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ABC DOMINGO 13 11 2005 Nacional 21 ÁLVARO DELGADO- GAL LA VIDA SIN GUIÓN ún es pronto para saber qué ha ocurrido en Francia. ¿Se han estado moviendo, detrás de las bambalinas, profesionales del terrorismo? La idea no es descartable. Pero no conviene confundirla con una evidencia. De hecho, siguen estando en minoría, incluso dentro del Gobierno francés, los que creen en la existencia de un complot islámico. En esta fase, por así decirlo, propedéutica, lo mejor es registrar sensaciones, que son el equivalente a pensamientos en rama, sin pujos ni ínfulas de tesis asentadas. Les diré, en fin, qué he sentido. Y por qué este sentimiento también se refiere, de algún modo, a la España presente y sobre todo a la que se avecina. Al revés que los actores de los movimientos antisistema que recorrieron Europa después de la Segunda Guerra, los violentos de estos días pasados no han bajado a la calle equipados con una teoría. Los terroristas de la Baader- Meinhof estaban adscritos a una tradición revolucionaria clásica. Y los estudiantes del 68 también se inscribían, a despecho del carácter anarcoide de la protesta, en una tradición. Los lemas que entonces se oyeron, constituían repristinaciones transparentes de la retórica puesta en circulación por las vanguardias decimonónicas o del primer tercio del XX. Considérese la consigna famosa de Busca la playa debajo del pavés Se trataba, en el fondo, de una cita surrealista. Resulta muy fácil imaginarse a Breton proponiendo la tarea imposible. La búsqueda surrealista de lo maravilloso en lo cotidiano, encaja de perlas con la explosión de alegre irresponsabilidad que los jóvenes de aquellas latitudes elevaron a la condición de desafío revolucionario a la sociedad establecida. Revolución y diálogo son, por supuesto, inconciliables. Tanto el que nos invita a buscar la playa debajo del pavés, como el que secuestra o asesina en nombre de la causa que fuere, se han negado a dialogar. El primero, porque pide lo excusado. El segundo, porque no quiere dialogar sino vencer. No estoy sugiriendo, por tanto, que los contestatarios de los sesenta y setenta fueran asequibles en absoluto a las persuasiones de la razón. El punto es otro. El punto es que los violentos antañones, al revés que los de ahora, habían asumido un papel inteligible dentro de un drama de dimensiones históricas: el que identificamos con la modernidad. El papel podía ser peligroso, o en ocasiones, mortífero. Pero comprendemos de qué iba el que lo interpretaba, como comprendemos de qué van Arlequín o Pantalón en la Commedia dell arte O de qué va Werther. O Stavrogin en Los endemoniados de Dostoievski. No sabemos, por el contrario, de qué van los jóvenes de extracción magrebí o subsahariana que se han dedi- A El líder de CV, Sentandreu, saluda victorioso acompañado de Tomás Puchol M. PONCE El líder de CV dice que más diputados y concejales del PP y PSPV emularán a Tomás El tránsfuga advierte de que hay gente del Partido Popular que dará el salto a Coalición Valenciana b La puesta de largo del nuevo dipu- Las cuentas de Sentandreu Coalición Valenciana advierte de su segura irrupción en el mapa político valenciano y, además, lo cuantifica. Trescientos concejales, grupo propio al menos en las Diputaciones de Valencia y Castellón y pese a la muralla antidemocrática de los grupos mayoritarios el acceso a las Cortes. Incluso, Sentandreu ya establece la estrategia de pactos, y advierte que su formación será clave para evitar en la Comunidad la reedición de un tripartito a la catalana. Las aspiraciones de la formación valencianista no se quedan en el ámbito regional o local. Sentandreu sueña, así lo proclamó a su entregada aunque escasa militancia, con tener representación en el Congreso y en Bruselas sólo pueden ser políticamente aceptados o asumidos por gente del PP o personas que provengan de UV En el caso del diputado de l Alcora, Sentandreu desveló que las conversaciones entre ambos se mantenían desde hace ocho o nueve meses cuando el dirigente de CV comenzó a remitir cartas e informes para apelar a la responsabilidad de sus interlocutores, a los que transmitía que la división interna del PP y la falta de liderazgo en el partido entre otros factores, habían situado a la Valenciana como una Comunidad de segunda Ahora, cree que Tomás servirá de efecto llamada Según ha podido saber ABC de fuentes solventes, los contactos son un hecho. tado del grupo mixto en Coalición Valenciana sirvió para insistir en el mensaje de la corrupción y la falta de liderazgo en el PP A. CAPARRÓS VALENCIA. Aquí tenéis a nuestro primer diputado en las Cortes Valencianas Y allí estaba. Francisco Javier Tomás Puchol, hasta el pasado jueves diputado autonómico por las filas del PP y desde ayer número 22 del partido que preside Juan García Sentandreu, donde asumirá la responsabilidad de la Secretaría de Política Institucional. Quince meses después de su gestación, Coalición Valenciana (CV) ya cuenta con un activo por la vía del transfuguismo, pero no parece su intención que vaya a ser el último. El propio Sentandreu, ante la enfervorecida militancia que ayer casi llenaba el patio de butacas de la sala más amplia del Palacio de Congresos (700 personas) puso a Tomás como ejemplo de valentía para mucha gente El líder de la formación valencianista admitió, ante un despliegue de medios informativos que jamás hubiera imaginado, que mantiene contactos con diputados autonómicos y provinciales, alcaldes y concejales del PP y del PSPV- -Partido Socialista de Valencia- con el fin de que emulen a Tomás Puchol y se afilien a nuestro partido En todo caso, matizó que los postulados foralistas, valencianistas y tradicionales que tiene nuestra formación cado a incendiar coches y apalear pensionistas en los suburbios de París. Se manejan, claro es, hipótesis. Por ejemplo, la del paro. Ahora bien, existe una distancia abismal entre ser explicado por los expertos- -sociólogos, economistas, sicólogos- y explicarse uno mismo. El que es mero objeto de explicación, no participa, todavía, en la Commedia dell arte -insisto en el término- -en torno de la cual se organiza la vida colectiva. El que se explica a sí mismo, aunque lo haga mal, sí. Aunque no sea un interlocutor, es un partícipe. Se coloca, virtualmente, en el patio de butacas, y desde allí se contempla y evalúa, como si fuera un crítico de teatro. Los alborotadores de la semana pasada no han sido elocuentes. Sólo brutales. Ello revela una novedad, una quiebra sin precedentes del orden moral en que se ha venido moviendo Europa durante los últimos decenios. Y sugiere varias cosas. Desde luego, un fracaso del modelo inmigratorio. Desde luego, un fracaso del modelo social francés. Y a la vez, un fracaso de la cultura popular. Entiéndase: de los hábitos, de las formas de consumo, occidentales al cien por cien, y a la vez degradados, en que entretienen su tiempo los habitantes bisoños de los cinturones industriales, en Toulouse, Birmingham, Móstoles o Sabadell. El modelo inmigratorio español es, en aspectos varios, muy parecido al francés: mano de obra no especializada, vulnerable al paro y con dificultades intrínsecas para superar la brecha que separa al recién llegado del oriundo. Y la instalación cultural de España no es mejor que la francesa. Si acaso, es peor. Lo demuestran nuestros colegios y universidades. Lo demuestran nuestras instituciones. O, a otro nivel, lo demuestra el que estemos reeditando fórmulas del Antiguo Régimen, antes aún de que se haya consolidado el Estado moderno. Lo de Francia, es más que un aviso para navegantes.