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ABC SÁBADO 12 11 2005 55 El poeta Carlos Marzal debuta en la narrativa con el libro Los reinos de la casualidad El cine español y Martin Scorsese, protagonistas del Festival de Marrakech, que comenzó anoche Italia acusa a 8 grandes museos Las autoridades italianas han documentado la procedencia ilegal de piezas arqueológicas en varias colecciones privadas (Hunt, Levy, White, Tempelsman y Fleischman) y en ocho grandes museos: J. Paul Getty M. (Los Ángeles) 82 Metropolitan M. (Nueva York) 7 Museum of Fine Arts (Boston) 30 Minneapolis Institute of Arts: 1 Princeton University (New Jersey) 2 Toledo Museum of Art (Ohio) 1 Glyptothek (Copenhague) varias Museo de Tokio (Japón) varias calofríos a los responsables de otros grandes museos, que ahora empiezan a colaborar. El vaso de Asteas, el gran pintor de Paestum- -la colonia griega de Poseidonia a unos cien kilómetros de Nápoles- fue descubierto en los años setenta por un campesino, quien lo vendió por un cerdo a un traficante. El vaso fue sacado de contrabando hasta Suiza, donde Giacomo Medici lo legalizó con una falsa historia respecto a sus orígenes. Saramago: Tenemos que morir para dejar vivir a otras generaciones El Nobel presentó ayer en Lisboa su novela Las intermitencias de la muerte b Sobre la novela, afirma que la ironía continúa presente, es agresiva, pero yo soy irónico como escritor. Ahora he introducido el humor con el que uno se ríe Prohibir el tráfico de piezas El Museo Getty afirma que lo restituye voluntariamente y sin admitir culpabilidad pero, según el fiscal americano John Lee, que presentó la querella, al margen de admitir o no la culpa, el hecho de devolverlo habla por sí solo Además de la Justicia, el Departamento de Aduanas ha cambiado también de actitud y ahora contribuye a hacer respetar una ley que antes ignoraba: la convención de la UNESCO de 1970, ratificada por Washington en 1983, que prohíbe importar e incluso adquirir obras de arte sin permiso del país de origen. Ayer, en Roma, un oficial de Aduanas de la embajada americana, Robert Stiriti, acudió a la conferencia de prensa para reiterar, junto a las tres piezas devueltas, que aplicaremos con vigor los tratados que prohíben este tráfico y estamos ya colaborando habitualmente con los Carabinieri BELÉN RODRIGO CORRESPONSAL LISBOA. José Saramago presentó ayer en Lisboa su última novela, Las intermitencias de la muerte obra en la que el autor portugués introduce el humor sin apartarse de la ironía para cuestionarse lo que ocurriría en la sociedad si la gente dejara de morir. El Premio Nobel de Literatura de 1998 apareció ayer puntual a su cita con la nueva tecnología en la capital portuguesa para ofrecer una videoconferencia desde el Instituto Cervantes de Lisboa, en conexión directa con la sede del Cervantes en Madrid. Prefiero a las personas en carne y hueso decía Saramago tras una larga charla con medios internacionales, pero nada le impidió exponer muchas de las ideas que desarrolla en su último trabajo, lanzado simultáneamente en diferentes ediciones. Toda mi obra parte de una improbabilidad y de una imposibilidad y en esta ocasión se hace él mismo una pregunta: ¿Y si la muerte dejara de matar a alguien? A partir de esta cuestión, analiza el funcionamiento de la sociedad, enfrenta la muerte con determinadas personas, plantea las relaciones humanas... todo utilizando el mundo de la imaginación. No he utilizado nunca mi propia vida para escribir porque afortunadamente no me ha faltado todavía imaginación y la vida de los otros me parece más interesante que la mía La ausencia de la muerte crea Saramago, ayer durante la presentación de su libro en la obra de Saramago inquietud entre los políticos y responsables religiosos, en los hospitales y residencias, agencias funerarias y aseguradoras. B. RODRIGO Entrar en la nada A pesar de que la muerte sea el tema central de esta obra, José Saramago asegura que no se trata de una fuente de inspiración de sus novelas, sino que aparece con naturalidad porque la muerte la llevamos nosotros dentro y cree que tenemos que morir para dejar seguir viviendo a las otras generaciones. Consciente de que sus 83 años le otorgan una corta esperanza de vida, se mostró ayer agradecido por su buen estado de salud que le permite seguir escribiendo y sentirse en ocasiones con muchos años menos. Tampoco deja que la muerte ocupe su pensamiento central, tan sólo cree que cuando muera entraré en la nada Por eso, asegura que lo mejor es que cada uno piense en lo que tiene que hacer en esta vida, sin pensar en lo que quedará en el futuro de nosotros porque uno es lo que hace y cambiará según lo que está haciendo Este libro, en opinion de su autor, presenta algo totalmente nuevo Evita hablar de relaciones entre sus libros, aunque reconoce que un día hablé de una especie de trilogía sin pensarlo muy bien Afirma que cada libro tiene su identidad y en Las intermitencias de la muerte la novedad se encuentra en el humor. La ironía continúa presente, es agresiva, pero yo soy irónico como escritor. En este libro he introducido el humor con el que uno se ríe