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ABC DOMINGO 13 11 2005 Internacional 39 Gran hermano en la casa política de Israel Los dos grandes partidos hebreos, el Laborista y el Likud, al borde de la división interna b Sharón podría crear un nuevo partido de centro para enfrentarse, con o sin Simón Peres, al sindicalista Amir Peretz y al oportunista Benjamín Netanyahu. O no JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. La casa está patas arriba. Con tanto lío y contradicciones históricas; huidas y espantadas por la puerta de atrás; traiciones y puñaladas por la espalda; asonadas y guerrillas internas ante las cámaras de todo el país, el mapa político de Israel no lo reconocería siquiera David Ben Gurión, el padre de la patria, de vuelta por Navidad. Las elecciones primarias de esta semana en el Partido Laborista han añadido esa última gota de agua revuelta que ha desbordado no sólo el vaso creado por los fundadores del Estado sino, por efecto dominó, el de la escena política. La enésima derrota del eterno perdedor, Simón Peres, frente al sindicalista Amir Peretz ha dejado desnuda en pleno otoño a la coalición de Gobierno. Las elecciones anticipadas son inevitables. Se celebrarán entre febrero y abril, a más tardar, y todavía se desconoce qué partidos y qué líderes se arrodillarán a la espera del pistoletazo de salida. Una a una, estas son las perspectivas más probables en este particular Gran hermano político. O no. AP Bill Clinton, en el acto que se celebró ayer en la plaza Isaac Rabin de Tel Aviv en memoria de quien fue primer ministro israelí, asesinado en 1995. En la imagen aparece junto a su esposa, Hillary, su hija Chelsea, Simón Peres y los hijos de Rabin, Yuval y Dalia hay que fiarse. La llegada de Amram Mitzna tuvo un efecto parecido y luego fue barrido por Sharón en las urnas. En el Likud, por su parte, la guerra de guerrillas viene de tan atrás que ya nadie recuerda cuándo se declaró. La evacuación unilateral de Gaza ha provocado una división de tal índole en el partido y lo ha radicalizado tanto que hasta Sharón, con su currículum a cuestas que nunca puede ni debe ser obviado, aparece como un político moderado. El líder del Likud y primer ministro se ha quedado muy solo. El cada día más extremista y siempre tan oportunista, Benjamín Netanyahu, asoma en la distancia corta como próximo líder, siempre y cuando el más extremista y oportunista todavía, Uzi Landau, no dé una sorpresa al estilo Peretz. Las próximas semanas, decisivas. israelí que ordenó la retirada de territorios palestinos ocupados (la Franja mediterránea) en fin, Arik Sharón, decida si abre la puerta trasera del Likud, abandona la nave, se sitúa en el centro del panorama político nacional y crea un nuevo partido que acabe con la preferencia histórica de los dos grandes bloques tradicionales. Muchos observadores apuntan la posibilidad de que Peres se suba al barco de Sharón. Amir Peretz lo niega y asegura que el veterano político laborista se quedará en casa. Algo que, en principio, no le desagradaría nada a Arik que contaría ya con apoyos suficientes para lanzar tan arriesgado órdago. Y es que en el entorno de Ariel Sharón se cree que es mejor que Peres, con ese gafe que todo lo pierde, se quede en el banquillo de los suplentes y no salte al campo. Más que nada para evitar que se meta un gol en propia puerta. Terremoto laborista El terremoto sorprendió incluso a los más expertos sismógrafos. Simón Peres, a sus 82 años, ha establecido una plusmarca inalcanzable para todos sus rivales o compañeros de filas: perder sus séptimos comicios seguidos (después de cinco candidaturas a primer ministro y de una a la Presidencia del Estado) En éstos se le daba ganador por goleada. Fue que no. Para los generales no es un buen soldado; para la derecha no es suficientemente nacionalista; para la izquierda no es valiente; para los sefardíes es demasiado polaco y para casi todos, después de 65 años en este mundo de la política, ha llegado su hora explicó Nahum Barnea en las páginas del Yedioth Ajronoth 24 horas después de conocerse la victoria de Amir Peretz. La tarea de este marroquí, de 53 años de edad, es ardua. Rompe moldes en el laborismo tradicional. No es militar, ni ashkenazí, ni intelectual. Es hijo del pueblo más llano, sefardí, pacifista, líder del sindicato Histadrut y de Una Nación. Peretz apuesta por abortar la coalición de gobierno con Sharón, por elecciones anticipadas, por una revolución social, por una negociación a tumba abierta con Mahmud Abbas pero también con Hamás si reconociera el derecho a existir de Israel. Las esperanzas son muchas. Los primeros sondeos hablan de una crecida importante de su río electoral. Pero no Peretz, el vencedor del laborismo, aboga por romper la coalición de gobierno y lanzarse a negociar con Abbas El extremista Benjamín Netanyahu amenaza con derrocar al blando Sharón de la cúpula del Likud Arik al centro Será entonces cuando el arquitecto de la colonización de Gaza y Cisjordania; el instigador de la guerra del Líbano; el responsable de la matanza de Sabra y Shatila; el hombre que nunca quiso estrechar la mano de Yaser Arafat, pero también el único jefe de Gobierno Cien mil personas recuerdan a Rabin en la plaza en que cayó J. CIERCO JERUSALÉN. Más de cien mil personas viajaron anoche por el túnel del tiempo al pasado. Muchas cosas, casi todas iguales. Algunas innovaciones, como la presencia de Bill Clinton; como el debut del nuevo líder laborista, Amir Peretz, a instancias de Dalia, la hija de Isaac Rabin. Y el mismo escenario, reconstruido diez años después- -según el calendario hebreo- -para la ocasión. Y la misma noche de sábado. Y la misma hora de comienzo, las ocho y media. Y las palabras del siempre derrotado Simón Peres. Y la Canción de la paz de Miri Aloni, esta vez cantada a solas, suena triste, desamparada, con un micrófono sin dueño junto a ella... y a Miri se le encoje la garganta. Y los minutos que avanzan. Y muchos de los presentes que se contagian del pasado y creen ver, sobre el escenario levantado en la plaza que entonces era de los Reyes y hoy lleva su nombre, a Isaac Rabin. Le quisieran advertir del peligro inminente. Que no baje por esas esca- leras. Que no llegue a esa esquina maldita. Que esquive esa bala disparada por el extremista judío Yigal Amir... Pero no pueden ir tan lejos. A las 21 horas y 42 minutos, una sirena suena alto, fuerte, terca. Es el sonido de una muerte. La de Isaac Rabin hace diez años. Más de cien mil personas le homenajearon ayer.