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ABC SÁBADO 12 11 2005 Opinión 7 CARLOS KILLIAN gue mantener, gracias a su ideario, unos resultados razonables, con unos costes inferiores a los de la enseñanza pública. Los padres deberían ser contemplados como lo que son: los primeros responsables de educar, en lugar de unos entes subsidiarios menores de edad a quienes la administración les conduce para que matriculen a sus hijos en los centros que la burocracia quiere y, no en aquéllos que los padres solicitan. Debe fomentarse esta responsabilidad, y para ello es imprescindible el pleno ejercicio del derecho a elegir centro, de acuerdo con sus criterios. Sin libertad de elección, sin discernimiento, sin interés para la búsqueda y la subsiguiente participación en la escuela, la implicación es un propósito vano. Y esto la ministra de educación del Gobierno lo sabe a menos que ignore los resultados sobre las AMPAS de los colegios públicos. La señora San Segundo llena líneas y líneas hablando de la escolarización equitativa y la confunde simplemente con la burocracia. Existe una tensión lógica entre libertad de elección e inclusión educativa, pero esto no puede resolverse a base, como sucede en España, de ir enrasando el nivel hacia abajo. Esto no es ni equitativo, ni justo, ni socialista. Es simplemente, una estupidez. En Suecia, paradigma del gasto público y de la intervención del estado, la socialdemocracia asumió y desarrolló todavía más el cambio radical de modelo iniciado por la coalición de centro y los conservadores que promovió la libertad de elección en la enseñanza y en la sanidad. A través de una variante del llamado cheque escolar. Las familias pueden elegir el colegio que consideren más adecuado porque disponen del medio económico, el cheque, para pagarlo. Y por el lado de la oferta, participan tanto las escuelas públicas, dotadas de gran autonomía y autoridad en su dirección (algo que ignora la ley San Segundo como el equivalente de nuestras concertadas, de iniciativa social, así como aquellas concebidas como una actividad empresarial estricta, a condición de que todas ellas se sometan a las mismas reglas. LA ESPUMA DE LOS DÍAS EL CHOLLO E PIB. En el 2005, sólo el 5,20 por ciento. ¿La señora San Segundo puede creer que con todos estos mimbres la nueva ley que ha hecho va a resolver alguna cosa? Para empezar, es obvio, necesitaríamos que toda la comunidad educativa se sintiera partícipe de una gran revolución dispuesta a revertir la decadencia de nuestro sistema educativo, sobre todo el público, y especialmente en la secundaria. Los maestros y profesores, tanto del sector público como del concertado y privado, deberían verse reflejados en la ley y escuchadas sus razones. El sector concertado debería verse mimado por los poderes públicos porque consi- Hay que rechazar la LOE en el Congreso, en el Senado, en la calle y en la sociedad, no sólo porque niega los derechos a los padres, y significa la nacionalización de la enseñanza concertada, no únicamente porque ningunea a la religión abriendo un frente de batalla casposo y decimonónico, sino porque además va a terminar de hundir el sistema escolar y, sobre todo, va a castigar precisamente a los chicos y chicas cuyas familias no tengan dinero para pagarse una escuela razonable. Va a castigar, precisamente, a aquéllos que debería defender si su anticuada ideología se lo permitiera. PALABRAS CRUZADAS ¿Está de acuerdo con la manifestación contra la LOE? DERECHO A MANIFESTARSE A calle no es de la izquierda, como cree la izquierda, ni tampoco lo era de Fraga, como creía Fraga. Resulta irritante la irritación de los que creen que la calle es suya, resulta incómodo que los socialistas y gobernantes ironicen sobre el derecho del centro y la derecha a manifestarse, con un sentido patrimonialista de ese derecho a manifestarse impropio de quienes defienden importantes y reconocidas siglas. La LOE tiene lagunas imperdonables y un tinte político que preocupa no sólo a la oposición, sino a la mayoría de los padres españoles, muchos de ellos poco afines a las siglas del PP. El tinte ideológico se lo da su propia existencia, se empezó a redactar antes de que la LOCE se pusiera en práctica, por tanto nadie PILAR en el Ministerio de Educación podía adiviCERNUDA nar si era o no una buena ley, si mejoraba la Logse, desastrosa ley que nos ha puesto a la cola de Europa en nivel educativo, una vergüenza para un país de nuestra cultura y nuestra historia. La manifestación convocada para hoy tiene un respaldo