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ABC DOMINGO 13 11 2005 33 Angela Merkel admite que los Presupuestos Generales de Alemania para 2006 serán inconstitucionales Kofi Annan visita Bagdad por sorpresa, por primera vez desde la caída de Sadam en abril de 2003 Los Pérez, Martínez o Latorre que viven en las barriadas fueron también emigrantes un día, y ya se han fundido en la sociedad francesa. Algunos habitan en esas conflictivas cités y casi todos están del lado de los franceses de origen Españoles disueltos en los suburbios ENRIQUE SERBETO. ENVIADO ESPECIAL LYON. Los emigrantes españoles en Francia fueron en un tiempo los sin papeles, luego perseguidos políticos y ahora se han fundido prácticamente en la sociedad. Se les cita como ejemplo de integración en estos momentos de turbulencias, porque en su mayoría se han disuelto en el entorno. Algunos incluso de una forma inesperada. En la calle de los Mártires de la Resistencia, de la barriada lionesa de Venissieux, vale la pena el ejercicio de leer los nombres de las familias expuestos en cada portal. Aún se ven algunos Hernández, Carillo (a veces la ortografía del registro civil francés no ha sido muy respetuosa) Fernández, Latorre... salpicando una muchedumbre de Zougar, Laieb, Attar, Zair, Ben Mussa, Moueddin, u Ocak, que figuran masivamente en los paneles de los porteros automáticos. Los españoles son una minoría vagamente conocida porque la idea de España ha cambiado entre los franceses, pero no son ignorados. No es para menos. Jaime, el abuelo de Yanik, es un pastor protestante que tuvo que salir de España al final de la Guerra Civil y que se instaló en Francia para huir de las persecuciones. Que su nieto se haya hecho musulmán, vista con chilaba y luzca una espléndida barba le debe parecer algo insoportable. Aquí da igual que yo diga que soy español. En mi caso nací en Francia, pero ahora soy doblemente rechazado, por ser musulmán y porque a sus ojos soy un traidor Hartazgo por el racismo Yanik pasó una larga temporada en Marruecos aprendiendo árabe y ahora no habla ni una palabra de español, ni siquiera con su padre, que llegó a Francia con 14 años y se ha quedado a disfrutar de la pensión en la Costa Azul. Para Yanik, lo que pasa ahora en las barriadas es que los jóvenes se han vuelto locos. Hay causas para esta explosión, no sirven para explicar lo que hacen, pero desde luego hay causas y la primera el racismo, en esto hay un hartazgo que yo mismo siento Y si le preguntan qué haría si estuviese en el Gobierno no vacila ni un segundo: Si yo estuviera al frente, no te quepa duda de que los encerraría sin piedad. El problema es que las leyes son demasiado blandas y si saben que por quemar un coche los tienen un mes como mucho encerrados, eso no les da ningún miedo Según las tesis de Yanik, los revoltosos sí son musulmanes, pero desde luego están tan lejos de las mezquitas como de las iglesias cristianas, porque si fuera por él y su correligionario senegalés, con el que acaba de hacer sus oraciones, habría que meterlos a todos en cintura ¿Como dice Nicolás Sarkozy? ¡No! Sarkozy no tiene derecho a decir lo que dice ofendiendo a los jóvenes diciendo que va a limpiar los barrios. Así no los calmará No significarse Antonio Hernández, que debe estar muy cerca de la jubilación si no la ha alcanzado ya, saca a pasear a su perro labrador y habla con sus vecinos como cualquier otro. Pero a la hora de explicar su historia se siente cohibido, tal vez porque en estas circunstancias no está seguro de si le conviene hacerse señalar aún más: Mejor lo dejamos para otro día ¿sabes? Yo ya llevo muchos años aquí en Lyon... dice con un acento que suena a asturiano. Madame Latorre, sin embargo, se sorprende cuando le preguntan por el origen de su marido: Sí, claro, es de origen español, pero su familia vino de Argelia, adonde habían llegado desde el protectorado español de Marruecos. Él ni siquiera habla español En las zonas céntricas el rastro de los emigrantes es más difuso. Bares con nombres típicamente españoles Un joven observa los restos de una furgoneta de Correos destrozada en París son ahora de especialidades africanas porque seguramente aquellos españoles son ahora simplemente franceses y hasta puede que compartan su irritación por los disturbios en las barriadas. Los españoles que quedan en las cités desde luego, da la impresión de que se han fundido con la sociedad de su entorno, decantados claramente del lado de los pocos franceses de origen que quedan en estas ciudades- dormitorio. ¿Todos? A la salida de un chamizo que los musulmanes utilizan como oratorio apa- AFP rece Yanik Sánchez Peñas, protagonista de una historia personal sorprendente. Hace más de diez años que no he vuelto a ver a mi familia de Lorca, la última vez las cosas no fueron muy bien cuenta a modo de presentación. Primero fueron sin papeles luego perseguidos políticos y ahora se han fundido con la sociedad francesa