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4 Opinión SÁBADO 12 11 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil LA UE Y EL ESTATUTO M LA TOLERANCIA CERO DEL PRESIDENTE L resultado más tangible de la efímera mini cumbre hispano francesa celebrada el jueves en París fue el explícito apoyo de Rodríguez Zapatero a la política de tolerancia cero que ha puesto en práctica el Gobierno de Jacques Chirac para frenar la oleada de violencia callejera que tiene atenazada Francia desde hace quince días. Eso quiere decir que el presidente del Gobierno apoya la mano dura policial, los toques de queda para menores de edad y las expulsiones inmediatas de los extranjeros que resulten condenados, aun cuando dispongan de los oportunos permisos de residencia y trabajo. Al menos en Francia, porque aquí, hasta el momento, Zapatero más que autoridad ha venido demostrando una debilidad sin matices ante algunos excesos de orden público. La retórica siempre resulta muy agradecida cuando se despliega sobre problemas ajenos. Cuando son propios, la cosa parece cambiar. Como norma general, y aún en ausencia de violencia, el Gobierno ha sido decididamente débil con todo aquel colectivo que ha decidido echarle un pulso. Y esto se ha visto con claridad meridiana en el rosario de huelgas que se han convocado (transportistas, pescadores, mineros) y se verá, probablemente, en la protesta de los agricultores. Como norma general, Rodríguez Zapatero habrá de hacer notables esfuerzos para comprender correctamente qué es la tolerancia cero que predica y practica el Gobierno francés: la defensa cerrada de los intereses nacionales frente a cualquier amenaza que se cierna sobre ellos. No cabe duda de que no son buenos tiempos para el país vecino, pero ni siquiera en tiempos de crisis sus autoridades pierden el sentido de la orientación cuando se trata de asuntos de Estado. La receta está aplicada de forma implacable a los nacionalismos corso y bretón, y sus correspondientes terrorismos; a la negativa sistemática a crear un departamento vasco, como le piden los escasos abertzales del lugar; a la crítica contra la regularización masiva de inmigrantes en España; y, sin duda, a las reformas del mercado agrícola europeo. En gene- E ral, a todo cuanto pueda considerarse inconveniente para Francia. El presidente del Gobierno tiene un discurso acomodaticio, sobre todo con Francia y otros aliados que han entendido bien- -y a su favor- -el cambio producido el 14- M. Sin embargo, las contradicciones de Rodríguez Zapatero ya han dejado de ser muestras de una aparente versatilidad, para convertirse en distinción de una preocupante falta de criterio en asuntos cruciales de política interior y exterior. Si él hubiera aplicado una versión propia de la tolerancia cero quizá habría reparado en los perjuicios que está causando al crédito de España la excesiva tolerancia diplomática con países como Cuba o Venezuela, o la actitud encogida ante Marruecos. También habría caído en la cuenta de que la tolerancia al margen de la ley anima a los representantes políticos de los terroristas y les permite ganar terreno en las instituciones y en la agenda política, de manera que, si ayer la derrota de ETA dependía sólo del Estado y de su capacidad policial, judicial e internacional, hoy el fin de la violencia está en manos de los cálculos de intereses que hacen los terroristas y sus cómplices. Igualmente le habría permitido ser consciente de que la tolerancia interesada y retribuida con los nacionalismos más radicales sólo consigue radicalizarlos aún más, en la misma medida en que ponen en riesgo el consenso constitucional y la concordia ciudadana. Y, por supuesto, le habría ahorrado gran parte del tiempo empleado en defender la Alianza de Civilizaciones con el argumento de que el terrorismo y la violencia se vencen con diálogo, planteamiento que, con seguridad, no hizo valer ante Chirac. La única tolerancia cero que hasta ahora ha practicado Zapatero siempre ha tenido los mismos destinatarios: el PP y todos aquellos sectores sociales e instituciones que legítimamente han querido ser oídos y verse reflejados en reformas que están hechas para modelar la sociedad española en función criterios partidistas. Las consecuencias empiezan a aflorar en las encuestas. IENTRAS la pugna interior por el Estatuto catalán no ha hecho sino comenzar su trámite en las Cortes, se abre ahora un frente exterior después de que la Unión Europea haya empezado a interesarse por los aspectos más relevantes del contenido de la reforma pilotada por el tripartito y CiU, con el