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ABC JUEVES 10 11 2005 Cultura 61 Una exposición recupera en París el esplendor de las ciencias árabes La muestra, organizada por el Instituto Árabe y la Unesco, ilustra su influencia en Occidente de manera pedagógica a la emergencia, apogeo y estancamiento de las ciencias árabes, entre los siglos VIII y XV, entre España e Indonesia JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. No todo lo relacionado con el mundo árabe en París está manchado por la violencia. La exposición La Edad de oro de las ciencias árabes organizada por el Instituto del Mundo Árabe, y montada en colaboración con la Unesco, es una prueba de ello. La muestra recuerda de manera espectacular el majestuoso esplendor y la importancia crucial de la civilización arábigo musulmana en la historia universal de las ciencias. La exposición cubre de manera pedagógica la emergencia, apogeo y estancamiento de las ciencias árabes, entre los siglos VIII y XV, entre España e Indonesia, haciendo aportaciones decisivas en terrenos tan diversos como las matemáticas, la astronomía, la medicina, la geografía, la historia, la economía o las traducciones de otras civilizaciones anteriores, como la griega e hindú. La exposición está dividida en cuatro grandes apartados: Geografía y espacio Cielo y mundo El hombre y su medio ambiente Ciencia y arte Se trata de apartados puramente convencionales, que permiten al Instituto del Mundo Árabe trazar una panorámica pedagógica de una fabulosa aventura civilizadora, que tantas aportaciones hizo a los pilares fundacionales de la civilización occidental. b El visitante asiste exposición propone explorar las relaciones entre el arte y la ciencia, a través de la arquitectura, la música, la decoración, y el misterioso arte de los muñecos mecánicos. La Edad de oro de las ciencias árabes solo se propone ofrecer al gran público una visión global y pedagógica excepcional. Quizá los especialistas echen en falta éste o aquel aspecto. ¿Por qué no consagrar más espacio a personalidades como Ibn Jaldún, patriarca de la historia, la economía si no de la antropología universales? ¿Por qué no consagrar más atención a las técnicas de riego y la gran arquitectura arábigo andaluza? ¿Por qué ocultar las divisiones políticas y religiosas que precipitar el ocaso de la civilización árabe? Tales matices quizá solo subrayan la gravedad del proyecto expositivo. Se trata de mostrar al gran público cosas tan simples y cruciales como la invención de los números o del álgebra, la construcción de los primeros relojes y astrolabios, la fundación de numerosas disciplinas científicas, la exploración de la geografía terrestre y la geografía de las estrellas. Los especialistas quizá maticen tales o cuales detalles. Para el gran público se trata de una gozada simple y pedagógica: poder adentrarse con cinco largos siglos de esplendor científico y cultural. Sonsoles Espinosa, junto a la ministra de Cultura y el compositor de otro Don Quijote Cristóbal Halffter ÁNGEL DE ANTONIO Sonsoles Espinosa vela armas antes del estreno de la ópera Don Chisciotte La esposa de Zapatero cantará el sábado, en Tomelloso, en la obra de Manuel García S. G. MADRID. Es un hecho, Sonsoles Espinosa participará el sábado en la puesta de largo de Don Chisciotte de Manuel García, ópera laboriosamente recuperada- -durante dos años- -por el director de orquesta Juan de Udaeta, a partir de dos manuscritos depositados en la Biblioteca de París y en la Municipal de Madrid. La obra fue La inmensidad geográfica del Islam De entrada, el apartado Geografía y espacio permite recordar, con la ayuda de mapas, cartografías e instrumentos de medición, la inmensidad geográfica de la civilización musulmana, de Córdoba a Nueva Delhi, dividida, fragmentada, incluso enfrentada en conflictos políticos y militares, pero unida a través de la lengua, si no de la religión, ya que las guerras de religión tuvieron una parte importante en el hundimiento de la civilización original. El apartado Cielo y Mundo incluye capítulos muy bellos consagrados a la astronomía, la geografía y la medida del tiempo, que completan el apartado siguiente, donde la exposición presenta objetos, documentos, instrumentos, testimonios, que hablan de cosas como medicina, farmacopea, química, óptica, mecánica y tecnología. Tras la exploración de la realidad inmaterial de los números y el álgebra, tras el largo viaje por las estrellas y la geometría del cosmos, esta compuesta a principios del siglo XIX, y se cree que estrenada alrededor de 1826 en Nueva York. Desde Moncloa confirmaban ayer a ABC la noticia, un rumor que corría estos últimos días y que tratándose de la esposa del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, era difícil de concretar. La imposibilidad, por parte de la prensa, para asistir a algunos de los ensayos de la ópera- -que se han desarrollado durante las últimas semanas en el Teatro Real- así como la exclusión en el dossier, entregado el día de la presentación de la obra a los medios de comunicación, de dato alguno sobre el coro, lo pusieron difícil. Conocido es el deseo de Espinosa de no robar protagonismo a los actos en los que participa. La vinculación de la esposa de Zapatero al mundo de la música viene de lejos. Desde sus años jóvenes en el Coro Universitario de León hasta su participación como refuezo en el Coro del Teatro Real, además de alguna colaboración con Óscar Gershensohn, y su estrecha amistad con personalidades de la música como el compositior Cristóbal Halffter, toda su vida ha girado en torno a la música. La producción del montaje ha contado con la participación de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) que depende del Ministerio de Cultura; y la Junta de Comunidades de Castilla, a través de la empresa Pública Don Quijote de La Mancha 2005. El estreno- -no absoluto pues hace unos días se pudieron escuchar algunos fragmentos en el Auditorio de Oviedo- -cuenta con la participación de Rüfus Muller y Javier Galán, y la puesta en escena de Gustavo Tambascio.