masivo de ciudadanos que quieren que sus hijos reciban una enseñanza adecuada, aunque luego se ha politizado y religiosizado de tal forma que los titulares se los llevan el PP y la Conferencia Episcopal. Pero a los padres, más que las ausencias o presencias destacadas, lo que les preocupa es qué aprenden sus hijos, cómo y dónde. YO NO VOY JALÁ pudiera evitarse dar la sensación de que, titulando mi comentario yo no voy quiero dar una patada a la oposición y echar un cable al Gobierno, que se ahoga. Nada de eso: no voy a la manifestación porque no veo las cosas claras, porque no entiendo las razones para acudir y porque algunos la convocan con voz tan flamígera y rencorosa que, simplemente, me asustan. ¿No ir a una manifestación contra un proyecto de ley de educación que me deja bastante frío y al que no acabo de ver las pegas que sus contrarios le achacan es ser progubernamental y anti- PP? Hombre, eso es un reduccionismo bastante absurdo. Pero vivimos en un país de blancos o negros, donde, o eres del FERNANDO PP o del PSOE. Y, si quiere que le diga JÁUREGUI la verdad, ni de los unos, ni de los otros, ni de los de más allá: a mí me parece que la inexistente ministra de Educación ha explicado mal el proyecto y que los enemigos de la LOE no dicen toda la verdad a la hora de convocar a la gente para que salga a la calle. ¿Cómo que el proyecto se carga la enseñanza concertada? ¿Cómo que nuestros hijos no podrán estudiar religión? Mire, yo, cuando vaya a gritar contra el equipo de Zapatero- -que ya podría irlo cambiando, por cierto- -lo haré por otras razones, que vaya si las hay. Hoy me quedo en casa. L O ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate L chollo es un término amable, halagador, casi cariñoso, algo que connota positivamente en un país donde el chollo es buscado y envidiado de tal forma que su ideal sería convertirse en un país de chollos. Allí donde el Estado predica, desde la política a la enseñanza, el esfuerzo y el trabajo pasan a un segundo plano para dejar paso a la ilusión por la bicoca, los duros a cuatro pesetas y ese premio gordo que nos pueda enjugar para siempre el sudor de la frente. Algunos economistas lúgubres enseñan que no hay almuerzos gratis más que para aquellos que consiguen desplazar la frontera de posibilidades de producción a golpe de innovación tecnolóMANUEL gica, pero aquí sabemos ÁNGEL que almuerzos, cenas, deMARTÍN sayunos, prebendas, carguetes o negocietes pueden caer del cielo, conseguirse por la cara o el carnet y deslumbrarnos con superbeneficios en ausencia de coste alguno. Entonces, abrimos la boca asombrados y reconocemos: Eso es un chollo En boca de Rajoy, la afirmación de que Zapatero es un chollo para los nacionalistas resulta más descriptiva que ofensiva, porque ya digo que las rebajas y el gratis total suenan bien al ciudadano medio. Los nacionalistas conjurados tienen una envidiable complicidad con el presidente y una aceptada estrategia a largo plazo que pasa por toponímicos como Perpiñán, Lizarra o Tinell, y es cierto que a cambio más parece que prodiguen amenazas y amagos. En los próximos meses habrá tiempo para saber en qué ceden, seducidos, digo yo, por la generosidad ostentosa de las contrapartidas. En el debate sobre el Estatut hemos vuelto a comprobar que los nacionalismos han convertido el Congreso en una cámara territorial, por lo que no se entiende para qué se pretende reformar el Senado en ese sentido en vez de dejarlo como está o suprimirlo, si es que quedan políticos que se atrevan a terminar con algún chollo. Imposible, pienso, porque cuantos más, más clientela y más pesebres para los fieles. Las gangas, ya tengan forma de condonación de préstamos o de designaciones dedocráticas son para los amiguetes, los godfellas que diría Scorsese. El devenir político está dejando al descubierto las vergüenzas del sistema y la previa necesidad de haber reformado hace tiempo cimientos tales como la Ley Electoral o la financiación de los partidos, e incluso ese perverso sistema que hace que el reparto de poder parlamentario se traslade a tantos centros de decisión- -desde el Consejo General del Poder Judicial a la Comisión Nacional de Energía- -dando la triste sensación de que todo sobra menos el botón que aprieta el partido. Zapatero, chollo escurridizo que no dice cómo va a alcanzar unos objetivos que no especifica, lo será para algunos pero no para otros. Bien porque se ven como perdedores, o bien porque no entienden esta forma laxa de gobierno, es decir, que no les gustan los chollos.