartida, desaparezcan los subsidios de paro y las subvenciones de inserción laboral que no estimulan precisamente a salir del paro a los jóvenes. Además, ¿cómo reducir las cargas sociales sobre los jóvenes y mantener la protección social obligatoria sin quebrar la caja de la Seguridad Social? La mayor parte de las empresas, generalmente pequeñas, que estarían dispuestas a reclutar trabajadores jóvenes poco cualificados afirman que no pueden pagar el SMIC. Éste es un mísero jornal para quien lo recibe, pero al empresario le cuesta, junto con las cargas sociales, una fortuna imposible de asumir muy a menudo. Y no se crea empleo. Un estudio de la Sofres de hace diez años revelaba que la mayor parte de las empresas reclutarían inmediatamente quinientos mil jóvenes menores de 25 años si se redujesen a la mitad las cargas sociales. La economía actual, si rechaza de plano a los obreros no cualificados que cuestan más que su rendimiento, no lo hace por su rendimiento escaso sino por la codicia estatal, por los costes de trabajo. Pero el Estado de socialización de la economía, empezando por la burocracia sindical, necesita mucho dinero y quien primero lo sufre es el trabajador más débil. Por tanto, es una exigencia la liberalización audaz del mercado de trabajo que dé trabajo a los beurs ahora mismo, bien mediante la supresión del SMIC, bien mediante la reducción de las cargas sociales, o con ambas. Sin trabajo no se les va a integrar socialmente. Es asimismo una exigencia paralela liberalizar el concepto de enseñanza obligatoria con diploma, abriendo rutas nuevas para los jóvenes menores que quieran trabajar. En una palabra, paliar su fracaso escolar con un éxito económico dentro de una nueva formación humana y cívica. Todo esto vale para nosotros. Si no, al tiempo. Y hasta puede que ésta sea la única manera de regular los flujos de la inmigración. No estamos preparados El Gobierno debería reorientar su política migratoria hacia países cuyas comuR. Gavilán nidades no se distancien demasiado de nuestra órbita cultural, teniendo presente que si se producen los mismos hechos que en Francia las fuerzas de seguridad se encuentran en absoluto estado de depresión por las continuas congelaciones salariales, regímenes disciplinarios desproporcionados y juzgados que primero imputan al policía y luego al detenido. El desorden migratorio español ha originado que en la ciudadanía se haya institucionalizado el binomio inmigración- delincuencia. Aclaro que los hispanoamericanos dan tasas de delincuencia inferiores a la de los españoles, y que los extranjeros no delinquen por falta de papeles. El 40 por ciento de los reclusos tenían permiso de residencia y trabajo. Portavoz de Inmigración de la Confederación Española de Policía (CEP) Un grupo de subsaharianos, esta semana, en Almería (Viene de la página anterior) REUTERS do prioridad a restituir el orden, va a promover tres tipos de medidas: 1) Reactivar proyectos de restauración urbana. 2) Incrementar las ayudas a la educación en barrios y suburbios difíciles. 3) Favorecer el aprendizaje profesional. Todo quedó dicho de manera muy general, y es de temer que comporten el mero bombeo de más dinero a ese primer epígrafe al que el Estado ya consagra anualmente 7.190 millones de euros sin que se afronte el cambio pendiente en la estructura económica y en la escolar. Fue una tradición francesa hasta los 60 el aprendizaje laboral en las fábricas pero entre los sindicatos obreros, que querían dominar en exclusiva el acceso al empleo y aumentar los salarios, y los sindicatos de enseñantes, que querían privar a los explotadores capitalistas de su influencia en el aprendizaje laboral y monopolizar la formación de la juventud, llegaron a un acuerdo para su supresión casi completa. Y se alargó la enseñanza obligatoria y las escuelas llegaron a ser campos de concentración para jóvenes que no quieren perder el tiempo en esas aulas, sino pasar a ganar dinero trabajando. Y de manera particular los hijos de los inmigrantes magrebíes, que se consideran a sí mismos adultos a partir de los 14. El Estado social comienza así vulnerando deseos e intereses de esos jóvenes y aparcándolos en el fracaso escolar más estrepitoso. En sus casas tampoco hay tradición escolar ni de lectura, y no pueden sino consentir con esos años de vagancia de sus hijos. Sus casas, he dicho en metonimia de sus progenitores, pero referiré que la casa de esos inmigrantes es generalmente el gran HLM o colmena estatal de renta limitada en barriadas suburbanas que los sindicatos lograron para la clase obrera en esos años 60, y que, a medida que ha ido progresando económicamente, ha desertado de esa solución paternalista abando- Inmigrantes recibidos en la Generalitat de Cataluña ABC Hay que abrir nuevas rutas para los menores que quieran trabajar; paliar su fracaso escolar nándosela a los últimos del rango obrero, los inmigrantes magrebíes. Son recintos cuartelarios a modo de paquebotes abandonados, con ascensores que no funcionan o paredes semiagrietadas, donde pandillean los que se han apuntado al fracaso escolar y pueblan las comisarías. Villepin ha mentado de corrido que favorecerá a las empresas que acojan a jóvenes beurs en paro, pero ya en los años 80 se hicieron algunos escarceos sin lograr nada positivo. Por la sencilla razón de que no lo conseguirán Repetimos errores No ha sido una sorpresa, y los franceses han intentado solucionar cosas García desde hace Garrido unos años. Me refiero sobre todo a la educación, clave en esta historia. Ellos no han llegado a tiempo y nosotros nos estamos empeñando en seguir su camino, con leyes que han mostrado su fracaso repetidamente. ¿Recetas? 1) Pensar en el medio y largo plazo. 2) No es un problema sólo de escuela. Influye la familia, a la que ahora se acosa desde muchos frentes. 3) Dejemos de legislar con criterios del pasado. Ser progresista no es insistir en igualitarismos absurdos. sino buscar planteamientos abiertos, participativos, exigentes, que impliquen al alumno, que le pongan frente a la ineludible obligación del esfuerzo. Catedrático de Educación Comparadade la UNED. Academia Europea de Ciencias y Artes. Cuidado con el trabajo precario Antonio Izquierdo Ha vivido estos días los incidentes de Francia porque estaba dando unas conferencias en París No me sorprendieron los hechos porque se habían producido varios avisos previos. No permitamos que el ruido de los aspectos culturales nos distraiga del fondo verdadero de la cuestión. Este no es un problema de inmigrantes musulmanes, sino de franceses, y no todos pobres y excluidos... Tampoco estamos ante una revuelta de corte transformador ni revolucionario. Algunos han pescado en río revuelto, pero no ha habido organización. La proximidad de un momento electoral tampoco ha favorecido el análisis ni las reacciones. Lo importante es aprender de lo que significa la pérdida de vínculos sociales, de valores- -en parte por degradación de la familia- a los que se ha sumado, en muchos casos, la discriminación objetiva en el empleo, una política social en retirada o mal gestionada... Nosotros tenemos ya algunas cosas sobre la mesa: que el ruido cultural no nos confunda. Si mañana hay conflictos no será por las bandas latinas, sino por un problema muy serio con el empleo de los más jóvenes, porque no se crea suficiente y el que hay es precario y malo. Hay que intensificar las políticas de cohesión social, y eso es cuestión de presupuesto y del Estado porque unas Comunidades hacen más que otras. Catedrático de Sociología. Experto de la OCDE en Sistemas de Observación Permanente de Migraciones.