patrocinio y beneplácito del presidente del Gobierno. En concreto, Bruselas teme que con su aprobación se quebranten las normas del mercado interior. El comisario de Mercado Interior y Servicios, Charles McCreevy, ya recaba información al respecto. Porque es probable que el texto que ha llegado al Congreso no sólo no tenga encaje posible en la Constitución española, sino que tampoco sea posible ahormarlo a las normas europeas. Y en Europa la teoría de los agravios y del anticatalanismo no cuelan. Charles McCreevy EPA INDIA EMERGENTE ESDE su independencia, la India ha ido encontrando su papel en el mundo. Emplazado en un cruce de caminos, el subcontinente indio es un costurón religioso y cultural que divide el islam como un inmenso tapón de mil millones de habitantes. Esta circunstancia, sumada a la emergencia económica y cultural (como hoy se recogeen ABCD) han transformado su fisonomía: es la mayor democracia del planeta, y produce satélites y excedentes agrícolas... Es cierto que las tentaciones nacionalistas y los desequilibrios interiores hacen del país un gigante con pies de barro. Pero aunque aloja todavía bolsas de pobreza y estructuras de casta que fracturan a la sociedad, hasidocapaz de combinarla modernidad occidental y tradición oriental, tal y comodemuestrala existencia de unapujante y amplia clase media que sustenta con su dinamismo el éxito incontenible de un país que encarna la complejidad del siglo XXI. D EDUCACIÓN SIN CONSENSO ODAS las previsiones apuntan hacia una participación multitudinaria en la manifestación convocada para hoy en Madrid. En primer lugar conviene dejar claro que celebrar reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones es una libertad fundamental en todo Estado de Derecho, como reconoce con todo rigor el artículo 21 de la Constitución. El tono irritado de ciertos comentarios procedentes del ámbito gubernamental obliga a recordar esta evidencia. La Iglesia católica y las múltiples asociaciones que se mueven en su entorno están en su perfecto derecho de expresar libremente su opinión acerca de cualquier asunto de interés público. A su vez, los obispos tienen el deber de orientar en el plano moral el criterio y la actuación de los creyentes. Sorprende por ello que el Gobierno pretenda hacer una lectura política de la convocatoria. Es cierto que- -en el ejercicio también de una opción legítima- -el principal partido de la oposición ha hecho público su apoyo a la misma y anuncia la asistencia de varios dirigentes de primer nivel. Sin embargo, estamos en presencia de una iniciativa social, en cuyo origen se encuentra la natural preocupación de los padres de alumnos ante el deterioro del sistema educativo y ante los riesgos que T conlleva el proyecto que ahora se tramita respecto de la libertad de enseñanza. Zapatero y alguno de sus ministros se empeñan en convertir la manifestación en un nuevo episodio del malestar patente ante ciertas actuaciones del Ejecutivo. Sólo un Gobierno débil que impulsa acciones legislativas para satisfacer a sus socios en contra de la gran mayoría (el estatuto catalán es el mejor ejemplo) puede sentirse acosado cuando la gente decide salir a la calle a expresar pacíficamente sus opiniones. Gestos extemporáneos como la visita de Fernández de la Vega al Vaticano y el énfasis de la propia vicepresidenta para asegurar que nadie va a imponer la religión en la escuela no hacen más que empeorar las cosas. En general, el Gobierno ha orientado muy mal la defensa de su proyecto de ley pues, huérfano de argumentos sólidos y convincentes que le amparen, se ha parapetado tras la cortina de humo de un conflicto religioso, cuando lo que se discute y cuestiona es un problema educativo de un calado casi abisal. Y por este motivo, hace falta un gran pacto nacional en materia de educación, asunto demasiado serio para permitir que sea enfocado desde un punto de vista dogmático y partidista. ¿MONOPOLIO OTRA VEZ? E L Servicio de Defensa de la Competencia ha alertado de que de salir adelante la opa de Gas Natural sobre Endesa se produciría en cinco autonomías (entre ellas Andalucía y Cataluña, lás dos más pobladas de España) una situación práctica de monopolio en la distribución del gas y la electricidad. Estos temores no padecen, además, de vicio partista, habida cuenta de que ese organismo que ha elaborado el informe depende del Ministerio de Economía. Vistos los antecedentes, es probable que el Ministerio de Industria no comparta esa inquietud. Pero conviene ser cautelosos pues es incontrovertible que el principio de la competencia debe ser sagrado.