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ABC SÁBADO 12 11 2005 Opinión 5 MEDITACIONES CRUEL NERÓN C OBIJADO en el confortable aislamiento que proporciona la sede monclovita, un puntito de crueldad está teniendo ya Zapatero con Fernández de la Vega. Son demasiadas las ocasiones en las que la manda a poner la cara a sabiendas de que se la van a partir. Así, la vicepresidenta va de Guadalajara al Vaticano, mientras él aguarda tranquilito, ora en la ópera ora en el Elíseo. La capacidad de aguante de De la Vega parece directamente proporcional a la pericia del resto del gabinete en el escaqueo después de prender fuego. Y ella, dispuesta y capaz, hace lo que puede, aunque a veces la tarea sea tan difícil como intentar apagar el incendio de Roma con un extintor de coche. Nerón, entre tanto, tocando la lira. MARCO AURELIO LEER Y PENSAR LA II GUERRA MUNDIAL. DE VARSOVIA A BERLÍN DE RICARDO ARTOLA Alianza Editorial Madrid, 2005 310 páginas DE VISITA EN EL VATICANO E surrealista- -por expresarlo piadosamente- -podemos calificar la reunión de la vicepresidenta con el cardenal Sodano. El mismo Gobierno que ni siquiera se dignó inmutarse cuando se le presentaron más de tres millones de firmas en apoyo de la clase de Religión; el mismo Gobierno que exhortó a los españoles a retirar sus aportaciones voluntarias al sostenimiento de la Iglesia a través del impuesto sobre la renta; el mismo Gobierno que ha permitido con complacencia que los símbolos más venerados por los católicos sean ultrajados o escarnecidos; el mismo Gobierno que ha amenazado con estrangular las vías suplementarias de financiación de la Iglesia, pensando absurdamente que así convertiría a los obispos en un hatajo de lacayos; el mismo Gobierno que a través de sus prolongaciones mediáticas exacerba y azuza el sentimiento anticlerical; el mismo Gobierno que JUAN MANUEL se ha negado a dialogar con la Iglesia DE PRADA sobre el proyecto de ley que en estos días provoca la contestación social; ese mismo Gobierno que ha querido confinar a los católicos en el ostracismo social envía a su vicepresidenta a Roma, para puentear a los irreductibles y ultramontanos obispos españoles. Si hubiese leído que la vicepresidenta había viajado a la Santa Sede para presentar su colección indumentaria otoño- invierno en tonos cuaresmales (lilas y morados hasta en la sopa) mi estupor no habría sido tan mayúsculo. Pero ha bastado que me imagine los desarreglos, trasudores y ataques de epilepsia que la visita vaticana habrá provocado en la buena señora (comparables a los de la niña de El exorcista cuando la aspergeaban con el hisopo) para que mi estupor se haya transformado en hilaridad. Esta salida de pata de banco del Gobierno sólo la explica su profundo desconocimiento sobre la naturaleza de la Iglesia, que se adereza con sus espumara- D Hombres, máquinas, geografía e historia El autor cuenta con una larga experiencia en la edición y producción de libros, evidente en la idea de esta descripción de la Segunda Guerra Mundial desde una perspectiva móvil y con materiales de tan diversa procedencia como para proporcionar sustancia a unos cuantos puntos de vista. Aparte de esa concepción fundamentalmente técnica, Ricardo Artola sabe de lo que habla y es consciente de la eficacia de hacerlo con precisión y economía. También sabe escribir, y eso ayuda no poco. El resultado es una anatomía y una fisiología del conflicto en el tiempo, el espacio, la tecnología, los personajes y los acontecimientos, que no demasiado sujetos a la planificación de las tácticas, sirvieron de un modo u otro a la coronación de las estrategias. El añadido de dieciséis mapas evita la pérdida de tiempo en movimientos casi siempre enmarañados y confusos, y la profusión de ilustraciones- -dibujos, fotografías y propagandas- -pone elocuencia estética a la temperatura adecuada allí donde los recursos habituales suelen ser bastante retóricos e ideológicos. Sin otras pretensiones que las divulgativas, y con la dimensión normal de los manuales, este libro supera con creces los límites de aquéllas y el alcance de éstos. EDUARDO CHAMORRO jos de rabia cuando los católicos, como comunidad ciudadana que somos, decidimos expresar nuestro descontento a través de los medios de legítima protesta que el ordenamiento jurídico pone a nuestra disposición. Este Gobierno no ha entendido que la Iglesia española no la componen sólo los obispos, sino también la gente llana que desea profesar su fe en libertad, sin discriminaciones ni desplantes groseros, millones de laicos (sí, majetes, laicos, esa palabra que pretendéis apropiaros en exclusiva) que desean transmitir pacíficamente esa fe a sus hijos, sin toparse a cada poco con las trabas de un Gobierno que trata de ignorar el mandato constitucional. Como no entiende la naturaleza de la Iglesia, este Gobierno se empeña en atribuir la convocatoria de la manifestación de esta tarde a los obispos, cuando en realidad se trata de una iniciativa civil; se niega a reconocer la relevancia social del catolicismo, se niega a tener en consideración las creencias religiosas de los españoles y, en lugar de atender las solicitudes de las asociaciones convocantes de la manifestación, corre al Vaticano a quejarse de los obispos como un niñato chivatín y correveidile. ¿Habrán pensado, con la astucia propia del advenedizo, que las reunioncitas secretas y demás marrullerías que emplean en el ámbito doméstico les iban a dar resultado con una institución que atesora dos mil años de sabiduría acumulada? Hace falta tener una jeta de asfalto. Y también un poco de miedo. Miedo a la marea humana que esta tarde desfilará por el Paseo del Prado. Quizá convendría al Gobierno, en lugar de perseverar en esa monomanía episcopal tan pintoresca, leer aquellas palabras de San Pablo a los corintios: Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan Tal vez entonces entenderían la naturaleza de la Iglesia que hostigan, la Iglesia a la que nunca lograrán derrotar, por mucho que rabien.