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ABC VIERNES 11 11 2005 Espectáculos 65 Don Quijote en la pantalla Instituto Cervantes Una exposición en Alcalá repasa la presencia de Alonso Quijano en el cine El director general de Archivos, Museos y Bibliotecas de la Comunidad de Madrid inauguró ayer la exposición Don Quijote en la Pantalla que a través de 37 paneles y 45 piezas originales- -pressbooks, libros, programas de mano, fotografías y guías- -hace un recorrido por la historia de las películas sobre Don Quijote de la Mancha desde los orígenes del cine hasta nuestros días. Laura Mañá Ciclo de directoras españolas en Nápoles, Estocolmo y Berlín Los centros del Instituto Cervantes de Nápoles, Estocolmo y Berlín proyectarán a partir de la próxima semana cinco películas de directoras españolas- -Patricia Ferreira, Ángeles GonzálezSinde, Gracia Querejeta, Chus Gutiérrez y Laura Mañá- -dentro del ciclo Femenino plural EN CORTO Es una película de boxeo y de robos de bancos, pero también de relaciones de amor, de amistad, paternofiliales, laborales y legales. Y con cierta tendencia a desenfocar el lugar exacto del bien y del mal. El protagonista, Álex González, debuta en el cine con esta película, pero también ha trabajado en la próxima de Manuel Gutiérrez Aragón, Una Rosa de Francia mientos y otro par de reglas inquebrantables... Y unas cuantas vidas más recargadas de drama y de pérdida, vidas húmedas, sucias y estrujadas como la esponja que sube y baja del rincón (no del rincón del ring, sino del de la vida que les ha tocado purgar) Daniel Cebrián construye su historia con los pinceles deshilachados del género: perdedores, rateros, explotadores, gorrones, tías sin estilo, con pasado, sin futuro... gente. Y espolvorea sobre ellos unas limaduras de depresión, de urgencia, de necesidad, de los diversos olores de la miseria... Pero, el claroscuro, el contraste, funciona cuando una luz refulge y provoca sombras: ese foco luminoso es aquí el personaje que interpreta Dario Grandinetti, que arropa toda la cinta y la historia como si fuera un manto, que le infunde el peso, la intriga, la doblez, la grasa... esa palada de lucidez y suciedad que ha de tener una historia de albañal. El guión lo firma, junto a Daniel Cebrián, Imanol Uribe, y hay robustez en ese trabajo, hay un buen trenzado en la trama y tensión en los diálogos; hay, incluso, un notable esfuerzo y valor por no eludir lo manido de esos ambientes y esas historias: la droga, la lealtad eterna de un día para otro, las viejas heridas, las soluciones de guión previstas, pero necesarias... Hay guiños, recodos de la trama, que se delatan antes de tiempo y hay una evidente manipulación en los resortes de los personajes, y hay como guinda un enorme riesgo en el tono del desenlace, tan desinhibido, tan impúdico, tan deshonesto que te deja descolocado, contra las cuerdas, tocado. Más o menos se ha dicho que el esqueleto de Segundo asalto es la interpretación de Dario Grandinetti, seca y compacta como un polvorón. Álex González, el púgil protagonista, y Pepo Oliva, su entrenador, están con la guardia alta en la pelea, como los demás personajes que interpretan Eva Marciel, Laura Aparicio, Maru Valdivielso o Alberto Ferreira. Eva Marciel y Álex González, en una escena de Segundo asalto Hoy llega a las pantallas Segundo asalto de Daniel Cebrián, una película que gira en torno al mundo del boxeo. Curiosamente, la semana pasada se estrenó otro filme con el telón de fondo de este deporte, que ha sido muy poco visitado por nuestros cineastas Segundo asalto cine negro con un gran, gran Grandinetti E. RODRÍGUEZ MARCHANTE El mundo del boxeo está tan en la esencia del cine negro como una pistola en el bolsillo de la gabardina o como un diálogo afilado. La Historia no ha conservado mucho cine de boxeo, pero sí grande y pesado. Se pasan décadas sin que aparezca una de esas obras maestras que destilan negrura, infortunio y épica desde los abismos de un ring... Hace poco más de un año, surgió una de ellas, enorme, desoladora, dura y rugosa como la uña de un halcón, la firmaba un venidero clásico del cine, Clint Eastwood, y se tituló Million Do- llar Baby abrió una portezuela, sin duda, a las trastiendas del género. Y por ella, se cuelan ahora dos películas de nuestra cinematografía, infinitamente más exigua- -mezquina- -en piezas recordables de este género. Hace una semana se estrenó A golpes en la que Natalia Verbeke interpreta a una boxeadora, y hoy mismo se pone en cartelera otra película española que merodea y husmea en los bajos fondos del boxeo, y que se titula Segundo asalto Nos quedaremos en ella. En el cine de boxeo imperecedero, la pelea suele ser sólo una excusa: en esta película que firma Daniel Cebrián, ni siquiera eso, pues no hay apenas combate, sólo alrededores y ambiente. La pelea es la que libran los protagonistas contra la dirección tozuda de su destino: Ángel, un joven desorientado incluso en su propio suburbio, que se agarra al clavo ardiendo del ring; Vidal, un pinta, un embaucador, un listo un cirujano de la delincuencia; Paco El Tigre nadie, toda una vida en el rincón, un tipo con un par de senti-