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ABC SÁBADO 12 11 2005 Los sábados de ABC 95 La singularidad de Chillida Leku Horizonte de geometría en las suaves laderas de Hernani, en la finca Zabalaga, a muy pocos kilómetros de San Sebastián. Chillida Leku acaba de cumplir cinco años y en este lapso ha dado forma a uno de los más queridos proyectos vitales del escultor guipuzcoano: así quiso que se preservase su legado y en ello trabajó concienzudamente a lo largo de 18 años, hasta su fallecimiento. Las hayas, robles y magnolios subrayan la grandeza y la vocación de permanencia de las obras diseminadas por el recinto, sólidas y monumentales. Luis Chillida, hijo del escultor y gestor del museo, recuerda cómo las características de muchas de las creaciones de su padre, en acero o en piedra, invitan a la interacción: En los espacios abiertos de Chillida Leku no se prohíbe tocar. Al contrario, es una forma más de aproximación Tampoco creía Eduardo Chillida en el concepto de museo cerrado en sí mismo: El hecho de que las diferentes zonas del museo se puedan utilizar para otro tipo de convocatorias responde a una más eficiente gestión económica, sí, pero también a la filosofía del propio artista. Él quería que la vida de San sebastián, de su ciudad, estuviera muy presente en Chillida Leku, que quedara indisolublemente unida a este lugar. Y estamos en el buen camino Chillida Leku ya ha acogido numerosos actos sociales y de empresa (además, por supuesto, de culturales) para los que ofrece un marco óptimo: la propia finca, de campo abierto engarzado con el arte, el Caserío Zabalaga (donde se expone la obra de pequeño formato y que se reserva sólo a convocatorias culturales) y la Villa Zabalaga, un edificio de estilo inglés que es el más indicado para los actos corporativos. Pero hay más y de mayor alcance: la institución se ha afianzado como escenario de conciertos del Festival de Jazz de San Sebastián Jazzaldia y aspira a conseguir lo mismo con actos vinculados al Festival de Cine. Queremos que ése sea el siguiente paso dice Luis Chillida, en la buscada comunión con la sociedad. (Para alquiler de espacios, más información en el teléfono 943 335963, extensión 17) mañana siguiente. No es un objetivo difícil de conseguir porque esas visitas se suelen organizar a partir de las siete y media, media hora después de que cierre el museo, por lo que hay margen para una convocatoria cómoda, sin campanadas de la Cenicienta, pero también sin excesos Otra característica en el Thyssen es la garantía de exclusividad. Si se contrata este servicio con un determinado colectivo, en esa jornada no se atiende a ningún otro Todo listo para un evento social en el Reina Sofía ción a cargo de Martín Berasategui es otro aliciente. Lo más demandado por los diversos mecenas es el espectacular atrio, con su altura de vértigo, cuyo disfrute les cuesta a las empresas asociadas algo más de seis mil euros por sesión. Incluso a veces se permite la utilización de los espacios expositivos, una auténtica excepción (casi tabú) en este mundo del alquiler de los recintos museísticos. hora, y en todos ellos está limitada la posibilidad a la utilización de las zonas de exposiciones temporales, las zonas de recepción y las supeficies cubiertas no expositivas. Por un precio más módico (3,79 euros por metro cuadrado y hora) también se pueden alquilar las superficies abiertas y elementos exteriores. Más asequibles y de uso frecuente resultan desde hace años los salones de actos y las salas de protocolo. Aunque la propuesta resulta menos chic que los grandes vestíbulos de altísimos techos que ahora están en boga, siempre firmados por afamados arquitectos. Esa misma normativa pone precio a las visitas privadas. Ejemplo: un recorrido guiado por el Museo del Prado para diez personas, fuera del horario oficial de apertura, está tasada en 1.200 euros. También el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) ha entrado en la onda de los alquileres siempre corporativos y cede por 3.120 euros su hall. La institución nació en 1989, pero sólo ofrece esa posibilidad desde hace cinco años: Hay que abrirse a la sociedad Los museos, en su actual mutación de identidad. ¿Contenido o continente de lujo? Guggenheim: sólo mecenas Pautas diferentes sigue el bilbaíno Guggenheim, que vincula la posibilidad de alquilar sus espacios a que la empresa interesada contribuya al sostenimiento del museo a medio o largo plazo. Los responsables de estos servicios explican que tenemos establecidas distintas categorías de colaboración que son las que dan derecho a la posibilidad de utilizar el recino. La básica es la de empresa asociada por la que la empresa contribuye con 6.000 euros anuales durante un periodo mínimo de tres años. Luego están, en un nivel superior, los benefactores patronos, los patronos fundadores y los patronos estratégicos. Todos ellos pueden celebrar, previa solicitud, eventos corporativos en el recinto del museo La restaura- Detallada normativa El Ministerio de Cultura puso orden hace unos años en la utilización de los espacios de los museos de titularidad estatal. La regla de oro, claro, es no ceder las salas de exposición, por apetecible que resulte zamparse un canapé y trasegar un blanco de rueda contemplando El jardín de las delicias Esta explotación económica está regulada por la ley 25 1998 (que concibe el pago en concepto de tasa) y detallada en una normativa específica desde el año 2000. Así, se establece una Tarifa 1 para los museos o recintos estatales del grupo 1 todos ellos en Madrid: el Museo del Prado, el Reina Sofía, el Arqueológico y el de Antropología. El coste del alquilar es de 5,41 euros por metro cuadrado y El Chillida Leku, durante la celebración de un concierto de jazz