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70 VIERNES 11 11 2005 ABC FIRMAS EN ABC FELICÍSIMO VALBUENA DE LA FUENTE ERIC BERNE, TEÓRICO DE LA COMUNICACIÓN Como él decía humorísticamente, quería que las personas se curasen, no simplemente que estuvieran haciendo progresos acudiendo al psicoanalista durante años... L cumplirse el 35 aniversario de la muerte de Eric Berne (15 de julio de 1970) muchos seguidores en diversos países han hecho un balance de su obra y de las posibilidades que todavía ofrece el Análisis Transaccional. Hay una idea que va avanzando cada día más: la originalidad y modernidad de Berne estriban en que pasó de ver el mundo desde el Psicoanálisis a concebirlo desde la Cibernética y desde la Teoría de la Comunicación. Y no como un simple seguidor que aplica los conceptos de otros, sino con ideas propias. Eric Berne, nacido en 1910 en Montreal, de familia judía emigrada de Rusia y Polonia, pasó después a Estados Unidos, donde ejerció su actividad como psiquiatra y donde publicó algunos libros llenos de conceptos originales, que tuvieron gran éxito. Logró formar un grupo de seguidores, y murió a los sesenta años. El primer libro de Berne, La Mente en Acción, es de 1947, y todavía podemos leerlo en inglés de un tirón. Posiblemente sea el libro que mejor ilustra los conceptos del Psicoanálisis pa- A ra cualquier persona no iniciada. Berne podría haber sido un psicoanalista más, a la altura de Karen Horney, por ejemplo, pero se cruzaron en su camino el libro Cibernética, de Norbert Wiener (1948) y La Teoría Matemática de la Comunicación, de Claude Shannon y Warren Weaver (1949) Algo muy importante debió de ocurrir en la mente de Berne, porque el mismoaño de 1949 comenzó a publicar seis artículos sobre la intuición, el último de los cuales es de 1957. Pienso que esos artículos fueron la causa de que el establishment psicoanalítico no le concediese el título de psicoanalista. A cincuenta años de distancia, tenemos que agradecer a los desconocidos miembros de ese establishment que obrasen como lo hicieron. Es curioso que Berne respondió como Freud cuando no le tomaron en serio los psiquiatras de su tiempo. Éste fundó el Psicoanálisis; aquél, el Análisis Transaccional. Freud vivió muchos más años- -veintitrés- -que Berne. Sin embargo, las ideas de Berne son más ajustadas y apropiadas para el siglo XXI. Freud pertenece a lo que Russell Ackoff denominó Edad de las Máquinas (del Renacimiento a 1940) con el reduccionismo y el mecanicismo como ideas- base; Berne, a la Edad de los Sistemas, que comenzó alrededor de 1940 y cuyas ideas fundamentales son el expansionismo y la teleología. El resultado es que conceptualizó las partes del mundo como in- JOSÉ ESTEBAN MELIANO PERAILE N ACIDO en Villanueva de la Jara (Cuenca) en 1922, Meliano Peraile perteneció a esa generación de escritores que se dedicaron preferentemente al relato corto (Martínez Mena, Jorge Ferrer Vidal, Manolo Pilares, Medardo Fraile, Francisco García Pavón, etc. que, se dijo durante años, habían escrito los mejores cuentos de la literatura española. Con catorce años, al estallar la guerra civil, se alistó como voluntario en el famoso 5 Regimiento y destinado al frente de Extremadura. Pasó después por la Academia militar, alcanzando el grado de comandante. Al terminar, en 1939, intentó salir de España. Preso en la cárcel provincial de Cuenca, contó años después, de un estremecedor modo, estos terribles avatares. Lo que fuera mejor nunca haber visto (1939- 1945) Fue precisamente en la cárcel donde descubrió su voca- ción literaria. Estudió Magisterio y en 1942 se trasladó a Madrid, donde durante veinticinco años ejerció de profesor de lengua y literatura en la Escuela de Instrucción Comercial. En la década de los cincuenta formó parte de las tertulias y sesiones de Alforjas para la poesía y Versos a media noche Escritor realista, preocupado por el estilo, sus cuentos logran sus mejores aciertos cuando trata la vida de los