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12 Nacional EL PROBLEMA DE LA INMIGRACIÓN VIERNES 11 11 2005 ABC Las delegaciones de España y Francia, durante la foto oficial de la cumbre de ayer en París EFE Zapatero explicará la semana próxima a Mohamed VI las ayudas europeas a Rabat España y Francia coinciden en que hay que aumentar los fondos para Marruecos LUIS AYLLÓN. ENVIADO ESPECIAL PARÍS. José Luis Rodríguez Zapatero explicará personalmente a Mohamed VI el paquete de propuestas que pretende que sean aprobadas por la Unión Europea para hacer más eficaz la lucha contra la inmigración ilegal y que comprende medidas para ayudar a Marruecos en el control de las fronteras. El je- DOÑA MADRID Y DOÑA RABAT LUIS DE VEGA fe del Ejecutivo, que hizo ese anuncio en París durante una rueda de prensa conjunta con el presidente francés, Jacques Chirac, se desplazará el próximo día 16 a Rabat para estar presente en un almuerzo al que monarca alauí ha invitado también al primer ministro galo, Dominique de Villepin, con motivo del 50 aniversario de la independencia de Marruecos. Los problemas relacionados con la inmigración ocuparon buena parte de las poco más de dos horas que duró la cumbre hispano- francesa celebrada en el Palacio del Elíseo, aunque la preocupación era algo diferente en Zapatero y en Chirac. Éste se encuentra acuciado por los disturbios de las últimas dos semanas, mientras el presidente del Gobierno español tiene aún reciente la crisis vivida con los asaltos a las vallas de Ceuta y Melilla. Agradecimiento a Francia Zapatero agradeció el apoyo expresado por Francia en la cumbre de Hampton Court (Inglaterra) el 27 de octubre, a sus propuestas para afrontar la presión migratoria sobre las fronteras externas de la Unión, a raíz de los sucesos en las dos ciudades españolas del norte de África. Insistió en que es preciso coordinar los esfuerzos en el control de fronteras, impulsar los acuerdos de readmisión y migraciones ordenadas con los países de los que llegan los inmigrantes y aumentar las políticas de desarrollo, así como la colaboración con los países que, como Marruecos, se han convertido en lugares de tránsito, dotándoles de más medios, algo en lo que estuvo de acuerdo Chirac. En este sentido, anunció Zapatero que el próximo miércoles viajará a Rabat y podrá explicar a Mohamed VI los planes que espera sean aprobados un mes después por el Consejo Europeo en Bruselas. Será en un almuerzo con motivo de los cinco lustros la independencia marroquí, al que el rey ha invitado a los jefes de Gobierno español y francés tanto por los vínculos históricos de Marruecos con ambos países como por las excelentes relaciones que mantiene actualmente con París y Madrid. Chirac no sólo ofreció su apoyo a Zapatero en materia de inmigración, reconociendo que lo ocurrido en Ceuta y Melilla debe preocupar a toda Europa, sino también para la celebración de la Cumbre Euromediterránea de Barcelona y para sus pretensiones en el debate sobre los próximos presupuestos comunitarios, expresando su comprensión por el deseo de no dejar de recibir de manera brusca los fondos comunitarios. En el marco de las relaciones bilaterales, el acuerdo más relevante es la creación de un Consejo bilateral de Defensa y Seguridad, como el que Francia mantiene con Alemania y el Reino Unido. Además, decidieron aumentar su cooperación en materia de investigación en campos como las fuentes de radiación sincrotón, los centros de cálculo intensivo, los institutos de nanociencia, la realidad virtual, los blancos para la fusión termonuclear y los laboratorios de alta seguridad biológica. Finalmente, crearon un Foro de diálogo de la sociedad civil, que por parte española estará copresidido por el ex vicepresidente del Gobierno Narcis Serra. oña Madrid y doña Rabat siguen encantadas de haberse conocido. Son dos buenas amigas que lo dan todo la una por la otra. Cuando la política migratoria del Gobierno de Zapatero se tambaleaba por las avalanchas en las vallas de Melilla y Ceuta el rey Mohamed VI quitó el problema de encima a su vecino del alma. Pero fue peor el remedio que la enfermedad. El Ejecutivo marroquí, poniendo por mentirosos a organizaciones de Derechos Humanos y periodistas, negaba las evidencias de que hubiera mandado al desierto a muchos de los que intentaban llegar a Europa a través de las dos Ciudades autónomas. España, con su silencio oficial, daba por buena la salvaje solución. No le falta razón al Soberano cuando dice que el problema de la emigración clandestina supera las relaciones bilaterales y que deben hallarse soluciones a un nivel más alto. Pero tampoco les falta razón a todos aquellos que piensan que el trato inhumano a los inmigrantes no se arregla con ayudas económicas. Está bien que Zapatero y Mohamed VI hablen de emigración, pero también de Derechos Humanos. Si avanzan en algo se lo agradecerán en Madrid y en Rabat. Y en el Sahara Occidental. D