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ABC SÁBADO 12 11 2005 Nacional 15 La exhibición de un nuevo talante es el factor más destacado del cambio de régimen en Galicia, donde socialistas y nacionalistas cumplen 100 días de Gobierno y se hacen la oposición ante las carencias de un PP obsesionado por la sucesión de Fraga Una pax condicionada al Estatuto TEXTO: ALFREDO AYCART FOTO MIGUEL MUÑIZ SANTIAGO DE COMPOSTELA. La difícil convivencia del bipartito, caracterizada por las constantes matizaciones entre unos socios que hacen al tiempo de Gobierno y de oposición- -ante las carencias de un PP más preocupado por el proceso de sucesión de Manuel Fraga- -se ha saldado con el triunfo del talante y la política de gestos: hacia las mujeres maltratadas, hacia los colectivos que soportaron el declive electoral del BNG, hacia los escolares, hacia los partidos minoritarios y hacia la oposición del PP, que ha visto como las primeras medidas eran para suspender, aplazar o anular directamente algunas de las últimas decisiones del Gobierno de Manuel Fraga. La aparentemente impecable sintonía entre el presidente, el socialista Emilio Pérez Touriño, y su vicepresidente, el nacionalista Anxo Quintana, ha permitido hasta ahora minimizar el alcance de los primeros conflictos internos- -han trascendido los generados por el salario de Quintana, el nombramiento de la nueva cúpula de Política Lingüística o la financiación sanitaria, entre otros- -a la espera del gran debate sobre la reforma del Estatuto de Autonomía que el BNG quiere convertir en debate de un nuevo texto estatutario, pese a las reticencias del PSOE y a la abierta oposición del PP cuyos votos- -en este caso sí- -son imprescindibles. como la paralización de la Ciudad de la Cultura, a la espera de una redefinición de sus contenidos, o la de las centrales hidroeléctricas autorizadas por el anterior gabinete. También las propuestas para la reforma de la ley electoral, con el objetivo de limitar el peso parlamentario de las provincias de Lugo y Orense- -los graneros de votos más solventes del PP- -y reducir el porcentaje necesario para alcanzar el Parlamento. También ha habido continuidad en algunos casos con la gestión del Gobierno de Manuel Fraga. La más sorprendente en materia de incendios forestales, pues se mantiene el dispositivo de extinción existente. Dobles visitas Emilio Pérez Touriño y Anxo Quintana, tras firmar en julio su pacto de gobierno Pero ni siquiera la sintonía personal entre las cabezas de la bicefalia gallega, -la trayectoria de Touriño y Quintana en sus partidos les ha convertido en expertos en articular consensos- -ha conseguido ocultar las estrategias discordantes de dos formaciones empeñadas en protagonizar la acción de Gobierno. La primera consecuencia es la de las dobles visitas que se ven obligados a realizar ahora los colectivos que pretenden llegar a acuerdos con la Xunta, pero también los constantes matices del vicepresidente a los comunicados institucionales de la Presidencia, o la polémica entre BNG y PSOE sobre la graduación de las reivindicaciones para que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero acelere las inversiones en la Comunidad. En el haber del gabinete queda, con todo, la presentación de los Presupuestos de la Comunidad polémicos en lo que se refiere a inversión o incremento de altos cargos, pero entregados al Parlamento en tiempo y forma pese a las vacaciones de verano. También el cumplimiento de algunos compromisos electorales, como la comparecencia del presidente en todos los plenos del Parlamento gallego, o la gratuidad de los libros de texto, extendiendo el alcance de una medida que ya había puesto en marcha el PP. Más polémicas resultan decisiones Los grandes debates en Galicia ¿Reforma o nuevo Estatuto? El bipartito ha decidido que el Consejo consultivo de la Comunidad elabore un dictamen previo sobre la reforma o la redacción de un nuevo estatuto de Autonomía de Galicia. El asunto marcará sin duda el debate político entre los dos socios de Gobierno, y de estos con la oposición durante toda la legislatura. Touriño y Quintana parecen de acuerdo en señalar la necesidad de establecer una vía gallega en el debate territorial, pero al margen de ese principio general, todo parecen ser discrepancias- -y algunas muy profundas- -entre unos socios de Gobierno que están obligados a llegar a un acuerdo con el PP. Una ley electoral a la medida José Luis Méndez, titular de la Presidencia y uno de los consejeros socialistas con mayor peso específico- -sonaba como sucesor de Touriño si éste fracasaba en su asalto electoral- -trazó las grandes líneas de una reforma de la ley electoral a la medida de las necesidades de los socios del bipartito. El objetivo es reducir el peso específico de las provincias de Orense y Lugo- -un torpedo en la línea de flotación del PP- -y rebajar las exigencias para la presencia de partidos minoritarios en el Parlamento gallego, otra medida que reduce las expectativas populares por la previsible fragmentación parlamentaria. La revolución en la TV pública El cambio tranquilo pretendido por el Gobierno gallego en la administración autonómica se ha transformado en una auténtica revolución en el caso de la compañía pública de la radio y televisión de Galicia, un instrumento fundamental para publicitar la gestión de Gobierno. De ahí las dificultades para cubrir los puestos de dirección hasta que se alcanzó un reparto casi equitativo entre los dos socios. Con o sin reparto, mientras medios laborales han denunciado la no renovación de contratos, la polémica ha saltado al anunciar el nuevo equipo que ha detectado un agujero de 84 millones de euros en el ente.