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ABC VIERNES 11 11 2005 25 La coalición de gobierno israelí, en la cuerda floja tras la derrota de Simón Peres en las primarias laboristas La revuelta en Francia prende su llama también entre los bleus la selección nacional de fútbol Lo había intentado en varias ocasiones, sin mucho éxito. Pero era una obsesión. El jefe de terroristas, nacido a 30 kilómetros de Ammán, tenía a su país entre ceja y ceja Al- Zarqaui mata en casa J. CIERCO AMMÁN. Una mañana fría del otoño de 1999, ya pasado el dolor inmediato de la muerte, los funerales y el entierro de su padre, el Rey Husein, el recién llegado al trono Abdalá II tomó una decisión de la que hoy, a buen seguro, se arrepiente pero que entonces le pareció razonable. El nuevo Monarca hachemí firmó un decreto por el que amnistiaba a centenares de presos encarcelados en Jordania. Entre ellos, dos de los que Abdalá II no olvidaría fácilmente sus nombres: Abu Mohamed al- Maqdasi, ideólogo de los salafistas en este país y padre espiritual de un sinfín de terroristas potenciales, y Ahmed Nazal al- Jalaydeh, más conocido como Abu Musab al- Zarqaui, quien, apenas un lustro después, se convirtió en uno de los terroristas más buscados del mundo y por cuya cabeza Estados Unidos ofrece la friolera de 25 millones de dólares. Arte criminal Al- Madasi y Al- Zarqaui no desaprovecharon regalo tan inesperado y pusieron todo su arte criminal al servicio de una causa que con el tiempo se ha cobrado miles de vidas inocentes por los cinco continentes. Cada uno con su función a cuestas, cada uno desde su particular atalaya (el primero de los dos, sin moverse de Jordania, casi de la cárcel donde volvió apenas unos meses después de haber sido liberado; el segundo, desde el corazón de Irak, donde el terrorismo de origen suní se impone sobre todas las cosas) Pese a tanta dedicación, recompensada con los cadáveres de niños y mujeres, ancianos y enfermos, policías y soldados, chiíes y kurdos, egipcios e israelíes, europeos y norteamericanos, había una espina que no dejaba de estar clavada en el corazón asesino de este hijo de Zarqa- -pueblo a 30 kilómetros de Ammán- bebedor compulsivo y camorrista, reconvertido al Islam por obra y gracia de su madre Dalla, guerrero en Afganistán, llorón por excelencia al recitar un Corán que se sabe de memoria: Jordania. Jordania era su espina. No le bastaba con matar a sangre fría en Bagdad, Mosul, Faluya o Basora. No bastaba con sembrar el terror con coches bomba, jóvenes suicidas, atentados indiscriminados. No bastaba con sumarse a la red criminal de Al Qaida y hacerle la competencia a su jefe, Osama bin Laden. Había que dejar su sello de terror en casa. ¿Por qué? No importan las razones. Aunque él, a través de sus pági- nas web, las repita una y otra vez, también ayer. Para este iluminado del crimen, miembro del clan de los Beni Hassán- -una de las cinco familias más importantes del Reino hachemí- Jordania se ha convertido en los últimos años en todo lo que él odia. Es decir: en un país aliado de judíos y cruzados amigo de Israel y de Estados Unidos; en un patio de recreo de las tropas norteamericanas que combaten en Irak- -los marines se alojaban en los tres hoteles atacados por el triple atentado suicida en los días libres que tenían para escapar del infierno iraquí- en un territorio de apóstatas contrarios a los preceptos del Islam, a los dictados del Corán... Familia Real occidentalizada Más aún, un país regido por una Familia Real occidentalizada, alejada del más mínimo rigor religioso musulmán, habitual de saraos y festejos dignos de las civilizaciones malignas Nunca antes, pese a sus reiterados intentos, lo había conseguido. En la noche del pasado miércoles, en Ammán, durante el banquete de una boda; en la entrada de un hotel, en el bar de otro, logró su mortal objetivo. Abu Musab al- Zarqaui puede dormir tranquilo ya ha matado a sangre fría en casa. Si puede volverá a hacerlo. AFP ge Bush, Tony Blair, Ariel Sharón, todos al teléfono con el Monarca hachemí) de los Hermanos Musulmanes egipcios; de los islamistas radicales palestinos, y se ha dejado bien claro, con la reacción espontánea de los ciudadanos de a pie, en qué lugar del planeta quiere colocarse Jordania. A ojos de los radicales, Jordania es un país aliado de judíos y cruzados y territorio de apóstatas Los intentos fracasados Se ha pagado un precio muy alto que a punto estuvo de abonarse en los fastos del Milenio, cuando Al- Zarqaui envió una célula suicida para volar el Radisson SAS; el lugar junto al río Jordán en el que san Juan Bautista bautizó a Jesús; el puente Allenby que separa Jordania de Israel, pero los terroristas fueron capturados a tiempo. Se ha pagado un precio muy alto pero ni un dinar jordano se le ha transferido a ese villano que ayer estaba en boca de muchos jóvenes con sed de venganza. Ni un dinar de parte de un pueblo que se levantó de un salto ayer para arropar a su Rey, en el centro del ataque terrorista como lo demuestra el texto que reivindica el triple atentado dirigido contra el infiel Abdalá En efecto, el precio pagado ha sido muy alto pero, por todo lo dicho, lo vivido, lo sufrido ayer en el corazón herido de Ammán, pese a todo, Al- Zarqaui no se ha salido con la suya. Los jordanos ayer se lo demostraron en la calle. Ashraf Mohamed y Nadia, la pareja de novios jordanos- -ambos resultaron heridos- -que vieron destrozado por el fuego y la sangre su banquete de bodas, en el que murieron numerosos familiares e invitados, a su llegada al hotel Radisson AFP