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ABC DOMINGO 13 11 2005 Opinión 7 MEDITACIONES EL BUENO DE APÓSTOLOS RES años después, hay quien está descubriendo la calaña real del Apóstolos Mangouras, el capitán del Prestige y el rosario de irresponsabilidades que cometió desde que aquel golpe de mar partió en dos el petrolero. Hasta hace bien poco, para el socialismo el bueno Apóstolos era algo así como una madreteresa de los siete mares al que el Gobierno del PP había elegido como chivo expiatorio. Coincidiendo con el tercer aniversario de la catástrofe, ahora se dan cuenta de que el bueno de Apóstolos hizo la vida imposible a los servicios de salvamento y que su actuación agigantó el problema. Ahora que se acerca el juicio, y ya en el poder, la ministra de Fomento (aquella del plan Galicia de... opina que, más que el bueno de Apóstolos el tal Apóstolos era buena pieza MARCO AURELIO T LEER Y PENSAR BUCEANDO A LO SONSOLES CONVERSACIONES CON DAVID MAMET DE LESLIE KANE Alba Barcelona, 2005 320 páginas 23,50 euros Chico malo, chico bueno Este libro recoge entrevistas realizadas entre 1976 y 1998 con un David Mamet que pasa de ser una joven promesa del teatro independiente a un maduro profesional de éxito, que sigue estrenando obras, pero en medio mundo y como estrella, y que también dirige películas en Hollywood y escribe novelas y ensayos. Ideas que David Mamet ha desarrollado en otros textos se exponen simplificadas, y no resultan sorprendentes: la obra teatral se sostiene en los diálogos y en la oposición entre los personajes; las películas se construyen con imágenes; los actores no tienen que interpretar sino decir sus frases correctamente; es imposible aprender e imposible enseñar... Más interesante es el descubrimiento de partes de su biografía que David Mamet no suele airear: la separación de sus padres y el trauma que le dejó; las experiencias con sus abuelos inmigrantes polacos... Y, especialmente interesante es ver su progresiva vuelta a la fe judía, como necesidad vital, después de un largo abandono. Y las relaciones entre su fe y su ciudadanía estadounidense, que deriva en una defensa del multiculturalismo, muy poco meditada. FÉLIX ROMEO A excelentísima señora doña Sonsoles Espinosa de Rodríguez, cuya mano beso, siempre me sorprendió por su aspecto fornido, deportivo, huesudo, equis ele, doble ancho. Una señora de una vez. De una vez y otra de machacarse en el gimnasio. Y en la piscina. Muchos largos. Sobre y bajo el agua. Experta buceadora. Buceo donde encuentro la posible razón de ese aspecto recio: ¿será que con las prisas de las importantísimas tareas que le aguardan, tras el ejercicio de buceo de prima hora de cada día, cuando se viste se deja debajo de la ropa el traje de neopreno? Observen a Doña Sonsoles con todos los respetos con que ahora lo hago. Igual que su señor esposo parece que se ha dejado la percha dentro de la chaqueta, ¿no hace pensar la excelentísima que bajo la ropa lleva, a modo de lencería íntima, el traje de bucear en la piscina de la Guardia Civil? Bueno, ya no: ya no hay escándalos de veinte ANTONIO mil leguas de viaje submarino en ValBURGOS demoro, ¿sacordais? que dice Lopera el del Betis. Se ha operado el cambio climático en La Moncloa. Han climatizado la piscina presidencial, para que la señora no se nos resfríe en sus aficiones subacuáticas. Doña Sonsoles, para sus buceos, ya no tiene que ir a Valdemoro. Le hemos llevado el buceo a casa. Desconocemos, sin embargo, que el verdadero campeón de buceo es el marido de Doña Sonsoles. Ese sí que sabe bucear y aguantar, escondiendo la gaita bajo el agua: ¡abajo el periscopio! ZP nos está demostrando que aguanta bajo el agua más que un buzo de la Armada en la base de Puntales. Aguanta diluvios, cataratas, inundaciones, olas bravías. Le da igual. Cuando ve ¡que viene, que viene! la ola, el tsunami, el maremoto, aspira, llena sus pulmones, y, plaf, al fondo que se mete. Hasta que pasa esa ola grande que se llevaría a quien se pusiera delante de ella. Ayer hubo otra de estas olas que le pasan por enci- L ma al buceador ZP como si tal cosa, en su infinita capacidad de aguantar bajo el agua hasta que se retire la marea. Ayer cientos de miles de españoles (yo calculo que, como mínimo, dos veces más que votantes tiene Carod en Cataluña) formaron esta ola. Le hicieron la ola a la libertad de enseñanza y a la enseñanza en libertad y en calidad. La ola, como está mandado, salió de los pies del dios Neptuno, rey de los mares, y fue creciendo hasta el rompeolas de todas las Españas (o de lo que queda de ellas) de la Puerta del Alcalá. Esa ola cargada de razón se hubiera llevado a los baños a quien se hubiera puesto delante. Cosa que, una vez más, ni hizo ni hará el buceador ZP. Habrá tomado aire y se habrá sumergido hasta lo más profundo. Hasta que pase el temporal. Lo hizo cuando la manifestación contra la negociación con la ETA. Lo hizo cuando la manifestación contra el matrimonio homosexual. Se meten todos bajo el agua, y ZP el primero, esperan que pase la ola y en un par de semanitas, hala, todo olvidado. Y siguen haciendo lo que les da la gana y exactamente lo que tenían pensado, como si esos millones de personas nunca se hubieran echado a la calle. Ah, porque no llevaban la bandera republicana. Cuando hay manifestación, ZP pregunta si llevan bandera republicana. ¿Que la llevan? Ahí puede haber votos nuestros: nada, que les den cuanto pidan, gloria bendita. ¿Que no llevan bandera republicana, aunque sean un millón? Entonces es que son un millón de fachas que no nos van a votar ni locos. Así que a respirar hondo, a tomar aire, y a meterse en lo más profundo. Hasta que pase la ola. ¡Y luego dicen que la especialista en buceo es Doña Sonsoles! Nanai. El verdadero comandante Cousteau, explorador del mundo del silencio ante media España y diez millones de votos, es ZP. La de ayer será la tercera protesta de millones de voces a la que no echará la menor cuenta, aguantando como un buzo hasta que pase la ola. Mientras IU, Maragall y ERC le sigan dando oxígeno para las botellas a cambio de cargarse a España.