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18 Nacional SÁBADO 12 11 2005 ABC Luto en Tarragona por la muerte de cinco personas, cuatro de ellas de una familia, en una explosión de gas Un vecino pierde en el siniestro a su mujer, una joven traumatóloga del hospital de Santa Tecla, y a sus tres hijos b Todo apunta a que se originó una bolsa de gas en el piso de una de las víctimas, un maestro de 47 años que residía allí desde hacía dos días y de forma provisional ABC BARCELONA. Una mujer de 37 años, Olga A. A. y sus tres hijos- -Sergio, Raúl y David, de un mes, un año y tres años, respectivamente- -así como un profesor de 47 años fallecieron la noche del jueves en el corazón de Tarragona al derrumbarse el edificio del número 72 de la Rambla Nueva en el que vivían, como consecuencia de una explosión de gas que se produjo hacia las 23.00 horas. En el mismo siniestro resultaron heridas tres hermanas de 24, 28 y 29 años, que residían en el entresuelo del mismo inmueble, y un ciudadano alemán de 53 que en aquel momento pasaba junto a la finca. Mientras que las tres mujeres fueron dadas de alta, el hombre sigue hospitalizado y su estado es crítico. Otro hombre, un peatón de 41 años, sufrió heridas de diversa consideración, pero su vida no corre peligro y, tras pasar por la UCI, se encuentra en una planta del Hospital Joan XXIII de Tarragona. Si habitualmente la vida ciudadana de esta capital tiene en la Rambla Nueva un punto de referencia, más se acentuó ayer, cuando numerosas personas se acercaron al edificio destruido, próximo al popular Balcón del Mediterráneo, con ánimo de unirse al dolor de los afectados, principalmente el padre y esposo, de 36 años, que perdió a su familia en el siniestro y que, aunque sólo sufrió físicamente unas heridas superficiales, ha tenido que ser sometido a terapia psicológica, después de haber sufrido una crisis. Ayer, la agonía fue aumentando conforme se conocía la muerte del menor de sus hijos, un bebé de mes y medio que sufrió un traumatismo craneoencefálico y que, tras una primera intervención en el Hospital Joan XIII, fue trasladado al de San Juan de Dios de Barcelona. Los esfuerzos del equipo médico que le atendió no pudieron, sin embargo, mantenerlo con vida y falleció en la UCI a las 16.20 horas. Una médico optimista y muy humana Olga A. A. era médico traumatólogo del Hospital de Sant Pau i Santa Tecla y conocida por muchas personas de la ciudad que en algún momento habían sido atendidas por esta profesional, optimista y muy humana según la describió ayer Jessica Molins, jefe de los servicios de rehabilitación del mismo centro sanitario, situado a pocos metros del domicilio donde falleció la médico. Todo el hospital está consternado con su muerte y se nos está haciendo muy difícil trabajar. Hoy es un día de luto en toda regla manifestó. Para la doctora Molins, se ha marchado una excelente profesional, muy preparada y que trataba a todos los pacientes de forma muy humana. Era la persona más optimista que he conocido en mi vida y estaba dispuesta a colaborar siempre en cualquier situación El Ayuntamiento de Tarragona decretó ayer tres días de luto e hizo un llamamiento a todas las instituciones para que sus banderas ondearan a media asta. También pidió que en todas las actividades culturales, recreativas y deportivas que se lleven a cabo durante el fin de semana se guarde un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas. Los cadáveres de los cinco fallecidos fueron trasladados al tanatorio de la ciudad. El alcalde en funciones no descarta que la explosión la provocara de forma intencionada la última de la víctimas en ser rescatada los Bomberos de la Generalitat con ayuda de perros adiestrados, a las 15.00 horas de ayer. Serán necesarias varias jornadas para llevar a cabo la limpieza de materiales que resultaron afectados por la explosión hasta derribar completamente el edificio, ya que algunas plantas quedaron en pie pero notablemente afectadas. El delegado de la Generalitat en Tarragona, Xavier Sabaté, y el alcalde accidental de la ciudad, Francesc Ricomà, explicaron que el lugar era inhabitable y se trabajaba en el desescombro de la Rambla Nova y la calle Fortuny, contigua al punto de la desgracia. Dijeron que comprensiblemente Los escombros inundaron la Rambla Nueva, en pleno centro de la ciudad algunas familias se habían trasladado a casa de familiares para pasar la noche. El consistorio, a este respecto, agradeció las muestras de solidaridad por parte de muchos profesionales, desde hoteleros hasta empresarios, que ofrecieron pisos donde poder alojar a quien lo requiriera. De hecho, los cinco afectados de la calle Fortuny y el vecino de Rambla Nova que tuvo que dejar su casa, sólo pudieron acceder a los pisos para recoger pertenencias imprescindibles con la tutela de los bomberos explicó el alcalde accidental. Por su parte, el departamento de Medio Ambiente de la Generalitat ha puesto a disposición de los vecinos pi- AFP Un profesor recién llegado De igual forma, también fue un interrogante la situación en que podía encontrarse una persona desaparecida tras la explosión. A primera hora de la mañana de ayer, se conoció su identidad: se trataba de un hombre de 47 años, José B. V. que fue profesor en los institutos de Salou y Riudoms, que acababa de mudarse al edificio hacía tan sólo dos días y residía allí de manera provisional. Todos los indicios apuntaban, además, a que la explosión tuvo su origen en su domicilio, el tercer piso del edificio. Su cadáver fue localizado por sos en los barrios de San Salvadior, La Floresta y la parte alta de la ciudad. Sobre la causa del siniestro, todo apunta a que se habría originado una acumulación de gas en el piso del maestro. El alcalde en funciones no descartó un rumor que circuló por la zona según el cual lo sucedido es consecuencia del suicidio de esta víctima, aunque precisó que no hay pruebas definitivas Los técnicos de Gas Natural, que da suministro a varios abonados del inmueble, acometieron la inspección del edificio para aclarar lo ocurrido. Un total de diez dotaciones de Bomberos ha trabajado en la zona, que permanece acordonada.