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32 DOMINGO 13 11 2005 ABC Internacional El ministro del Interior, Nicolás Sarkozy, inspeccionó anoche en los Campos Elíseos el dispositivo de seguridad antidisturbios para proteger París AP Los franceses creen, en detrimento de Chirac, que Sarkozy es el hombre duro idóneo para manejar la crisis Las sanciones a policías provocan malestar entre los agentes de la ley b Las asociaciones de vecinos y agrupaciones ciudadanas comienzan a salir a las calles en manifestaciones pacíficas contra la violencia y la destrucción en el país JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Con París en pie de guerra, los incendios y la violencia creciendo ligeramente en provincias y la Policía inquieta por los castigos desproporcionados a los que se ha condenado a varios compañeros por excederse en su trabajo, Nicolás Sarkozy, ministro del Interior, es en quien confían los franceses para poner fin a la crisis y sólo una minoría cree en Jacques Chirac, presidente de la República. Según un sondeo de Le Journal du Dimanche, el 53 por ciento de los franceses estiman que Sarkozy es el político mejor preparado para poner fin a la crisis abierta por la ola sin precedentes de incendios, violencia y destrucción nocturnas. Detrás de Sarkozy, los franceses confían en el primer ministro, Dominique de Villepin (52 por ciento) en Jack tán blindadas los Campos Elíseos, donde se temían disturbios durante el fin de semana, las líneas de transportes suburbanos y las inmediaciones del Estadio de Francia en Saint- Denis, una ciudad emblemática para los violentos y para la historia francesa, ya que allí se halla una de las catedrales góticas más importantes, en la que está la cripta de los Reyes de Francia. Excepcional movilización Esa movilización excepcional de las fuerzas antidisturbios permite peinar los suburbios, pero a la vez crea delicados problemas. La detención y castigo inmediato de varios policías, que se habían excedido en sus funciones a la hora de detener a un joven agitador, han provocado gruñidos de protesta en muchas comisarías donde se critica con acritud la utilización política permanente de la crisis con bajos fines partidistas o personales. Sarkozy da la cara en muy diversos escenarios. Ayer, en los Campos Elíseos, se hizo aplaudir por varias decenas de transeúntes que le reconocieron inspeccionando el despliegue policial. Desde su despacho, el ministro reaccionaba también al ataque racista a la mezquita de Carpentras, entre los Alpes y la Costa Azul, declarando: Se trata de una agresión tan indigna como inaceptable Al mismo tiempo comienzan a ponerse en marcha tímidas manifestaciones de protesta ciudadana contra los incendios y la violencia en provincias y en la gran concentración urbana de la Isla de Francia, con una participación aún modesta de asociaciones de barrio dispuestas a defender la tranquilidad y la paz en la calle. Lang (ex ministro socialista, 42 por ciento) en Dominique Strauss- Kahn (ex ministro socialista, 33 por ciento) en François Hollande (primer secretario del PS, 31 por ciento) en François Bayrou (líder centrista, 31 por ciento) Y, en un alejado séptimo lugar, en Jacques Chirac, presidente de la República (29 por ciento) Philippe de Villiers (derecha nacionalista) y Laurent Fabius (ex ministro socialista) cuentan con un 26 por ciento de franceses que les consideran capaces de resolver la crisis. Jean- Marie Le Pen, líder de la extrema derecha, alcanza sólo el 24 por ciento. cia de la República para intentar desestabilizar al ministro del Interior, en primera línea de fuego, cuando la crisis volvió a recrudecerse, sobre todo en provincias, durante la noche del viernes al sábado, en la que se incendiaron 502 vehículos, y se produjeron 206 detenciones. Se trata de cifras similares o ligeramente superiores a los incendios y detenciones de días pasados. En París, los incendios y los arrestos han disminuido. Pero la capital está tomada por más de 3.000 agentes de las CRS (Compañías Republicanas de Seguridad) Tres zonas estratégicas es- El presidente, casi marginal Según el sondeo, Sarkozy es el político más creíble en materia de seguridad, seguido a un punto por su primer ministro, Villepin, delfín oficial del jefe del Estado, que cae a un humillante séptimo puesto en el pelotón de las personalidades casi marginales. La sólida confianza de la opinión pública en Sarkozy contrasta con las zancadillas y críticas apenas veladas que ha sufrido instigadas, a juicio de observadores calificados como el filósofo André Glucksmann, desde la Presiden- El filósofo André Glucksmann estima que la Presidencia trata de desestabilizar al ministro del Interior El Gobierno califica de indigna y racista la agresión sufrida por una mezquita en Carpentras