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ABC JUEVES 10 11 2005 Cultura 59 Estampa, el Salón Internacional del Grabado y Ediciones de Arte Contemporáneo, abrió ayer sus puertas, este año con Portugal como país invitado. El objetivo de la feria es acercar un poco más el arte a todos los públicos y a todos los bolsillos, Estampa, un balcón al arte TEXTO: SUSANA GAVIÑA FOTO: DANIEL G. LÓPEZ MADRID. Un día de fiesta, el de ayer por ser la Almudena, invita a visitar la Casa de Campo, en partitular el Pabellón de Cristal, donde la XIII edición de Estampa acaba de comenzar. Una ocasión para acercarse al arte sin complejos, pues en esta feria se presentan obras de distintas tendencias- -fotografía, instalaciones, grabado... formatos y, sobre todo, precios. Lejos de las cifras espectaculares de los grandes encuentros de arte, en Estampa muchos pueden iniciar su particular andadura como pequeños coleccionistas y disfrutar de la posibilidad de llevarse a casa una obra de un artista de renombre como Chillida, Tàpies, Saura, Palazuelo o Hernández Pijuan... sin provocar una crisis en el presupuesto familiar. El arte contemporáneo al alcance de todos es el lema de la Feria. Mientras los jóvenes se agolpan en las inmediaciones del recinto ferial de la Casa de Campo, a la espera de poder entrar en uno de los pabellones donde, horas más tarde, tendrá lugar el concierto en Madrid del grupo pop Backstreet Boys, otro público, igualmente joven además de familiar, se acerca a las instalaciones de Estampa. Nada más ascender la escalera mecánica, se puede contemplar una muestra de fotografía de uno de los clásicos, Chema Madoz, responsable de la imagen oficial de la Feria en esta edición. Y un botón de muestra del papel que ocupa esta práctica artística que cada vez tiene más adeptos. Estampa ofrecía ayer esta animada imagen en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo gentes basta con desembolsar alrededor de los 200 euros; mientras que hacerse con una de los últimos requiere cifras con más ceros: el más caro que ABC pudo descubrir ayer, un aguafuertre del pintor malagueño, ascendía a la nada desdeñable cantidad de 22.000 euros- Suite Vollard Por 15.000 euros puede comprar una escultura de DANIEL G. LOPEZ Datos útiles Fecha: Hasta el 13 de noviembre Horario: De 11 horas a 21 horas Lugar: Pabellón de Cristal de la Casa de Campo Cómo llegar: Metro Alto de Extremadura (línea 6) y autobuses 31 y 35. Precio de la entrada: 8 euros Variedad de estilos La variedad de estilos lo proclama a pocos metros Ana de Matos con una instalación de sillas de metacrilato, que convive con los vídeos de Catarina Campino. Más adelante, la presencia de Portugal como país invitado queda patente con la muestra Creadores de metrópolis: Lisboa- Madrid organizada por el Área de las Artes del Ayuntamiento de Madrid; ampliada, en otro espacio próximo, con una exposición de obras de José Pedro Croft, Pedro Calapez y Lourdes Castro. Además de los habituales stands oficiales- -Ministerio de Cultura, Museo Nacional de Cerámica y de las Artes Suntuarias González Martí o la Comunidad de Madrid- Estampa se nutre especialmente de galerías, españolas y extranjeras. Entre las primeras, destacar la presencia de las de Barcelona, muy numerosa; y entre las segundas, la de galerias italianas, francesas, alemanas e, incluso, de Israel. En total, un centenar de expositores que ponen al alcance de los visitantes un abanico variado de posibilidades. Desde los artistas emergentes, que vienen avalados por premios en certámenes de jóvenes creadores, y los ya consolidados; y, por supuesto, los grandes mitos para la gran mayoría como son Picasso, Miró o Dalí... Para adquirir una obra de los emer- Dalí en la galería D art de Barcelona. Con 6.000 euros puede adquirir un aguafuerte de Le Corbsuier y por 9.000 una serigrafía de Keith Haring. Todo depende de los gustos y de los bolsillos. Pero ir a Estampa no significa obligatoriamente comprar, también se puede disfrutar de hermosas ediciones de libros, y de un artístico paseo. Lorenzo Silva lleva a Barcelona a su pareja de la Guardia Civil en su novela, La reina sin espejo E. R. M. BARCELONA. Parecía escogido a propósito: un día aguado, oscuro, tristón, de serie negra, pintado para que Lorenzo Silva presentara- ¡en Barcelona! -su última novela, La reina sin espejo protagonizada por su célebre pareja de detectives, que tiene la particularidad de pertenecer- ¡en Barcelona! -al benemérito cuerpo de la Guardia Civil, Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro. Se repliegan de Cataluña las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, se instalan los Mossos d Esquadra y llegan los picoletos de Lorenzo Silva a resolver el caso de asesinato... Barcelona es una ciudad especial para mí, y no sólo porque fuera finalista del Nadal en 1997 y lo ganara en el 2000 La flaqueza del bolchevique y El alquimista impaciente Y eso es una de las novedades de esta novela con respecto a las anteriores de esta serie que, igual que yo, Bevilacqua llega a un sitio especial para él, donde ha vivido días felices y en el que no se puede mostrar con su frialdad habitual. Otras innovaciones son que la víctima no es alguien anónimo, sino un personaje célebre de la televisión; que hay una imbricación entre la trama y la percepción del paisaje y de la realidad social (y política) que se vive aquí. Creo sinceramente- -dijo ayer Silva- -que he construido un mosaico de personajes interesantes y completo, y espero que sea así percibido por todos los lectores, independientemente de que sean votantes de ERC, del PSC o del PP Lorenzo Silva confesó sentirse cómodo dentro del género de novela negra, pero también que no era su interés primordial: No creo en las series, en las fórmulas... Aunque reconoció que sus novelas de género con estos dos personajes crean mayores expectativas editoriales (se acaba de tirar una primera edición de 40.000 ejemplares y se prepara ya una segunda; ésta es, según sus editores de Destino, la novela de 2005 Lorenzo Silva fue muy claro al respecto: prefiero renunciar a las ventajas que supone hacer novela de género, donde el público ya se ha hecho una idea de lo que va a tener es decir que no renuncia a indagar en las diversas posibilidades y nuevas rutas dentro de lo que la gente espera. Lorenzo Silva confiesa un pesimismo global, no tanto en lo tocante a su persona como a lo que llamó malas sensaciones y una degradación progresiva de muchas cosas Y ese amargor lo paladea también su protagonista, el sargento Bevilacqua, un pesimismo, un desánimo alentado por el gran fraude y por el pasar del tiempo siempre una pérdida el único pasto que alimentó a cualquier detective escrito en cualquier lugar.