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6 Opinión DOMINGO 13 11 2005 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES LA GUINDA DE LA TARTA AMOS con retraso. Según decía, hace ciento cincuenta años, el muy divertido Oliver Wendell Holmes, profesor de Harvard, la educación de un niño debe empezar, cuando menos, un siglo antes de su nacimiento. Espeluzna pensarlo. Viendo lo que ya se ve en los chavales de diez y doce años, ¿cómo será la población española de finales de este siglo XXI? Si la educación es riqueza, como sospecho, serán paupérrimos, y si es civilización, como se demuestra, habrán vuelto a las cavernas. Por eso, creo, se equivocaban de pancarta e intención los muchos manifestantes que ayer tarde clamaban en las calles de Madrid contra la LOE M. MARTÍN que perpetra, en el sentiFERRAND do culposo del verbo, el Gobierno Zapatero. Las ambiciones de los manifestantes son legítimas y bueno será que los escolares estudien, al margen de cualquier confesionalidad o en el ámbito de alguna libremente elegida, los componentes básicos sobre los que se sustenta la civilización- -cristiana- -de la que formamos parte. Aun siendo una desgracia que los nuevos ciudadanos no sepan, ni puedan llegar a saber, qué misterios son los que inspiraron la construcción de nuestras catedrales o cuál es el sentido moral que eleva la condición de la existencia, mayor desgracia es todavía que superen una enseñanza media sin tener noticia de lo que es el rigor y la disciplina, sin haber sido impulsados a la pretensión de la excelencia e incluso sin saber multiplicar, o escribir correctamente la expresión de una idea elemental. Aunque no asequible para todos, a principios del siglo XX la educación primaria y secundaria fue de calidad. Al alcanzar su inexcusable extensión a la totalidad de la población, ya en el último tercio del siglo, comenzó a degenerar, y lo que hoy puede predecirse del futuro, a la vista del presente y de su inercia, es más para el susto que para la reflexión. Dentro de esos cien años que, con lucidez, pedía Holmes para ir preparando la educación de un muchachito, no es que todos serán calvos, sino que habrá desaparecido el recuerdo de España- -posiblemente también el de Europa- -porque la memoria, hermana de la inteligencia e hija de la voluntad, sólo se desarrolla y mantiene, como los músculos con la gimnasia, a base de usarla. Algo proscrito en lo que, insisto, perpetra la muy liviana titular de Educación. Lo que ayer, con todo derecho, reclamaban los manifestantes contrarios al espíritu y la letra de la LOE es la guinda de la tarta, y buenas son las guindas que adornan las tartas; pero, en la hipótesis feliz de que esa guinda fuera posible, ¿sobre qué bizcocho, o qué hojaldre, podría colocarse? Para que dentro de cien años este país sea posible es necesario empezar, ya, con un plan educativo solvente, riguroso, amplio, caldo de libertad y estímulo del talento. Además, si se quiere, con enseñanza de religión. GASOLINA AINT- Denis: antiguo barrio rojo de París, en torno a la abadía del mismo nombre, donde, en 1923, las Juventudes Comunistas se batieron a tiros con la Policía durante varios días de fiebre revolucionaria. Saint- Denis: patio devastado de la Francia que cae, aquelarre de gasolina, ensayo general de apocalipsis metropolitano a cargo de la chusma del agobio. Ojo, almas bellas: Sarkozy acierta. Ya sé que os pone- -como diría el cántabro Revilla con esa elegancia natural que exhibe en senados y bodas principescas- -el arrojo de la muchachada pirómana. No es la primera vez. Toujours on a raison pour se révolter: no habéis progresado mucho, los progres, desde los tiempos del Sartre maoísta. Algún día os achicharrarán el bugata y seguiréis ovacionando lo que llamáis la violencia del pobre. Y volveréis a equivocaros, capullitos de alhelí. Dejad a un lado la pederastia ideológica que os consume y repasad la historia, materialistas históricos. Esos chavales no son terroristas, os lo concedo. Se harán terroristas en breve, si encuentran en vosotros tanta JON comprensión y cariño. Tienen los métoJUARISTI dos. Tienen los medios. Sólo les falta una causa y esa van a encontrarla muy pronto. Links islamistas, sinergias antiglobales, redes antirracistas, hay de todo en el mercado, y ya están metiendo sus narices en el asunto las oenegés de la bronca. Las que apuntan a los judíos, por ejemplo, ¿queréis siglas? Ojo, cuadrilla: no son los communards, no son los metalúrgicos estalinistas de Doriot ni los gauchistas del sesenta y ocho. Son otra cosa. Son los nuevos tiempos. Pero algo podéis aprender todavía de los antiguos. A los equivalentes a vuestros queridos e inofensivos gamberros les llaman en Estados Unidos skippers. Su epónimo fue un adolescente negro, Joe Skipper, que en 1994 atacó en Detroit a una octogenaria negra para robarle cincuenta dólares. La asaltada ha muerto- -no a resultas de tal agresión, es verdad- -el último 24 de octubre, hace tres semanas. Se llamaba Rosa Parks. En 1955 fue detenida y multada en Montgomery, Alabama, por negarse a ceder V S su asiento en el autobús