humildes y en ambientes rurales. A su lado siempre había una sombra femenina, dulce, callada y como esproncediana Umbral que le retrató en su Trilogía de Madrid lo describe muy bien, con su pelo siempre blanco y un caracolillo de futbolista en la frente y su pipa de escritor británico pobre de las trade unions. Estaba, dice, entre el estilismo y el marxismo y a su lado siempre había una sombra femenina, dulce, callada y como esproncediana. Era vicepresidente de la Academia conquense de Artes y Letras y estaba en posesión de los más importantes premios literarios de relato corto, como el Ignacio Aldecoa el Hucha de Oro y cuatro Huchas de Plata A lo largo de su vida publicó más de cien relatos en diarios y revistas, que recogió en libros, siendo los más conocidos sus Episodios Nazionales I y II. Publicó también un libro de poemas, Las agonías (1970) Hombre de amigos, mantuvo hasta su muerte una tertulia en el literario Café de Gijón, con el unamuniano nombre de Contra aquello y esto que en sus primeros tiempos publicó un singular libelo. Murió en Madrid. olvidado, como tantos otros de su generación, el 28 de octubre de 2005. terdependientes y enlazó con gran facilidad los diversos niveles de la comunicación: Desde la persona individual pasó a la pareja, al grupo, a la organización y a los guiones de vida de las personas, dentro de los cuales juega un papel muy importante el ambiente en el que viven. El ambiente es el conjunto de condiciones físicas, espaciales, temporales, y a veces simbólicas que rodean a las personas. Berne admiraba mucho a su padre, médico de cabecera, como llamaban antes a los actuales médicos de familia. Murió joven, a los 38 años, y Berne le dedicó su primer libro- -Análisis Transaccional en Psicoterapia (1961) -cuya dedicatoria dice mucho sobre el Berne teórico: A las Memoria de mi padre David, Doctor en Medicina y médico para los pobres Berne consideraba que sólo las personas con ingresos considerables podían permitirse ir al psicoanalista. De ahí la pasión de Berne por un estilo claro, y en la que coincide con Freud, aunque con una motivación diferente. Él quería hacer llegar a las personas una serie de conceptos con los que pudieran comprenderse a sí mismas y a los demás. Como él decía humorísticamente, quería que las personas se curasen, no simplemente que estuvieran haciendo progresos acudiendo al psicoanalista durante años. Con sus gráficos y vectores hizo la comunicación mucho más real. En su penúltimo libro- -El sexo en el amor humano, horrorosamente traducido como Hacer el amor- -ofrece una variedad de relaciones interpersonales, amorosas y profesionales del que podrían extraer muchas lecciones los novelistas y guionistas. En Juegos en que participamos, desveló las muchas trampas que las personas se ponen a sí mismas y a otras para no mantener una comunicación honesta. También hay juegos buenos, pero predominan los perjudiciales. En Qué dice usted después de decir AHola demostró que tenía una razón narrativa, porque era capaz de presentar con gran elegancia muchos asuntos con los que escribir novelas y rodar películas. Cuando asistimos a un Viernes Santo de la imaginación en la novela y en el cine de muchos países; cuando vuelven a rodarse argumentos que tuvieron éxito hace años y años, Berne ofrece un camino para estimular la mente y salir del empantanamiento. Una de las características que distinguen al Análisis Transaccional de otras Escuelas es que sus seguidores están sometiendo continuamente a crítica los conceptos, con una gran preocupación por la teoría. A los treinta y cinco años de su muerte, el mayor homenaje a Berne en español debería consistir en unificar sus publicaciones en una sola Editorial o en una aventura conjunta de varias. Ahora se encuentran dispersas en editoriales españolas e hispanoamericanas. Desde luego, los libros de Berne pueden seguir teniendo muchos lectores. Sólo hace falta ser creativos como él, que tantas muestras dio de excelente humor.