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ABC VIERNES 11 11 2005 Nacional 19 STÉPHANE DION Ministro canadiense de Medio Ambiente y artífice del freno al independentismo en Quebec Si aceptamos soberanía por cada lengua y cultura, habría 3.000 estados Stéphane Dion, conocido por desactivar desde el Gobierno de Canadá el independentismo en Quebec, cree que uno es más grande cuando aprende a vivir con los demás TEXTO: MANUEL TRILLO FOTO: FABIÁN SIMÓN ZARAGOZA. Dion protagonizó ayer las jornadas sobre federalismo canadiense de la Fundación Manuel Giménez Abad en las Cortes de Aragón. ¿Cree que el Estado de las autonomías integra nuestra diversidad? -El federalismo acomoda muy bien las diferencias y permite la convergencia. Es la suma de diferencias para hacer algo mayor. España desarrolla sus regiones a su manera. En Canadá lo vemos con simpatía y amistad. -Según recoge en sus escritos, tener lenguaje y cultura propios no es suficiente para la soberanía. -Si aceptamos la idea de separarse por ser diferentes, ¿por qué los quebequeses anglófonos se quedarían en Quebec? ¿Por qué los pueblos autóctonos del norte se iban a quedar en ella? Si aceptamos esa idea, ¿qué hacemos con el planeta? Hay 3.000 grupos huma- nos diferentes y menos de 200 estados en la ONU. Sería ingestionable y, además, un error moral. Uno es más grande cuando aprende a vivir con los demás que cuando se separa de ellos. -El término nación ha despertado un encendido debate por el Estatuto catalán. ¿Qué opina usted? -No tendríamos dificultad en encontrar en el diccionario una definición que haga de Quebec una nación, porque hay muchas definiciones. Pero, a nivel jurídico, existe la nación canadiense, que tiene su sede en la ONU, igual que la Nación española. A nivel sociológico, el debate está abierto, se podría encontrar una definición de nación sociológica para los quebequeses, de la misma forma que aparecerían diferentes naciones en Quebec. Y habría muchas naciones en Canadá. Eso no es grave siempre que no se le dé significa- do jurídico, porque en ese caso induce diferencias de derechos. Por eso, sugiero no entrar en ese debate en Canadá. -Se le atribuye el freno al independentismo quebequés al convencer de los beneficios de unidad y diversidad. ¿Lo extrapolaría a España? -No sé cómo la extrapolaría, pero las identidades plurales son cada vez más necesarias. Compartir un gran país con gente con bagaje cultural diferente me refuerza y asegura un mejor futuro a mis hijos. Y cuando uno tiene diferentes identidades, no desea elegir entre la canadiense y la quebequesa, está orgulloso de ambas. No me gustaría que mi tierra se volviera extranjera. -Usted insiste en la política de la claridad. ¿El proyecto catalán es suficientemente claro? ¿Lo es la política del presidente del Gobierno? -Deseo mucha suerte a los españoles en su debate y, si en el libro encuentran ideas pertinentes, mejor... Espero que encuentren soluciones dentro de la idea de diversidad y unidad. -En el libro sostiene que los mensajes deben ser claros y que no haya dobles juegos, que se sepa lo que se propone con la cara por delante. -Los separatistas han intentado separar Quebec dentro de la confusión. El Gobierno canadiense ha dicho que no jugaría a ese juego. ¿El cambio de sistema de financiación es un riesgo para la unidad? -José Carreras defendía: Más me afirmo catalán, más me siento español Si esa negociación se hace con ese espíritu, soy optimista.