a un blanco. Hubo muchos casos como el de Rosa, pero sólo el suyo puso en marcha el movimiento que acabaría con la segregación racial. A finales de los años cincuenta, existía en los guetos negros una clase media de obreros especializados, pequeños comerciantes, empleados y funcionarios, que llevó adelante la lucha por los derechos civiles. Millones de ellos se levantaron, a la llamada de un joven sacerdote baptista, Martin Luther King, para concluir la Revolución Americana; es decir, la más grande y profunda revolución democrática de la Historia: un proceso de tres siglos iniciado por colonos esclavistas y terminado por los descendientes de los esclavos. Y, también en los años cincuenta, existía en los guetos negros de Estados Unidos una buena cantidad de delincuentes, organizados en bandas, que vivían de robar y extorsionar a la clase media negra. ¿A que no adivináis a qué sector de la población negra decidió apoyar la izquierda blanca (es decir, la progresía pasada por las universidades de ambas costas) Bingo: a los delincuentes. Ahí estaba, según ellos, la auténtica vanguardia de los guetos. Sólo necesitaban una ideología, y los radicales que tanto os gustan, los Chomsky y compañía, se la dieron de muy buena gana. Convenientemente politizados, los skippers de entonces se dedicaron al terrorismo contra los antiguos seguidores de Martin Luther King, ya integrados en el sistema. Resultado: la clase media huyó de los barrios negros. Los saqueadores e incendiarios de 1990, en un estallido ubicuo de violencia tan parecido al francés, se cebaron con quienes habían sustituido a aquélla: los pequeños y laboriosos comerciantes de origen coreano o vietnamita. Hoy los guetos negros son más guetos que nunca, vastos depósitos de familias desestructuradas, con índices africanos de desempleo y fracaso escolar muy por encima incluso del español, donde se entierra sin ningún resultado apreciable la mayor parte del presupuesto asistencial y la única fuerza organizada es una variante ferozmente antisemita del islamismo. Así pues, almas cándidas, a ver si va en serio lo de la tolerancia cero, dejáis de gritar que viene Le Pen y os ponéis, por una zapatera vez, de parte de las víctimas. PALABRAS CRUZADAS ¿Es acertada la táctica que se sigue contra Al Qaida? SUICIDAR A LOS SUICIDAS OS suicidas unidos a los explosivos son el dato que ha transformado desde su raíz el terrorismo mundial. Sólo hay una solución: localizar los centros nodales en los que se predica la altura moral del suicidio y destruirlos. Contra el tópico en circulación, puede hacerse. Los servicios de inteligencia sólo pueden cumplir su funcion a partir del convencimiento de que su trabajo es factible además de moralmente necesario. El suicidio es el arma más peligrosa. A su lado, todo es manejable. El método parte de la falta de discernimiento del suicida. Por eso no existe más salida que suicidarle en el lugar elegido por sus adversarios antes de que él ponga en práctica su suicidio en el punto elegido por él. El sistema DARÍO mal llamado de los kamikazes (un poco VALCÁRCEL de respeto a los héroes) consiste en convencer a otro, siempre a otro, de la oportunidad de entregar la vida, cuando la vida es el único bien seguro con que el ser humano cuenta. El que adoctrina, no se sabe por qué, nunca se suicida. Abu Mussab Al- Zarkaui, nacido en Jordania, ataca a su país porque ha firmado un tratado de paz con Israel. Ha querido atacar con armas químicas al Ministerio jordano del Interior y no ha podido cumplir su propósito, matar de un solo golpe a diez mil compatriotas. No es imposible que los servicios jordanos hagan blanco la próxima vez. MANTENERSE FIRMES L A L- Zarqaui se cree en posesión de la verdad absoluta. El atentado del pasado miércoles en Ammán fue un ataque directo contra la Monarquía hachemí, que durante varias décadas ha intentado navegar entre dos aguas. El Rey Abdalá ha permitido a grupos insurgentes en Irak mantener abiertas en Ammán oficinas de representación política con las que atacar al Gobierno elegido popularmente en Bagdad. Pero ni aunque hubiera actuado con la mayor generosidad hacia los terroristas habría sido suficiente para salvarse de la furia de estos asesinos. Lo que Zarqaui y el resto de Al Qaida busca no son aliados, sino siervos sumisos. Afortunadamente, la población jordana reaccionó el jueves poniéndose detrás RAMÓN de su Rey: gritaron pidiendo la muerte de PÉREZ- MAURA Zarqaui. El mismo día 9, en Londres, Blair perdía una votación en los Comunes en la que reclamaba mayores poderes en la lucha contra el terror: hasta 90 días de detención preventiva frente a los 14 actuales. La prensa de todo el mundo- -empezando por la británica- -lo valoró como el principio del fin de Blair. Quizá. Y quizá conviniera preguntarse también cómo interpretan Al Zarqaui y sus compañeros de ruta las muestras de debilidad de las democracias occidentales en su lucha contra quienes quieren finiquitar estas democracias. Si no somos capaces de mantenernos firmes, por lo menos aparentémoslo. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate